El juez Roberts llama al orden en el caótico «impeachment» a Trump

La mayoría republicana tumba todas las enmiendas demócratas destinadas a citar testigos y solicitar documentos

El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó de «farsa» la primera día del «impeachment»
El líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, calificó de «farsa» la primera día del «impeachment»

wASHINGTON / e. lA vOZ

«Ver cómo se seca la pintura es menos aburrido» que seguir el juicio político contra Donald Trump, asegura su jefe de campaña, Brad Parscale. Largo es, sin duda, porque la primera sesión se prolongó durante más de doce horas, hasta casi las dos de la madrugada en Washington. Lo de aburrido es interpretable, porque quienes siguieron las últimas horas de la sesión asistieron a una reprimenda del juez del Tribunal Supremo John Roberts, que preside el impeachment en el Senado.

«Recordad dónde estáis», advirtió Roberts contra el tono y el lenguaje de ambos bandos cuando medio país ya se había ido a dormir. El demócrata Jerry Nadler, parte del equipo de la acusación, y Pat Cipollone, uno de los abogados de Trump, se habían acusado mutuamente de mentir. «Mienten, mienten, mienten», martilleó Nadler. Cipollone llegó a pedirle que se disculpara «ante el presidente de EE.UU. y su familia».

Hay quien piensa que el aburrimiento del que habla Parscale es intencionado. El líder del Senado, el republicano Mitch McConnell, ha dificultado al máximo la labor de la prensa e impedido la colocación de cámaras en la sala, más allá de las que están fijadas por el propio Capitolio para seguir la actividad cotidiana de los congresistas.

Pero un impeachment no es algo que se vea cada día y McConnell no ha permitido una realización televisiva propia de la era en la que vivimos y, sobre todo, que los ciudadanos puedan ver cómo reaccionan los senadores durante las sesiones. Tiene prohibido hablar, pero la austeridad de las imágenes impide ver su actitud. 

Móviles requisados

Convertidos en jurado, los senadores tampoco tienen acceso al mundo exterior. Los móviles quedan requisados y, por lo tanto, no tienen más remedio que escuchar. Eso sí, pueden dejarse ir hasta quedar adormilados. La ausencia de distracciones es para el líder de la minoría demócrata, Chuck Schumer, una de las pocas cosas buenas de un juicio que, por otro lado, «ha comenzado con una nube sobre él».

Todas las enmiendas demócratas destinadas a citar testigos y solicitar los documentos bloqueados por la Casa Blanca durante la investigación de la Cámara de Representantes fueron rechazadas de forma unánime por la bancada republicana. Citaciones y documentos podrían llegar, quizá, una vez defensa y acusación expongan sus argumentos. Según Schumer, algunos de sus colegas los conocerán «por primera vez» gracias, precisamente, a la obligada ausencia de distracciones.

Los que tenga que ofrecer la defensa llegarán a partir del sábado, aunque durante la discusión de las enmiendas Chuck Schumer extrajo algunas conclusiones. «Los argumentos de los abogados de la defensa parecían de un programa de la Fox», dijo en referencia al canal televisivo favorito de Donald Trump. Para Schumer, se mostraron «faltos de preparación, confusos y poco convincentes».

Anoche se abrió el turno de la acusación. 24 horas divididas en tres días para intentar probar la culpabilidad del presidente y, quizá más importante, lograr convencer al suficiente número de senadores republicanos para que voten en favor de llamar testigos.

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