El complicado reparto del negocio de la reconstrucción en Siria

Las sanciones frenan las ambiciones de Rusia e Irán en el reparto de contratos millonarios

El coste de la reconstrucción en Siria podría alcanzar los 450.000 millones de dólares
El coste de la reconstrucción en Siria podría alcanzar los 450.000 millones de dólares

Beirut / E. La Voz

Tras ocho años de contienda militar en Siria la batalla económica cobra mayor protagonismo. Rusia e Irán, después de apuntalar el régimen sirio de Bachar al Asad, compiten por el reparto del negocio de la reconstrucción.

La cuarta parte de las viviendas y la mitad de centros sanitarios y educativos en Siria han sido destruidos, según datos del Banco Mundial. El coste de la reconstrucción se estima entre 250.000 y 450.000 millones de dólares. El presupuesto del Gobierno sirio para el 2019 era de 9.000 millones de dólares.

Ajeno a estas cifras, el presidente sirio Bachar al Asad, en una reciente entrevista con la cadena italiana RAI, aseguró que cuentan con los fondos para la reconstrucción pero las sanciones impiden a las compañías extranjeras trabajar en Siria. En la entrevista, Al Asad dejó claro el modelo de reconstrucción. «No hablamos de dar dinero a la gente, se trata de obtener beneficio, es un negocio» dijo. Al Asad está adoptando un enfoque neoliberal, abriendo sectores económicos hasta ahora en manos del Estado a «actores económicos privados afiliados con el régimen», según un artículo del analista Josep Daher, de Carnegie Middle East Center. La reconstrucción es una oportunidad de recompensar a aliados y castigar a opositores.

Los principales beneficiarios son Rusia e Irán, que están obteniendo concesiones en infraestructuras y adjudicaciones en explotación de recursos naturales. En noviembre, Irán firmó un memorando de entendimiento con Siria para reconstruir el sistema eléctrico. Además, la compañía rusa Stroytransgaz obtuvo la concesión de las minas de fosfato en Khneifis (Hama), una planta fertilizadora en Homs y el puerto de Tartús. Esto dejaría en manos de Moscú toda la cadena de explotación, tratamiento y exportación de fosfato. Recientemente, el viceprimer ministro Turo Borísov informó de una inversión de 500 millones de dólares para modernizar el puerto de Tartús, donde Rusia tiene su base naval, y anunció una nueva terminal de transporte de cereales en el puerto «que permitirá a Rusia garantizar una presencia permanente en el mercado de Oriente Medio».

Otro sector clave es el inmobiliario. Según un estudio del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Damasco quiere «estimular la reconstrucción con dinero privado priorizando los beneficios económicos hacia empresarios afiliados al régimen». Para ello se han aprobado más de 50 leyes para expropiar y derribar propiedades «dañadas» o de propietarios considerados «terroristas». En el 2016 y 2017, hasta 70.000 propiedades fueron confiscadas bajo la ley antiterrorista.

La reconstrucción «ha permitido al Estado arrasar áreas «opositoras» redibujando Siria, según el analista Daher. Por ejemplo, el Gobierno ha lanzado un proyecto urbanístico con rascacielos de lujo -Marota City- en Damasco que busca reemplazar un barrio «opositor» de clase baja-media.

Siria también busca fondos entre países aliados, pero Daher apunta que Teherán y Moscú no podrán mantener su apoyo material y financiero a largo plazo. Esto explica los esfuerzos diplomáticos de Putin para legitimar el régimen de Al Asad a nivel internacional argumentando que la reconstrucción es clave para la estabilidad de Siria. 

Sanciones y coste humano

Según un informe de Crisis Group, Moscú ha tratado de convencer a líderes europeos de que abandonen «la fantasía de que la carta de las sanciones y la reconstrucción puede conseguir el cambio de régimen que ocho de años de guerra no han conseguido». Ni la UE ni EE.UU. parecen inclinados a levantar sanciones a un régimen responsable de 95.000 desapariciones y 14.000 muertes bajo tortura en prisiones. De hecho, según The Washington Post, el Senado estadounidense estaría a punto de dar luz verde al Caesar Bill, un redoble de sanciones contra quienes colaboren con el gobierno o ejercito sirio o contratistas que actúen en nombre de Siria, Rusia o Irán. La UE permite ayuda humanitaria a Siria pero los fondos de la reconstrucción están vetados hasta que no haya una «transición política firme».

Mientras sigue el juego de la diplomacia, los civiles pagan un alto precio. La inestabilidad en el noreste de Siria tras la invasión turca y la llegada del invierno acentúan las necesidades de los 11 millones de sirios que dependen de la asistencia humanitaria. El cómputo global de ocho años de conflicto suma 500.000 fallecidos, 5,5 millones de refugiados y 6,5 millones de desplazados internos. No solo las cifras de la reconstrucción son astronómicas, las del costo humano también.

Más de 25.000 personas huyen a Turquía por la ofensiva militar siria sobre Idlib

Más de 25.000 civiles han llegado a Turquía en los dos últimos días para escapar de la nueva ofensiva militar que el Ejército sirio ha desencadenado sobre el bastión rebelde de Idlib, según han informado medios oficiales turcos. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ya había avisado el jueves de que 50.000 personas habían comenzado a abandonar Idlib hacia la frontera de Siria con Turquía. El pasado viernes, varios testigos de la agencia Reuters pudieron constatar la aparición de una larga fila de vehículos saliendo de la ciudad de Maarat al Numan, controlada por la oposición.

Las familias desplazadas necesitan urgentemente suministros vivos como refugio, tiendas de campaña, mantas y camas, según ha declarado a la agencia oficial de noticias turca, Anatolia, el director para la coordinación de intervención en Siria, Muhammad Hallaj. Según sus estimaciones al menos 205.000 civiles han acabado desplazados desde principios de noviembre debido a los intensos ataques en Idlib.

Sin embargo, las 25.000 personas son un grupo adelantado que no forma parte de este último éxodo, por lo que Turquía podría acabar recibiendo a principios de la semana que viene a más de 75.000 civiles, según Anatolia.

Mientras, las fuerzas del Gobierno sirio siguen consolidando sus avances en el territorio con el apoyo aéreo de Rusia. Ayer se hicieron con el control de tres nuevas poblaciones después de bombardeos rusos que han dejado al menos siete civiles muertos y otros 20 heridos en Saraqeb, informa Europa Press.

El avance ha puesto bajo control sirio tres nuevas poblaciones que se suman a las diez cuyo control consolidó el Gobierno el viernes gracias a la asistencia rusa.

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