Las calles de Teherán piden dimisiones

Los iraníes desafían la represión y protestaron este domingo por segundo día consecutivo contra las mentiras del Gobierno sobre el derribo del avión


Jerusalén / Colpisa

Irán vivió este domingo una segunda jornada de protestas. Los manifestantes desafiaron el fuerte despliegue policial y volvieron a concentrarse en distintos puntos de Teherán para mostrar su indignación con las mentiras de las autoridades sobre lo sucedido con el avión de Ukranian International Airlines (UIA), derribado por un misil iraní lanzado por «un error humano». En los vídeos difundidos a través de las redes sociales se podían ver concentraciones como la que se produjo frente a la Universidad de Teherán en la que los estudiantes gritaron «¡Mienten cuando dicen que nuestro enemigo es América, nuestro enemigo está aquí!» o «¡Los clérigos se tienen que ir!».

Teherán revive las imágenes de noviembre del año pasado, cuando la subida de la gasolina fue la chispa que provocó la oleada de protestas que los analistas consideran como la más importante desde el establecimiento de la república islámica. Entonces, más de 300 manifestantes perdieron la vida y miles de personas fueron detenidas, según Amnistía Internacional (AI), unos datos que nunca admitieron las autoridades, que además de la represión en las calles desconectaron al país de internet durante varios días.

La república islámica se encuentra en estado de shock desde que el 3 de enero EE. UU. asesinó en Bagdad al general Qasem Soleimani, líder de la Fuerza Quds, brazo de operaciones en el exterior de la Guardia Revolucionaria. Los tres días de funerales fueron multitudinarios y nada más concluir el duelo, Irán lanzó la Operación Mártir Soleimani, un ataque medido con el lanzamiento de 21 misiles contra dos bases de Irak en las que había presencia de tropas estadounidenses.

Esa misma noche, en plena escalada de tensión y a la espera de una posible represalia de Donald Trump, un operador de la defensa iraní disparó por error contra el Boeing 737 al confundirlo con un misil de crucero enemigo. La Guardia Revolucionaria informó del error cometido a las autoridades, pero estas ocultaron la verdad y optaron por decir que la causa del siniestro fue «un fallo técnico».

Ali Shamkhani, responsable del Consejo de Seguridad Nacional, justificó la política de comunicación de las autoridades y declaró que no intentaron ocultar la verdad. «Primero debíamos comprobar todas las posibilidades que causaron el error humano, incluido el bloqueo de nuestras comunicaciones, el hackeo de nuestros sistemas, posibles infiltraciones...», detalló. Explicaciones que no sirvieron para calmar los ánimos de la calle y de políticos como la socióloga Bahareh Arvin, concejal reformista del ayuntamiento de Teherán, quien dimitió debido a «las mentiras y la corrupción. Con los actuales mecanismos no hay esperanza para la reforma».

Incidente diplomático

El final de esta mentira provocó el sábado vigilias espontáneas en Teherán, que terminaron convertidas en protestas contra la cúpula del régimen y que fueron dispersadas por las fuerzas de seguridad. En una de estas vigilias fue detenido brevemente el embajador británico, Rob Macaire, acusado de promover protestas. El diplomático aseguró vía Twitter: «Fui a un evento anunciado como una vigilia por las víctimas de la tragedia #PS752 (...) Me fui después de 5 minutos, cuando algunos comenzaron a corear eslóganes». Entre los 176 fallecidos había tres pasajeros de origen británico.

El viceministro de Exteriores iraní, Abas Araqchi, recurrió también a Twitter para explicar lo sucedido y reveló que el embajador británico fue «arrestado como un extranjero desconocido en una reunión ilegal». El incidente con Macaire llevó a varios diputados iraníes a plantear en una sesión del Parlamento expulsarle del país y a lo largo de la jornada los basiyíes, organización vinculada a la Guardia Revolucionaria, organizaron una concentración frente a la legación británica en el centro de la capital.

Diálogo y amenazas

La verdad sobre el derribo del avión eclipsó una jornada más las consecuencias del asesinato de Soleimani, una línea roja cruzada por Trump, que no se habían atrevido a cruzar sus antecesores y que puso a la región al borde de una guerra directa entre Irán y Estados Unidos. El emir de Catar, jeque Tamim ben Hamad al-Thani, viajó a Teherán y tras reunirse con el presidente, Hasán Rohani, declaró: «estamos convencidos que la única solución a la crisis pasa por la distensión y el diálogo». Al-Thani se reunió también con el Líder Supremo en un viaje marcado por el malestar iraní por las informaciones que apuntan a que el avión no tripulado que asesinó a Suleimani despegó de una base estadounidense en Catar.

Las llamadas al diálogo en Irán contrastaron con el discurso de Hasán Nasrala, líder de la milicia chií libanesa de Hezbolá, quien advirtió que, «en los próximos días y semanas, Estados Unidos debe abandonar la región. La alternativa a que los soldados se marchen vivos, es que lo hagan muertos, en ataúdes». Fue el segundo discurso de Nasrala desde el asesinato de Soleimani y urgió a los aliados de la república islámica a «comenzar a vengar» al general de la Fuerza Quds.

El largo discurso del líder religioso y militar libanés coincidió con el ataque con ocho cohetes en Irak a la base aérea de Balad, lugar utilizado por las tropas internacionales, pero en el que ya no queda presencia estadounidense. Seis militares iraquíes resultaron heridos, según el comunicado del Ejército. El disparo de cohetes contra bases militares, e incluso contra la Embajada de Estados Unidos en Bagdad, es casi diario desde el 3 de enero y todas las miradas apuntan a las milicias chiíes de las Unidades de Movilización Popular.

La detención del embajador británico tensa la relación entre Irán y Londres

JUAN ALONSO
Cientos iraníes protestan frente a la embajada del Reino Unido tras la breve detención de Macaire
Cientos iraníes protestan frente a la embajada del Reino Unido tras la breve detención de Macaire

Fue retenido por participar en una vigilia en Teherán por las víctimas del Boeing 737 derribado poco después de despegar

Las relaciones entre el Reino Unido e Irán vuelven a tensarse en medio del escándalo internacional que ha provocado la confesión por parte de Teherán de que fue el responsable del derribo de un avión comercial ucraniano el pasado miércoles. El motivo del nuevo impás fue la decisión de las autoridades persas de retener al embajador británico en el país, después de que este participara en una vigilia en recuerdo a los 176 pasajeros que perdieron la vida en lo que el régimen de los ayatolás calificó de «un desastroso error».

«El arresto del nuevo embajador sin bases ni explicaciones es una flagrante violación del derecho internacional. El Gobierno iraní está en una encrucijada en este momento. Puede continuar su marcha hasta convertirse en un paria con el aislamiento político y económico que eso implica o puede comenzar dar pasos para rebajar la tensión», advirtió el secretario de Exteriores británico, Dominic Raab.

Seguir leyendo

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Tags
Comentarios

Las calles de Teherán piden dimisiones