Macron intenta aplacar la disensión entre los decepcionados de su partido

En los últimos dos años y medio, 14 diputados abandonaron el grupo parlamentario

Macron deberá afrontar la llegada de la reforma de las pensiones a la Asamblea
Macron deberá afrontar la llegada de la reforma de las pensiones a la Asamblea EFE

París / E. La Voz

Emmanuel Macron recibió el martes en el Palacio del Elíseo a los diputados de su partido. La prensa francesa habla de un «intento de reconquista», de «operación de seducción», de «terapia de grupo» o de «sesión de cariñoterapia». Para los diputados de La República en Marcha (LREM) se trata de un encuentro necesario para evitar que se agrave el distanciamiento entre los parlamentarios y el Gobierno, sobre todo en vísperas de la llegada de la reforma de las pensiones al hemiciclo.

En los últimos meses, los motivos de conflicto se han sucedido, pero sobre todo en torno a la reforma de las pensiones, ya que para gusto de algunos, el Ejecutivo quiere imponer una velocidad de crucero en detrimento de la concertación. Pero la gota que ha colmado el vaso ha sido el episodio vivido a finales de enero en torno a una propuesta de la oposición que pedía instaurar un aumento de 5 a 12 días de baja para los padres en caso de muerte de un hijo. Los diputados de LREM votaron en contra, a petición del Gobierno. La ministra de Trabajo, Muriel Pénicaud, consideraba que las pequeñas empresas no podrían soportar ese esfuerzo. Pero en seguida se levantaron voces denunciando la decisión. Hasta el presidente de la patronal comentó que no conocía a ningún empresario que se negara a dar unos días más si uno de sus trabajadores perdía un hijo.

Pénicaud reconoció un «error colectivo», pero la polémica obligó a Macron a intervenir y pidió al Gobierno que diera una «muestra de humanidad». La declaración del presidente ha dejado un regusto amargo en los diputados que con su voto se habían limitado a apoyar la acción del primer ministro.

La tensión que ha surgido entre los diputados de La República en Marcha y Macron no es comparable a la sedición que vivió François Hollande con los diputados socialistas que se dedicaron a socavar la acción del Gobierno en la pasada legislatura, pero el riesgo de que el grupo acabe dividiéndose tras las elecciones municipales parece real, especialmente si, como se teme, los resultados no son favorables.

Bajas en el grupo

En estos dos años y medio, catorce diputados de LREM han abandonado el grupo parlamentario, que se compone ahora de 300 parlamentarios, y si la sangría continúa, el Gobierno podría perder la mayoría absoluta en la Asamblea, fijada en 289 escaños.

Además, los diputados se sienten injustamente tratados por el partido que, de cara a las municipales, ha preferido investir a antiguos socialistas o conservadores con fuerte arraigo en sus zonas, antes que apostar por los nuevos rostros que forman parte de LREM. Sin contar con que son el objetivo de una ola de ataques: degradación de sus oficinas locales, boicot de sus mítines y agresiones físicas y verbales.

Los diputados se preparan para vivir nuevas tensiones con la llegada de la reforma de las pensiones a la Asamblea a partir del lunes, que se vivirá en la calle con una «jornada muerta» en los transportes y otro día de movilización sindical tres días más tarde. Macron deberá emplear algo más que simples palabras para devolver a sus tropas el entusiasmo perdido de los primeros días.

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