La casa de fados lisboeta se reinventa

Sus artífices, el chef Avillez y los fadistas Ana Moura y António Zambujo


Lisboa

En el programa de cualquier turista que llega a Lisboa no puede faltar una cita en una casa típica de fados, de Alfama, Bairro Alto o Graça, para disfrutar de la música portuguesa más universal, mientras cena o toma una copa. El problema es que los que buscan un local agradable, tranquilo, bien decorado, con servicio moderno, que aúne el mejor fado con la gastronomía portuguesa tradicional de calidad, se encuentran con muchos problemas. «Estamos en el siglo XXI, pero muchas casas de fados siguen ancladas en el pasado como si todavía viviéramos en el XX», admite el prestigioso chef portugués, José Avillez. A pesar de tener dos estrellas Michelín por su restaurante Belcanto, no se le caen los anillos apostando por la cocina tradicional en su nuevo proyecto: Canto.

«Me encanta el fado, el mejor embajador de Portugal, junto con su gastronomía y belleza paisajística y monumental», dice Avillez. «Hasta ahora, cuando tenía que recomendar a alguien un buen local, aquí en Lisboa, no encontraba ninguno que me satisficiera plenamente, por la relación calidad precio de su comida, servicio y ambiente», explica. «Por eso, un día charlando con Ana Moura y António Zambujo, decidimos lanzarnos a esta aventura maravillosa».

Canto acaba de abrir sus puertas en el corazón de Lisboa, el Largo de São Carlos, a pocos metros del teatro del mismo nombre, donde Avillez comenzó su andadura con el laureado Belcanto, que hoy ocupa el local de al lado.

La decoración, made in Portugal, se ha adaptado al siglo XXI para engrandecer y destacar las numerosas partituras, guitarras portuguesas, y otros objetos históricos relacionados con la historia del fado -Patrimonio de la Humanidad desde el 2011- que decoran sus paredes cubiertas de madera, con un toque de estilo modernista y funcional.

Ana Moura y António Zambujo son los responsables de la programación musical.

Moura, con una sólida carrera internacional, es una de las mejores fadistas portuguesas. «Me hice artista y aprendí este duro oficio cantando en una casa de fados [...], sentía la necesidad de volver a ella, aunque de otra manera, como esta, adaptada a las exigencias del público actual», confiesa emocionada.

«Necesito comer bien para poder cantar, es fundamental, tanto para el artista como para el espectador», avanza. El alentejano António Zambujo, una de las estrellas en alza de la música lusa, ratifica lo que acaba de decir su compañera de profesión. «Cuando Avillez nos propuso esto, no lo dudé». Termina: «Es un proyecto sólido que aúna los dos pilares básicos de una casa de fados, la gastronomía tradicional y la mejor música portuguesa».

Moura y Zambujo, que han diseñado toda la programación cultural, cantarán en el local, cuando sus agendas se lo permitan.

«Canto está abierto no solo para recibir fadistas, sino para cualquier iniciativa cultural interesante», dice Avillez. Y es que «queremos ser una plataforma cultural de referencia y un ejemplo para otros que nos sigan».

Música hasta la madrugada

El local está abierto, de martes a sábado, entre las ocho y las doce de la noche. Se puede cenar, con un menú cerrado, previa reserva, o simplemente tomar una copa y picar algo, mientras se escucha música, sin reserva, los viernes y sábados, hasta las dos de la mañana. «Muchos lisboetas y turistas quieren simplemente disfrutar del mejor fado, bebiendo una copa en un local agradable, sin necesidad de cenar, al contrario de lo que ocurre en casi todas las casas de fados», concluye Avillez.

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