Iowa: primer asalto de Sanders y Biden, las dos almas opuestas del Partido Demócrata

Dos líderes, dos ideologías y una formación política que necesita unirlas para derrotar a Donald Trump

Los demócratas miden fuerzas en los caucus que se celebran hoy en Iowa
Los demócratas miden fuerzas en los caucus que se celebran hoy en Iowa

Des Moines / E. La Voz

Si la energía genera movimiento, la que desprende la campaña del exvicepresidente Joe Biden parece la de un tren de vapor incapaz de seguir el rastro de la alta velocidad con la que se mueven las bases de Bernie Sanders. Ambos son septuagenarios, pero la electricidad de los mítines y actos del senador de Vermont está ausente en los de Biden. La revolución socialista de Sanders enciende a los suyos, un conjunto heterogéneo de jóvenes que sienten que su presente es peor que el pasado de sus padres y de veteranos de la lucha por los derechos civiles, en la que siguen creyendo desde los 60 y 70. La restauración de Biden conforta a un público de mediana edad que parece no querer grandes rupturas. Simplemente, y quizá no es poco, lo que ansía es despertar del que siente como un mal sueño: ver a Donald Trump en la Casa Blanca.

Bernie y Joe, Sanders y Biden, representan dos planes opuestos del Partido Demócrata para intentar derrotar a Trump. No parece existir el candidato perfecto para un partido tan diverso como complejo de unificar. No hay hoy un Barack Obama que inspire a un abanico tan amplio de intereses. Asistir a los actos de campaña de ambos es entrar en universos tan diferentes como interdependientes. Sin el sector más acomodado que arropa a Joe Biden, el movimiento de base de Bernie Sanders no puede llegar a la Casa Blanca. Y viceversa. Pero emiten señales tan divergentes que parece difícil de creer que les una algo más que el rechazo a Donald Trump.

Barbara y Kevin tienen claro que la solución para Estados Unidos pasa por Joe Biden. Lo creen con tal convicción que el matrimonio viajó desde Virginia hasta Des Moines para escucharlo horas antes del inicio de los caucus de Iowa. «Tenemos que recuperar nuestro país», aseguran. No creen que eso implique necesariamente un retorno al 2008, el año de la primera victoria de Obama. «Aquello fue un momento único», reconoce Kevin, que trabajó como secretario adjunto del Departamento de Comercio de su Administración. Biden es para él sinónimo de «decencia, integridad y confianza», el candidato capaz de retornar la reputación a una institución dañada por la incorrección política y los ataques de Donald Trump. Además, afirma, Biden «tiene la base de apoyos más amplia entre los diferentes grupo demográficos».

Si fuera así, problema resuelto. Si Joe Biden es capaz de activar la que se conoce como «coalición Obama», Trump lo tendría complicado. Afroamericanos, latinos, clase obrera y un puñado de republicanos desencantados. Pero desde la órbita de Bernie Sanders no lo ven tan claro. Miran a Biden y sospechan que el reflejo que les llega es el del mismo aparato del Partido Demócrata que no se lo puso fácil en el 2016 y no parece dispuesto a ponérselo más sencillo en el 2020. Ven más a Hillary Clinton, una candidata antipática, que a Barack Obama, a cuyo legado se remite continuamente Biden. Y si ven a Hillary y no a Obama, puede que los votantes de Bernie Sanders se queden en casa en noviembre, como pasó en el 2016.

Para David, estudiante de Ciencias Políticas en una universidad de Chicago, ese boicot a Hillary es más «mito» que realidad. «El número de los que no votaron no fue decisivo», apunta, y añade que «fueron menos los seguidores de Bernie que votaron por Trump que los de Hillary que votaron por McCain» en la elección que llevó a la Casa Blanca al primer presidente afroamericano. Llegue o no a ser el nominado en la convención nacional de julio, lo cierto es que han sido las ideas del senador las que han marcado la agenda del partido en esta campaña e incluso en las elecciones de medio mandato del 2018. Por ejemplo, Medicare for all, el sistema de salud público para todos. O el Green new deal, el plan de transformación hacia una economía sostenible. El ala moderada del partido, cuyo mayor ejemplo es Joe Biden, va a remolque, tratando de enfriar parte de los ardores revolucionarios del socialista.

El congresista Tim Ryan, que llegó a formar parte del nutrido grupo de aspirantes demócratas a la presidencia hasta hace unos meses, se acercó el domingo a Des Moines para arropar a Biden. Allí compartió con la Voz que, aunque Bernie «habla de las preocupaciones apropiadas, no estoy necesariamente de acuerdo con sus soluciones». Para Ryan, Sanders es una garantía de derrota frente a Donald Trump. «He visto recientemente una encuesta que dice que el socialismo tiene un apoyo del 18 %» en EE.UU., argumenta como clave para concluir lo que sería «un desastre político» para el partido.

Barbara y Kevin están seguros de que, sea quien sea el ganador de las primarias, «los votantes demócratas votarán demócrata en noviembre». Pero a pocos metros de ellos, como venido de otro mundo, otro Kevin, con camiseta de apoyo a Bernie Sanders, confiesa que «no sé lo que haría» si Biden es el nominado. «Tengo 20 años y desde los 15 quiero votar por Bernie». Siente que Sanders le habla a él, que necesita «acceso a la salud, audífono, gafas, cirugía dental y no me lo puedo permitir».

Cuando Biden sale a escena, parece dirigirse solo al mayor de los Kevin. Su mensaje es Donald Trump y la restauración. Según Tim Ryan, no hay de qué preocuparse. Llegado el momento, el exvicepresidente convencerá a los Kevin que arropan a Sanders. «Si hay alguien conciliador, ese es Joe Biden».

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