Boris Johnson llama a la unidad de un Reino Unido dividido

Bruselas desea la mejor relación, pero nunca será tan buena como cuando era socio de la UE


Londres / E. La Voz

El Reino Unido ha dejado de ser miembro de la Unión Europea y a partir de hoy inicia una nueva era que el primer ministro Boris Johnson prometió será «dorada». En su discurso oficial minutos antes de que el país pusiera fin a sus 47 años de participación en el proyecto comunitario, el premier conservador a tratado de hacer un ejercicio de optimismo y contención para no ahondar las profundas divisiones que hay en la sociedad británica.

 «Lo más importante que hay que decir es que esto no es un final, sino un principio (…) Es un momento de real renovación nacional y cambio», dijo. Las palabras de Johnson fueron el prólogo de las modestas celebraciones por la «independencia» organizadas por su Gobierno. Las banderas británicas ondearon en los mástiles de la plaza del Parlamento y la avenida de Buckingham. A medianoche un juego de luces anunció el inicio de la nueva era, a falta de las campanadas del emblemático Big Ben. 

El primer ministro llevó al Gabinete a Sunderland, la primera localidad en anunciar la victoria del brexit en el 2016, y prometió un aumento notable del gasto público, intervención del Estado para equilibrar la desigualdad entre regiones y una negociación rápida con la UE de un tratado comercial. El líder laborista, Jeremy Corbyn, prometió vigilar de cerca las negociaciones con Bruselas y buscará evitar que Johnson privilegie acuerdos con los Estados Unidos de Donald Trump

Adiós oficial en Bruselas

La solemnidad de los discursos y la retirada discreta de la Union Jack (la bandera británica) de las instituciones marcaron el adiós oficial de Bruselas. Los tres presidentes de la UE protagonizaron el único acto ceremonial. David Sassoli (Eurocámara), Charles Michel (Consejo) y Ursula von der Leyen (Comisión) comparecieron juntos para engarzar tres declaraciones oficiales con los mismos mensajes de fondo: el pesar por el divorcio, el deseo de cimentar una estrecha relación futura y sacar pecho con una UE determinada a reforzar la integración de los Veintisiete socios que forman ahora el club.

Von der Leen volvió a advertir que el acuerdo sobre la relación futura no se alcanzará a cualquier precio. «Queremos la mejor relación de vecindad posible con el Reino Unido, pero nunca será tan buena como la que supone ser miembro de la UE». La canciller Angela Merkel reconoció que tarde o temprano Londres terminará siendo «un competidor» para los 27. Más taxativo fue Emmanuel Macron, al advertir que el brexit «es una señal de alarma que nos debe hacer reflexionar». «Cuantas mentiras, manipulaciones y exageraciones se hicieron en la campaña del 2016. Esto nos obliga a pensar sobre lo que las mentiras pueden hacer sobre nuestras democracias», dijo.

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