El juicio por el asesinato del periodista Jan Kuciak pone a prueba el sistema judicial eslovaco

La Voz REDACCIÓN

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Los eslovacos se echaron a la calle para denunciar el crimen del periodista y su novia
Los eslovacos se echaron a la calle para denunciar el crimen del periodista y su novia David W Cerny | Reuters

El crimen, del que se acusa a un influyente empresario y a otras tres personas, provocó las manifestaciones más multitudinarias desde la caída de la dictadura comunista en 1989

06 abr 2020 . Actualizado a las 19:01 h.

El juicio que comienza este jueves contra un influyente empresario y otros tres acusados por el asesinato del periodista de investigación Jan Kuciak y su novia pone a prueba el sistema judicial y político eslovaco, meses antes de las elecciones generales que tendrán lugar en febrero.

Kuciak y su novia, Martina Kushinova, tenían 27 años cuando el 21 de febrero de 2018 fueron asesinados a tiros en su casa, situada a las afueras de Bratislava. El joven periodista estaba a punto de publicar una investigación que desvelaba una red de la mafia calabresa 'Ndrangheta y el hampa eslovaco vinculada a altos cargos del Gobierno de Eslovaquia, un país excomunista miembro de la Unión Europea desde el 2004. La trama implicaba a empresarios eslovacos e italianos que se había hecho con cientos de miles de euros de fondos comunitarios para la agricultura. 

El crimen se produjo cuatro meses después del asesinato de otra periodista de investigación en un país de la UE, Daphne Caruana Galizia, que fue asesinada en Malta.

La aparente ineficacia de la investigación policial, que muchos interpretaron como connivencia con el crimen organizado, provocó las manifestaciones más multitudinarias desde la caída de la dictadura comunista en 1989 e hicieron tambalear al Gobierno. 

El entonces primer ministro socialdemócrata, Robert Fico, tuvo que abandonar el poder, junto con su ministro de Interior, Robert Kalinak, y el jefe de la Policía, Tibor Gaspar, pero la coalición ha sobrevivido hasta ahora en medio de una gran crispación política y social en un país que el próximo febrero celebra elecciones generales.

En el banquillo se sentarán cuatro sospechosos: el expolicía Tomás Szabó y su primo Miroslav Marcek, acusados de ser los autores materiales; Alena Zsuzsova, considerada intermediaria; y el empresario Marian Kocner, un controvertido empresario cuyos vínculos con el crimen organizado denunció Kuciak antes de ser asesinado y que se cree es quien encargó el crimen

Los fiscales sostienen que Kocner y dos presuntos cómplices se declararon no culpables, mientras que Szabó confesó el tiroteo, según la televisión pública RTVS citando a fuentes policiales.  Todos ellos se exponen a penas de entre 25 años y cadena perpetua por el doble asesinato. Un quinto hombre confesó haber facilitado el asesinato, tras llegar a un acuerdo con los fiscales para actuar como un testigo, y será juzgado aparte.

Las amistades del principal acusado

El caso pone a prueba  la independencia del sistema judicial y policial eslovaco después de que la investigación mostrara la relación personal y empresarial entre Kocner y diversos funcionarios de seguridad.