La oposición de Nicaragua se une para dar la batalla a Daniel Ortega en las urnas

Movimientos sociales y partidos oficializan la opositora Coalición Nacional de cara a las elecciones presidenciales del 2021

El campesino y ex preso Pedro Mena participa en la firma de una proclama de la Coalición Nacional para potenciar la lucha contra el Gobierno de Daniel Ortega
El campesino y ex preso Pedro Mena participa en la firma de una proclama de la Coalición Nacional para potenciar la lucha contra el Gobierno de Daniel Ortega

Bogotá / E. La Voz

La oposición de Nicaragua se reorganiza para hacer frente al presidente Daniel Ortega en las elecciones de noviembre del 2021, tras las protestas antigubernamentales del 2018 que dejaron al menos 328 muertos.

El primero paso lo dieron, hace unas semanas, dos de las organizaciones más relevantes de entre las conformadas por detractores del exguerrillero. La Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco (que reúne a más de 90 oenegés) se unieron el 17 de enero, para crear una Coalición Nacional, que fue ratificada este martes, en una jornada donde la policía impidió las manifestaciones opositoras en Managua.

Dicha plataforma servirá, dicen sus líderes, para presionar el Gobierno de cara a la realización de cambios profundos en el sistema electoral, que los opositores consideran controlado por Ortega. «Es el momento de deponer nuestros intereses y aspiraciones personales. Es el momento de pensar en Nicaragua y ponerla de primero», ha expresado recientemente el líder estudiantil Lesther Alemán, uno de los portavoces de la Coalición. Aún no ha decidido si el nuevo grupo se presentará a las elecciones, como muchos opositores reclaman, o será solo un instrumento de presión.

El presidente Daniel Ortega y el comandante del Ejército, general Julio César Áviles
El presidente Daniel Ortega y el comandante del Ejército, general Julio César Áviles

El pasado 16 de febrero fue anunciada la adhesión a esa coalición de la Fuerza Democrática de Nicaragua (FDN), el grupo más influyente de la contrarrevolución que se enfrentó hace cuatro décadas al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Ortega. «Estamos enfrentando al mismo enemigo de los 80, con una dictadura más refinada», dijo Luis Fley, líder de un grupo que llegó a reunir un ejército de 25.000 hombres, financiado por Washington, a través de la CIA, en la guerra civil que devastó el país centroamericano. «El método armado ya no existe, ni lo habrá tampoco. De eso quedamos claro», añadió el político nicaragüense.

Los contras son un grupo que nunca han dejado de tener seguidores en ciertos sectores de la sociedad. «Una facción de lo que en su momento se llamaba contrarrevolución, o resistencia, se fue plegando al ejercicio de poder, junto con Ortega. Pero son pocos. Luego están los otros, los que se mantuvieron en la oposición. Andaban ahí y tienen influencia en parte del campesinado, sobre todo, y en zonas rurales», comenta a La Voz de Galicia el analista político Carlos Pérez. «Esta crisis ha provocado que se alboroten grupos que estaban bastante adormecidos y salgan a pretender ganar alguna posición. Pero, desgraciadamente, más que todo, viendo siempre al Estado como un botín de guerra, pensando que es el momento de conseguir alguna cuota en algún reparto de poder», añade.

A la Coalición Nacional se unieron también este martes el influyente Movimiento Campesino, el Partido Liberal Constitucionalista, que gobernó a finales de los 90, y fue acusado anteriormente de colaborar con Ortega, además de Yatama, una importante formación indigenista.

Por otro lado, se ha conocido recientemente la creación de un bloque opositor de centro derecha, apoyado por el Partido Conservador (PC), que rechaza a la Coalición Nacional, argumentando que en el seno de esta se han integrado grupos izquierdistas y disidentes sandinistas históricos. «El pueblo nicaragüense está saturado del sandinismo», dijo la pasada semana Noel Vidaurre, promotor de la opción conservadora.

Parte importante de los opositores ha reclamado ir a las elecciones del 2021 con un solo candidato, para aumentar las posibilidades de ganar a Ortega, pero esa unidad todavía no se ha producido.

«En la oposición hay una gran diversidad de intereses involucrados. Entre ellos está el gran capital, que venía cogobernando con Ortega desde el 2007 hasta abril del 2018. Luego, un bloque de personas que creen en el movimiento insurreccional, que bombardean constantemente todo tipo de intento de unidad de la coalición. Están la UNAB, que no es un grupo homogéneo, los apolíticos, y el grupo político de los partidos tradicionales que, obviamente, pujan por sus cuotas de poder», comenta el analista Pérez.

Ortega, por su parte, dice estar seguro de ganar en el  2021 y acabar en las urnas con lo que considera un intento de Golpe de Estado.

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