El general Hafter se lanza a la conquista de Sirte, último muro de defensa de Trípoli

Borrell apuesta por involucrar al militar rebelde en una solución dialogada en Libia

Las fuerzas del Ejército Nacional Libio a las órdenes del mariscal y señor de la guerra Jalifa Hafter
Las fuerzas del Ejército Nacional Libio a las órdenes del mariscal y señor de la guerra Jalifa Hafter

Redacción

El mariscal Jalifa Hafter, tutor del Parlamento electo y del Gobierno no reconocido en Tobruk, ha redoblado la apuesta militar en Libia con una ofensiva sobre la estratégica localidad costera de Sirte, capital de la ciudad-estado de Misrata y último muro de defensa de la capital, informa Efe.

Situada a 400 kilómetros al este de Trípoli, ciudad estratégica para la exportación petrolífera y cuna del depuesto dictador Muamar Gadafi, Sirte representa todas las penurias que sufre Libia desde que en septiembre del 2011 triunfara el alzamiento rebelde apoyado militarmente por la OTAN. Escenario del asesinato del tirano, apaleado por los rebeldes tras ser hallado escondido en el interior de una tubería, en el 2015 fue conquistada por la trama libia de la organización yihadista del Estado Islámico, que la convirtió en su bastión más al oeste.

Un año después fue liberada por una coalición militar local fruto del acuerdo de paz forzado por la ONU que alumbró el actual Gobierno en Trípoli (GNA) a la que apoyaron distintas fuerzas extranjeras, en especial provenientes de Turquía y Estados Unidos.

En manos de Misrata desde su liberación, la ciudad es desde entonces la muralla que impide el avance por la amplia carretera de la costa hacia el oeste de las tropas del mariscal Hafter, que dominan el este del país, la mayor parte del sur, algunas zonas occidentales y la mayor parte de los recursos energéticos.

Muro de protección de Misrata y Trípoli

Analistas locales e internacionales coinciden en que una posible caída de la ciudad debilitaría de forma significativa la capacidad de resistencia de Misrata, ciudad situada a 200 kilómetros al este de la capital, permitiría a las tropas del mariscal avanzar y estrechar de manera casi definitiva el cerco sobre el Gobierno reconocido por la ONU que resiste en Trípoli.

«La conquista de Sirte puede ser el peso que desequilibre la balanza. Permitiría a Hafter llegar a las puestas de Misrata y debilitaría el frente de Trípoli. Muchas de las milicias que luchan en el sur de la capital vienen de Misrata y seguramente se desplazarían para defender la ciudad», explicó a Efe un analista militar europeo que observa los combates desde su embajada en Túnez.

En este contexto, fuerzas leales a Hafter lograron el domingo romper la resistencia en torno al barrio Tres, que ofrece acceso al centro de la ciudad desde el este, y ocupar una gran parte tanto del puerto como del aeropuerto de la urbe.

«Nuestros soldados entraron en el aeropuerto internacional de Al Gordabiya después de que la fuerza armada encargada de proteger el aeropuerto se rindiera y ahora avanzan con determinación hacia el centro de la ciudad», explicó la oficina de prensa de Hafter en un comunicado.

En declaraciones a Efe, fuentes militares próximas al GNA admitirieron el lunes que algunas de las unidades en la zona «han retrocedido ante el avance de Hafter para preservar la vida de la población civil» y denunciaron que el mariscal se apoyó en las Brigadas 210 y 604, de tendencia salafista radical.

En la ofensiva también habrían participado la unidad de élite Al Saiqa -algunos de cuyos líderes han sido acusados de crímenes contra la humanidad- grupos de mercenarios árabes sudaneses Janjawid, responsables de crímenes de guerra en Darfur, y milicias de la oposición chadiana que serían las que habrían logrado romper la barrera en torno al estratégico barrio tres.

