Juan Guaidó recupera el control del Parlamento pese al acoso de Maduro

Los opositores rompen el cordón policial e impiden una nueva sesión del chavismo


Caracas / Corresponsal

El Parlamento de Venezuela vivió ayer una caótica jornada marcada por la violencia y el enfrentamiento entre las dos directivas que se disputan su presidencia. Si el domingo el régimen de Nicolás Maduro mostró al mundo su intolerancia al impedir el acceso de los diputados de la oposición a la Asamblea Nacional, mientras juraba Luis Parra como presidente de paja, ayer su imagen quedó por los suelos.

Este martes el régimen quiso de nuevo impedir la entrada de los opositores y que Parra presidiera la primera sesión legislativa del año, en minoría y sin cuórum. Rompiendo el cordón de la policía militarizada que les impedía el paso al palacio legislativo, tras varios minutos de forcejeos, Juan Guaidó y unos cien diputados opositores lograron entrar en el hemiciclo y celebrar una sesión, pese a que el régimen cortó el suministro eléctrico.

Una imagen que han reflejado cadenas de televisión, periódicos y webs de todo el mundo, al igual que los golpes y empujones entre parlamentarios y Guardia Nacional Bolivariana, que dejaron cuatro heridos, entre ellos Elimar Díaz, una diputada del estado de Zulia que ya el domingo sufrió una lesión en el hombro que le obligó a pasar por el quirófano.

Minutos antes, y a la carrera, habían abandonado la Cámara Parra y quienes le apoyan: poco más de 40 diputados, entre chavistas y los siete que abandonaron la disciplina de la oposición y se aliaron con el régimen para, sin mayoría, apoderarse de la Asamblea Nacional, el único poder que controla la oposición. Lo hicieron, según señalaron a La Voz diputados que prefirieron el anonimato, al comprobar que no tenían los parlamentarios suficientes para lograr un cuórum y hacer cumplir el orden del día.

«No hay dos Asambleas», señaló Guaidó al tomar posesión del hemiciclo. «Hay una dictadura», indicó el dirigente, que sale reforzado tanto frente al país como dentro de la oposición, que en los últimos meses había cuestionado su liderazgo, pese a ser el político mejor valorado en todas las encuestas.

Minutos antes, y en un escarceo que registraron los medios que se encontraban en los accesos al palacio, el presidente del Legislativo espetó al general de la Guardia Nacional que le impedía la entrada: «Cuando los militares deciden quién entra al Parlamento, muere la democracia. Es el pueblo el que lo decide». Ya dentro del Parlamento, y sin luz, se realizó una votación nominal en la que Guaidó fue ratificado con cien votos como presidente de la Asamblea y presidente interino del país. Parra, en tanto, volvió a escapar de los periodistas que le pedían que mostrara la lista de los diputados que supuestamente habían votado por él.

Para el analista político John Magdaleno, el ingreso de los opositores constituyó «una victoria política y simbólica sin parangón». «No fue solo coraje: también hubo inteligencia estratégica y coordinación entre actores», dijo. Sin embargo, apuntó que «el recreo es corto y el régimen también va a jugar en muy breve plazo». Esa «jugada» podría venir en forma de un adelanto de las elecciones parlamentarias, según estima el analista Luis Vicente León.

Después de la sesión, y también entre empujones, los opositores accedieron al edificio administrativo de la Asamblea Nacional, que queda a una calle del palacio legislativo, mientras los denominados colectivos, grupos paramilitares al servicio del régimen, agredían a periodistas locales y a corresponsales de El País y del canal de Florida Venevisión.

La toma del edificio administrativo por parte de diputados antichavistas garantiza que están a buen recaudo los documentos que permitirían enjuiciar a Parra por un escándalo de corrupción que le valió la expulsión de su partido, Primero Justicia.

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