EE.UU. comienza la retirada de un Afganistán sumido en el caos

Los talibanes rechazan el plan de Ghani de liberar a 1.500 presos insurgentes de forma escalonada

Soldados afganos muestras a acusados de planear ataques contra el Gobierno y las fuerzas afganas
Soldados afganos muestras a acusados de planear ataques contra el Gobierno y las fuerzas afganas

Jerusalén / Colpisa

La retirada de Estados Unidos de Afganistán ya está en marcha y los primeros soldados han salido ya de sus bases en las provincias de Helmand y Herat. El plan pactado entre la Administración Trump y los talibanes, que recoge la retirada de los primeros 5.400 soldados, del total de 14.000 que tiene desplegados, en 135 días y de todas las tropas internacionales en catorce meses, se ha iniciado de forma discreta y pese a la grave crisis política que sufre un país en el que Ashraf Ghani y Abdulá Abdulá se han investido presidentes.

Ese acuerdo también recoge el inicio del diálogo entre insurgentes y el Gobierno de Kabul tras un intercambio de presos que sigue siendo incierto tras el decreto firmado por Ghani la noche del martes. El plan de Kabul es liberar a los 5.000 prisioneros talibanes de forma escalonada y condicionado a que se mantenga una reducción de la violencia. El próximo sábado saldrán de la prisión de Bagram los primeros cien y así un centenar cada día hasta el 24 de marzo. Todos deberán comprometerse por escrito a «no regresar al campo de batalla». 

Los talibanes han rechazado el plan de excarcelación de Ghani, y han recalcado que el acuerdo con EE.UU. contempla la liberación de todos los reos antes del inicio de conversaciones. «Entregamos al equipo estadounidense una lista detallada de 5.000 prisioneros que nadie puede manipular», ha dicho el portavoz de la oficina política del grupo insurgente en Catar, Suhail Shahin, según recoge Europa Press.

«De acuerdo con la declaración conjunta de Estados Unidos-República Islámica de Afganistán, y el acuerdo con los talibanes, las fuerzas de EE.UU. en Afganistán han comenzado su reducción de fuerzas basada en las condiciones a 8.600 soldados en 135 días», indicó en un comunicado difundido el lunes el portavoz de fuerzas norteamericanas, Sonny Leggett». Una retirada que, de momento, «no afecta a las operaciones antiterroristas contra Al Qaida y el Estado Islámico», aclaró el portavoz.

Desde la firma del acuerdo de Doha, el 29 de febrero, los talibanes han reanudado sus ataques contra las fuerzas afganas y ya se han registrado choques en 27 de las 34 provincias del país. La única violencia que ha descendido en Afganistán es la de los talibanes contra las fuerzas internacionales lo que ha provocado que se extienda una broma en el país que reza que «si quieres estar a salvo de cualquier ataque, estate cerca de una base de Estados Unidos».

Intercambio de presos

Según el texto acordado en Doha, el Gobierno de Kabul debía liberar a 5.000 presos talibanes antes de comenzar el diálogo entre afganos, pero superado el plazo fijado no salió ningún recluso a la calle. Ghani se mostró dispuesto a dar este paso el lunes, en la ceremonia de toma de posesión de la presidencia, pero su orden nunca llegó. El portavoz de la oficina política de los insurgentes en Catar, Suhail Shaheen, aseguró que ellos entregaron «una lista de 5.000 personas a la delegación estadounidense, una lista que no puede ser modificada por nadie», e incluso enviaron una flota de autobuses a la cárcel de Bagram, pero nadie salió este miércoles

Los insurgentes deberían liberar a cambio a mil presos de las fuerzas de seguridad que tienen en su poder, pero se trata de una cláusula del acuerdo entre Trump y los talibanes, para el que no se tuvo en cuenta al Gobierno afgano.

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