Los palestinos del Líbano dicen no al plan que les niega el retorno

Rechazan la compensación económica que ofrece el proyecto de Trump a quienes no regresen


beirut / e. la voz

El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás, ha rechazado ante el Consejo de Seguridad de la ONU el Plan de Paz para Oriente Medio, un documento que propone la anexión de asentamientos israelíes en Cisjordania convirtiendo el futurible Estado palestino en islas inconexas rodeadas de un mar israelí. «El estado que nos dan es como un queso suizo», espetó el líder palestino en referencia al miniestado palestino propuesto por el presidente Donald Trump.

El mapa de la Palestina «menguante» está impreso en las paredes de las estrechas calles del campo de refugiados de Chatila, en Beirut. «Nos ofrecen un 11 % de lo que era nuestra patria. Si tú posees un edificio y alguien a la fuerza lo ocupa y te da el 11 % de la propiedad, ¿lo aceptarías?», pregunta el responsable de Fatah y secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina en el campo de Chatila, Kazem Hasan. «Rechazamos el plan porque buscamos la paz», añade.

El proyecto liquida de facto el derecho al retorno de cinco millones de refugiados palestinos. Solo los desplazados registrados en la Agencia de la ONU para refugiados palestinos (UNRWA) que no se hayan «asentado en un lugar permanentemente» (concepto extraño tras 70 años de exilio) podrán solicitar el retorno a territorios del futuro estado palestino, pero no a territorio israelí. Además, por razones de seguridad podrán ser vetados los que provengan de territorios «hostiles» como el Líbano, donde viven más de 270.000 palestinos.

Cuarta generación

En el Líbano ya nace la cuarta generación de palestinos en el exilio. Los abuelos de Sobhi Afifi fueron expulsados de Ayur (Haifa) en 1948. Sus padres, él y su hija de tres años han nacido en campos de refugiados en el país del cedro. Sobhi trabaja en la oenegé Sueños de refugiados ofreciendo talleres educativos y vocacionales a jóvenes palestinos. Este ciudadano califica el «acuerdo del siglo» de «nuevo Balfour» (declaración por la que los británicos prometieron «un hogar nacional para el pueblo judío» en Palestina en 1917). «Alguien que no posee algo se lo da a alguien que no lo merece», resume.

El plan de Trump estipula posibles compensaciones económicas para los palestinos que no consigan su derecho al retorno. «Todo el dinero del mundo no compra el día en el que un palestino viva en Palestina con dignidad», dice tajante Sobhi. «No podemos rechazar nuestro derecho al retorno por dinero, no hay dinero que reemplace nuestra patria», coincide Hasan.

El plan incluye una parte económica que promete una inversión de 50 billones de dólares. Pero Marwan Muasher, vicepresidente del think tank Carnegie Endowment, en un encuentro con periodistas, desmenuzó esa «inflada» cifra: los 50 billones se reparten en 10 años y en varios países árabes, no solo en Palestina; un 60 % son préstamos, con lo que de ayuda quedan 850 millones anuales (la mitad de lo que ya obtienen los palestinos en ayuda internacional). Y EE.UU. espera que un 70 % de esa cantidad la aporten países del Golfo.

Desde Chatila, el representante de la OLP criticó la tibieza de algunos líderes árabes sobre el plan y saludó la posición del alto representante de Exteriores de la UE, Josep Borrell, quien denunció que el plan se aleja de la solución de dos estados basados en las fronteras de 1967 (que marca la ONU). «Israel considera que está por encima de las leyes internacionales, los israelíes tienen la fuerza de las armas y a los americanos; nosotros [palestinos] tenemos las resoluciones de la ONU», ironiza Sobhi.

A pesar de llevar 70 años en el Líbano, los refugiados palestinos son ciudadanos de segunda: tienen vetadas 39 profesiones, no pueden poseer propiedades ni tienen derecho a hospitalización o baja por enfermedad. El hermano de Sobhi estudió ingeniería, pero trabaja de manitas en Chatila.

Las secuelas de resistir

El árbol genealógico de este palestino también ilustra el precio de la resistencia. Su madre tiene un tiro en el pecho, su padre uno en el cuello y tres de sus tíos murieron en «operaciones» contra Israel. Hoy sus padres regentan un ultramarinos en Chatila y en la puerta han colgado un mapa de la Palestina histórica (antes del plan de partición de la ONU en 1947). Los niños aprenden los nombres en árabe de los pueblos de los que sus abuelos y bisabuelos fueron expulsados. Pueblos que, tras siete décadas, en su mayoría ya solo existen en ese mapa. Pero Sobhi no desiste: «Tengo esperanza de que la siguiente generación sea la generación que vuelva a Palestina».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Los palestinos del Líbano dicen no al plan que les niega el retorno