Putin y Erdogan se enfrentan en Libia

Los mercenarios rusos llevan tiempo apoyando al general Haftar, mientras Turquía anuncia el envío de tropas para respaldar al Gobierno de unidad de Trípoli

Miembros de las fuerzas que apoyan al Gobierno de unidad liderado por Sarraj
Miembros de las fuerzas que apoyan al Gobierno de unidad liderado por Sarraj

Redacción / La Voz

Libia hace tiempo que se ha convertido en el nuevo campo de batalla de las potencias rivales, repitiendo el guion de Siria. La guerra civil que se libra en el Estado fallido de la era postGadafi tiene a dos invitados: Rusia, a través de los mercenarios de la firma Wagner, y Turquía, cuyo presidente, Recep Tayyip Erdogan, anunció ayer el envío de tropas.

La intervención militar externa predice una escalada en la guerra en un país con enormes reservas de petróleo y punto de partida de migrantes hacia Europa al estar a poco más de 400 kilómetros de distancia de las costas italianas. Alemania planea celebrar una conferencia internacional en enero para abrir el camino a una solución política, pero ni Moscú ni Ankara han aceptado la invitación. Erdogan y Vladimir Putin han optado por una cita bilateral el 8 de enero en Ankara, quizás para buscar un acuerdo como el que alcanzaron en Siria. 

¿Quienes se enfrentan en el conflicto libio?

La dictadura de Gadafi tenía a raya a los distintos clanes tribales. Su caída abrió la espita de sus ambiciones por controlar el país y, desde el 2014, Libia está partida en dos, con un Gobierno en Trípoli y otro en Tobruk, en el este. En la capital tiene su sede el Gobierno de unidad nacional liderado por Fayez al Sarraj, el único reconocido por la ONU. El Ejecutivo de Tobruk está liderado por el señor de la guerra Jalifa Haftar, un antiguo general de Gadafi cuya máxima aspiración es emular al presidente egipcio, Abdel Fatah al Sisi. Lidera el Ejército Nacional Libio (LNA), que en abril lanzó su ofensiva contra Trípoli y hace unas semanas anunció el asalto final a la capital. El control del banco central y los ingresos que genera el petróleo han hecho de Trípoli el gran objetivo a conquistar. 

¿Cuáles son los apoyos con los que cuentan?

Las fuerzas de Haftar cuentan con el apoyo de Rusia, Egipto, Emiratos Árabes Unidos (sus drones son una de las principales armas del mariscal rebelde) y Arabia Saudí, y hasta hace poco de Francia. Turquía es, junto con Catar, uno de los pocos países que respaldan activamente el Gobierno de Sarraj. 

¿Hasta qué punto es la implicación de Rusia?

Después de cuatro años de apoyo financiero y táctico, Rusia ha optado por implicarse más en la guerra libia con el envío de cazas Sukhoi, misiles, artillería y rifles de precisión que ha puesto en manos de francotiradores. Estos se encuentran entre los 200 mercenarios de Wagner llegados desde septiembre a Libia, según The New York Times. Unos comandos que el Kremlin ya ha utilizado con éxito en Siria, una jugada que ha conseguido colocarlo como factor imprescindible en Oriente Medio. Ahora Libia es su punta de lanza para reafirmar su influencia en África. Detrás de Wagner está el oligarca ruso Evgueni Prigozhin, llamado «el cocinero de Putin» porque su amistad se forjó cuando era el organizador de los banquetes del presidente. Con el paso de los años, Prigozhin se ha convertido en una pieza clave en la guerra híbrida de Putin, que incluye la fábrica de trolls contra opositores rusos, elecciones como las presidenciales de EE.UU. o referendos como el del brexit

¿Cuál es el papel del Gobierno de Turquía?

Turquía ha recogido un papel activo que al inicio del conflicto sirio tuvo Catar. Tras la firma con Sarraj de un memorando de entendimiento sobre cooperación marítima en el Mediterráneo oriental, Erdogan anunció ayer que en cuanto se reanuden la sesiones del Parlamento, el 7 de enero, presentará una moción para el envío de militares a Libia, a petición del Gobierno de Trípoli, La aprobación es una mera formalidad ya que su partido, el islamista AKP, y su aliado, el ultranacionalista MHP, disponen de mayoría. Además, grupos rebeldes proturcos sirios reclutan a combatientes para ir a Libia por un salario que oscila entre los 1.800 y 2.000 dólares, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos.

 ¿Y Estados Unidos?

Como los kurdos en Siria, los aliados libios que se habían unido a EE.UU. en la lucha con la filial local del Estado Islámico se quejan de haber sido abandonados y traicionados. Aunque Washington reconoce al Gobierno de Fayez Sarraj, no está tomando partido en el conflicto más allá de mostrar su preocupación ante el riesgo de una escalada de la violencia y llamar a un diálogo de las partes enfrentadas para tratar de forjar un acuerdo. Sin embargo, el aumento en el número de fuerzas de los mercenarios de Wagner «creemos que está cambiando el panorama del conflicto, según contaron a Reuters fuentes del Gobierno estadounidense.

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