El Gobierno galo, determinado a aplicar la reforma de las pensiones pese a la presión en la calle

Los sindicatos volvieron a protestar este martes, pero siguen sin atraerse al sector privado

La manifestación transcurrió desde  la plaza de la República a la de Bastilla, con incidentes leves al final del día
La manifestación transcurrió desde la plaza de la República a la de Bastilla, con incidentes leves al final del día

París / E. La Voz

Pese a que las huelgas se suceden y los sindicatos logran llenar las manifestaciones, el Gobierno francés está «totalmente determinado» a poner por obra la reforma de las pensiones, como afirmó este martes el primer ministro, Edouard Philippe, que no tiene intención de ceder en la cuestión de un régimen universal ni en la de un sistema financieramente equilibrado.

Los sindicatos lograron este martes una movilización masiva (615.000 de las que 76.000 desfilaron en París, según el ministerio del Interior), aunque las cifras fueron inferiores a las de la protesta del 5 de diciembre, salvo en la capital.

Sin embargo, los grandes ausentes siguen siendo los trabajadores del sector privado, salvo raras excepciones. Entre ellas están los que han integrado el movimiento de chalecos amarillos, como Thomas, que trabaja en la construcción y está convencido de que «el Gobierno no va a retirar la reforma de las pensiones», pero cuenta con seguir presionando «hasta que cedan».

La ausencia de empleados privados compensa en el ánimo del Gobierno a la hora de analizar el apoyo mayoritario de los franceses (62 %) a la protesta contra la reforma. Por eso, el Ejecutivo insiste en su determinación de llevar a cabo el proyecto mientras mantiene el diálogo con las organizaciones sindicales que, según Philippe, «jamás ha estado roto», y aporta como prueba las reuniones bilaterales de trabajo que mantendrán este miércoles y la multilateral que celebrarán el jueves.

Seguimiento de la huelga

En cuanto a la huelga, la movilización en los trenes y el transporte urbano fue similar a la de los días anteriores, y se sumaron algunos sectores como hospitales, colegios, el aeropuerto de Orly o la torre Eiffel. La CGT no se conformó con la huelga y las manifestaciones. Miembros de la sección de la Red de Transporte de Electricidad (RTE) sabotearon este martes varias líneas en las regiones de Lyon, Burdeos, Cherburgo o Nantes y dejaron sin corriente a decenas de miles de hogares entre una y dos horas. El Gobierno condenó «estos hechos inadmisibles, contrarios a los principios del servicio público», mientras que el secretario general de la CGT, Philippe Martínez, los justificó diciendo que el objetivo final eran «las empresas del CAC 40, las grandes tiendas de distribución o los edificios públicos».

La manifestación en París transcurrió con calma hasta su punto final, donde se vivieron algunos momentos de tensión.

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