El supermartes, clave en el duelo entre Sanders y Biden

El abandono de Pete Buttigieg y Amy Klobuchar ayudan al exvicepresidente y unen al partido en contra del senador socialdemócrata

Biden, en un acto de campaña en Norfolk, Virginia
Biden, en un acto de campaña en Norfolk, Virginia

Washington / E. La Voz

Como si estuviera coreografiado de antemano, a la arrolladora victoria del exvicepresidente Joe Biden el sábado en Carolina del Sur le siguió el domingo el anuncio de retirada de la candidatura de Pete Buttigieg y el lunes el de Amy Klobuchar. El exalcalde de South Bend, que irrumpió en las primarias con una sorprendente victoria en los caucus de Iowa, recibió hace una semana en Nevada y este fin de semana en el estado sureño una lección de realismo demográfico: no tiene tirón entre las minorías. Mismo problema que ha enfrentado la senadora, sumado a su escaso tirón entre el electorado. Y sin afroamericanos ni latinos es imposible resultar elegido. Las puertas de la Casa Blanca se cierran de esta forma para quien hubiera sido el presidente más joven de la historia (Buttigieg tiene 38 años) y el primero abiertamente gay. Y si Elizabeth Warren no obra un milagro, tampoco la primera mujer.

Buenas noticias para Biden, a quien Klobuchar tenía previsto la pasada madrugada dar apoyo público. Lo son porque una de las flaquezas del ala más moderada del Partido Demócrata era la división del voto entre varios candidatos. Con la salida de Buttigieg y Klobuchar, el segundo de Barack Obama busca proyectarse como la única alternativa real al socialdemócrata Bernie Sanders, que sigue liderando y es favorito en muchos de los catorce estados y territorios estadounidenses que votan hoy para repartir más del 30 % del total de delegados.

Antes de conocerse estas retiradas, la aspiración del senador era consolidar en este supermartes una ventaja imposible de remontar. Todavía podría darse ese escenario, pero un desvío del voto de los seguidores de Buttigieg y Klobuchar hacia la candidatura de Biden le permitiría lograr delegados en estados en los que las encuestas no le auguraban el mínimo del 15 % de votos necesario para obtenerlos. El aparato del Partido Demócrata se une así en contra de Bernie Sanders.

1.991, el número mágico

El senador necesita alcanzar el número mágico de 1.991 delegados para la convención nacional de julio. Si se queda corto, y aunque lidere, entrarán en juego los denominados como superdelegados, cargos directivos del partido que votarían muy probablemente en su contra. Por ello, con el abandono de Buttigieg y Klobuchar, candidatos como Joe Biden, e incluso la senadora Elizabeth Warren, que concurre con un discurso próximo al de Sanders, tienen más factible alcanzar el umbral del 15 % de votos esta próxima madrugada en varios estados y, por lo tanto, restárselos a Sanders. Según una encuesta de Morning Consult, el senador es la segunda opción para el 21 % de los votantes de Buttigieg y también podría beneficiarse. El exalcalde, sin embargo, advirtió sin citarlo contra una candidatura de Sanders. «Necesitamos una agenda para una base amplia», apuntó en su discurso de despedida. «No una que se pierda en la ideología».

El supermartes testará la fuerza de la resurrección de Joe Biden. El exvicepresidente lo fio todo a una victoria contundente en Carolina del Sur, fundamentada en el apoyo de la comunidad afroamericana, que votó por él en un 61% de los casos. Sin embargo, su candidatura enfrenta varias incógnitas. Por un lado, resulta difícil predecir si el voto afroamericano se comportará igual en estados más progresistas.

El estreno de Bloomberg

Por otro, Biden apenas ha podido hacer campaña fuera de Carolina del Sur, mientras Bernie Sanders ha congregado masas en California o Virginia. Por último, Mike Bloomberg se estrena en el proceso de primarias. Ambos compiten en el mismo espectro ideológico, pero Bloomberg tiene una cartera ilimitada que le ha permitido inundar las pausas televisivas con propaganda electoral. Eso sí, ha salido malparado en los dos debates en los que ha participado hasta la fecha.

Los resultados del supermartes permitirán aclarar si Bernie Sanders se aproxima al sueño de la nominación o si el Partido Demócrata se dirige a una convención abierta que tanto temen los seguidores del senador. California, donde Sanders arrasa en intención de voto, reparte 415 delegados, el mayor trazo del pastel. A parte de él aspira Elizabeth Warren, que sueña con una convención abierta en julio en la que su candidatura sea percibida como la de consenso.

Buttigieg y Klobuchar: dos moderados del medio oeste

Esperanza Balaguer
Pete Buttigieg
Pete Buttigieg

Pete Buttigieg y Amy Klobuchar eran dos candidatos venidos del medio oeste y  desconocidos para gran parte de los estadounidenses. Su retirada antes del supermartes es un ejercicio de realismo. El exalcalde de South Bend (Indiana) y la senadora por Minnesota se marchan con la cabeza bien alta, después de una más que notable actuación y ante la dificultad de seguir recaudando fondos para sus campañas frente a los pesos pesados del partido. 

Con un apellido impronunciable, Buttigieg se convirtió en el primer candidato gay y el más joven de la historia en intentar llegar a la Casa Blanca. A su carisma, se añadía un impresionante currículo: el hijo de inmigrantes que tocaba el piano y hablaba siete idiomas, entre ellos el español, y que combatió en Afganistán. No tuvo reparos en estar acompañado durante toda la campaña por el profesor de secundaria Chasten Glezman, con el que se casó en junio del 2018 en la iglesia de Saint James, en la ciudad de la que era alcalde.

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