Contraataque del Gobierno en Trípoli

Horas después, el mismo portavoz informó a Efe que soldados de la operación Volcán de la Ira, la alianza de milicias forjada por Misrata y el GNA, lanzaron una contraofensiva para tratar de recuperar las posiciones perdidas, ofensiva que proseguía este martes,con el recrudecieron de los combates en el extrarradio de Sirte.

Según el portavoz, el primer embate permitió matar al líder de la brigada salafista 604, Meftah al Fordjani, quien se había mantenido fiel a Misrata hasta hacía unas semanas, cuando prefirió unirse a las tropas del mariscal Hafter y liderar el asalto al barrio Tres.

El contraataque está dirigido por el general Ibrahim Bayt Almal, quien este lunes aseguró que es «solo el inicio» de una operación en la que participará «la aviación libia».

Ninguno de los dos contendientes tiene aviación propia y se aprovecha de la ayuda de países aliados, que han convertido la guerra civil en Libia en un conflicto multinacional.

Al GNA y a Misrata les apoyan, además de la Unión Europea, Catar y Turquía, país este último que desde hace meses le proporciona aviones no tripulados clase Bayraktar TB2.

A Hafter, un miembro de la cúpula gadafista reclutado años después por la CIA y convertido en el principal opositor en el exilio, le respaldan, por su parte, Arabia Saudí, Egipto, Francia, Rusia -que ha desplegado mercenarios privados- y Emiratos Árabes Unidos, que le proporciona drones de fabricación china Wing Loong II y avionetas artilladas de la clase IOMAX.

«La aviación libia está lista para la batalla y nuestras fuerzas están muy animadas para entrar en Sirte. Han avanzado dentro de la ciudad de Sirte y han tomado el control del área de Bouhadi y del barrio donde se encuentra el centro de convenciones, haciendo retroceder al enemigo», afirmó el general Bayt Almal.

Reunión en Bruselas

El jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, ha recalcado este martes la apuesta diplomática de la Unión para buscar una salida política a la crisis en Libia y ha mostrado su interés en hablar con todos los actores implicados, incluido el mariscal Jalifa Hafter. También ha insistido en que el acercamiento de la UE al escenario de Libia no es una «cuestión de fuerza», sino que debe ser un ejercicio de diplomacia. Así, ha señalado que en la reunión Alemania, Italia, Reino Unido y Francia piden junto a la UE un alto el fuego en los combates en Libia y que paren las interferencias de Turquía, tras su decisión de mandar tropas a Libia para respaldar a Trípoli., informa Europa Press.

En una rueda de prensa tras mantener un encuentro en Bruselas con los jefes de la diplomacia de Francia, Jean-Yves Le Drian; Alemania, Heiko Maas; Italia, Luigi Di Maio, y el Reino Unido, Dominic Raab, para tratar el conflicto, Borrell ha expuesto la necesidad de dialogar con todas las partes en el escenario libio. «Claro que tenemos que hablar con todos los actores relevantes en el escenario libio, con Fayez al Serraj y también con el mariscal Hafter», ha asegurado el jefe de la diplomacia europea, en una muestra de la visión que tiene la UE sobre la crisis.

Cese de la violencia y la injerencia turca

En un comunicado conjunto, las cuatro potencias y la UE han reafirmado su convicción de que no hay una salida militar a la crisis libia y de que una escalada en la violencia solo traerá «más miseria a la población, exacerbará las divisiones, incrementará las posibilidades de partir el país y agravará la amenaza del terrorismo». Por ello, han destacado su apoyo al proceso de Berlín y a la mediación de la ONU.

«Es por todo ello que el cese de las hostilidades resulta crucial», recalca el texto conjunto tras la escalada de violencia en el país e incluso va más allá y afea la interferencias extranjeras en el escenario libio. «En particular, subrayamos la necesidad de evitar acciones unilaterales tales como la firma de acuerdos que puede exacerbar el conflicto».

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