Un ataque del Estado Islámico causa 34 muertos en un acto del jefe de Gobierno en Kabul

Trump admite que los talibanes pueden hacerse con el poder en Afganistán tras la retirada de las tropas de EE.UU.

Mahram Alí, de 68 años, espera que una ambulancia lleve el cadáver de Fariba, su hija de 17 años.
Mahram Alí, de 68 años, espera que una ambulancia lleve el cadáver de Fariba, su hija de 17 años.

El grupo terrorista Estado Islámico (EI) ha reivindicado el atentado de este viernes que ha causado al menos 34 muertos, incluidos dos atacantes, y 58 heridos durante un acto en Kabul que contaba con la presencia del jefe del Gobierno afgano, Abdullah Abdullah, y otras importantes autoridades, que resultaron ilesas. 

El tiroteo se inició hacia las 11.20 hora local (7.50 en España) cuando varios atacantes comenzaron a disparar desde un edificio cercano en construcción a los invitados el evento al aire libre que tenía lugar con motivo del aniversario de la muerte del líder de la comunidad chií hazara Abdul Alí Mazari. Finalizó tras seis horas de combates en la que «las fuerzas especiales mataron a dos de los terroristas», según aseguró a Efe el portavoz del Ministerio de Interior, Nasrat Rahim.

Además de los dos atacantes abatidos, el portavoz del Ministerio de Salud Pública, Wahidullah Mayar, aseguró en un comunicado que otras 32 personas murieron y 58 resultaron heridas, incluido un niño, y algunas están muy graves por lo que el número de fallecidos podría aumentar.

Muchos afganos vieron en directo en sus televisores el comienzo del ataque, que coincidió con el discurso conciliador sobre el escenario de presidente del Alto Consejo para la Paz, Karim Khalili. «Fue un ataque malvado, empezaron a disparar directamente contra el público y el escenario», rememoró Khalili en declaraciones al canal local Tolo, horas después de que las imágenes del inicio del ataque cuando él daba el discurso se volvieran virales.

La portavoz del Ministerio de Interior, Marwa Amini, había informado a Efe con anterioridad de que «todas las autoridades de alto rango fueron evacuadas a salvo del lugar».

Un portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, se apresuró a rechazar la autoría del atentado en la red social Twitter. Todo apuntaba al Estado Islámico, ya que en el 2019 fue el autor de un atentado contra un evento por el aniversario del fallecimiento de Mazari en el que también estaba presente Abdullah y que dejó al menos 11 muertos y 95 heridos.

Soldados britanicos de la OTAN patrullan tras el ataque
Soldados britanicos de la OTAN patrullan tras el ataque

El incidente tiene lugar en un momento crucial para la nación afgana, tras la firma de un acuerdo entre Estados Unidos y los talibanes la semana pasada en Doha que se espera abra el camino a las negociaciones de paz entre los insurgentes y el Gobierno afgano, previstas para el 10 de marzo. 

En los últimos días, se han producido algunos enfrentamientos tras el final del periodo de reducción de la violencia al que los talibanes se habían comprometido como paso previo antes de la firma del acuerdo, y la liberación de 5.000 prisioneros insurgentes a cambio de unos 1.000 miembros de seguridad afganos también se ha convertido en un punto de fricción entre Afganistán y EE.UU. 

La Presidencia afgana advirtió el lunes de que el acuerdo no le obliga a aceptar un canje inmediato de presos y argumentó que esto no puede ser un «requisito previo» de cara a un diálogo directo.  «Nuestro equipo negociador y la agenda están preparados. Si las negociaciones son aplazadas más allá de la fecha fijada, la responsabilidad será de otros»», ha advertido este viernes a Europa Press el portavoz de la oficina política de los insurgentes en Catar, Suhail Shahin.

Decalraciones de Trump

El presidente Donald Trump ha admitido este viernes que los talibanes podrían «posiblemente» hacerse con el control de Afganistán una vez que el país norteamericano abandonen el país, tal y como contempla el acuerdo de paz firmado el 29 de febrero.

«Los países tienen que cuidar de sí mismos. No podemos estar allí durante los próximos 20 años. Hemos estado 20 años protegiendo el país», ha indicado, en unas declaraciones a la prensa desde la Casa Blanca. Así, ha resaltado que las autoridades afganas «tendrán que protegerse a sí mismas, algo que debió pasar hace mucho». «Sólo se puede agarrar de la mano a alguien durante un tiempo», ha explicado.

Trump ha reconocido además desconocer si el Gobierno será capaz de repeler a los integristas islámicos sin apoyo de las tropas estadounidense. «No lo sé, no puedo responder a esta pregunta», ha sostenido. «Espero que sean capaces», ha manifestado, antes de resaltar que «no se supone» que lo que ocurra sea una toma del poder por parte de los talibán, si bien ha dicho que «posiblemente sea lo que pase».

¿Trump y los talibanes, en son de paz?

Han tardado 18 meses en llegar a un acuerdo y anunciarlo al público. Pero, tan solo el hecho de que dos enemigos tan encarnizados como EE.UU. y los talibanes hayan podido mantener durante tanto tiempo la negociación auspiciada por el Gobierno de Qatar en Doha ha sido, en sí, una buenísima y esperanzadora noticia. Y es que, ante la aplastante evidencia de que, tras dos décadas de guerra, ninguno de los contendientes era capaz de ganar y de que el desgaste humano, económico y político no justificaba seguir empantanados en Afganistán, conducía inexorablemente al siguiente paso: sentarse a hablar para solucionarlo o al menos pavimentar el camino hacia su solución. Eso y la voluntad de Donald Trump de sacar a EE.UU. de todos los conflictos bélicos en los que lleva metido desde hace décadas para apoyar su campaña para la reelección.

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