Nadie quiere a Boris Johnson en Irlanda del Norte

El líder «tory» insiste en que no habrá los controles aduaneros tras su «brexit» que los demás creen inevitables. Los partidos pequeños crecen y arañan la hegemonía del DUP y del Sinn Féin

Carteles indicativos instalados en una carretera en la localidad norirlandesa de Forkhill, fronteriza con la República de Irlanda
Carteles indicativos instalados en una carretera en la localidad norirlandesa de Forkhill, fronteriza con la República de Irlanda

Londres / Colpisa

Más amplia la victoria de Boris Johnson el jueves y más inestabilidad en Irlanda del Norte. Es una paradoja de la coyuntura británica, pero hay otras. Por ejemplo, que todos los partidos norirlandeses que pueden ganar escaños se oponen al plan del brexit que defiende el partido que, desde 1912, se conoce como Conservador y Unionista, para acentuar su defensa de Irlanda como parte de la unión británica.

Aquel año, medio millón de unionistas de Ulster juraron «permanecer uno junto al otro defendiendo, para nosotros y para nuestros hijos, nuestra preciada posición de igual ciudadanía en el Reino Unido». Con menos solemnidad, todos los candidatos conservadores han tenido que prometer este noviembre su apoyo al Acuerdo de Retirada de la Unión Europea pactado por Johnson. Si ganan, los unionistas habrán sido burlados.

La vida en la región es incomparablemente mejor que durante las tres décadas de guerra terrorista, pero el proceso de pacificación desarrollado en torno al acuerdo constitucional del Viernes Santo de 1998 desembocó en una polarización. Los partidos mayores y más moderados, el Unionista del Ulster (UUP) y el católico Socialdemócrata y Laborista (SDLP), se encogieron y los dos con más responsabilidad en el conflicto, el Democrático Unionista (DUP) de Ian Paisley y el Sinn Féin asociado al IRA, se expandieron a su costa.

El DUP se encontró en el 2017 en la posición ideal de los unionistas. Tenía los diputados que necesitaba Theresa May para sobrevivir en la Cámara de los Comunes tras sus desastrosas elecciones. Llegaron a un acuerdo por el que Londres dio a la región ya deficitaria más de 1.500 millones de euros adicionales y el DUP que había pedido el voto para el brexit en el referendo del 2016 sostuvo a May.

El idilio duró hasta que la primera ministra firmó un acuerdo con la UE que «atrapaba» a Irlanda del Norte en la unión aduanera, según explicaba hace una semana la líder del DUP, Arlene Foster, en una entrevista con UTV. En la agonía de May, Johnson cortejó a los unionistas. Afirmó en Belfast como si fuese un juramentado del Ulster Covenant de 1912 que ningún Gobierno británico podría jamás firmar un acuerdo con la UE que contemplase una frontera en el mar irlandés.

Restauración

A la espera del futuro acuerdo comercial, eso es exactamente lo que pactó Johnson semanas después, según el juicio de profesores del comercio internacional, funcionarios de su Gobierno, su ministro del brexit. Su acuerdo superpone la unión aduanera británica con la comunitaria y obligaría a establecer controles desde Gran Bretaña a Irlanda del Norte. Empresas norirlandesas tendrían que rellenar declaraciones aduaneras para enviar bienes a Gran Bretaña. «Va en contra», según Foster, «de todo lo que significa el Reino Unido».

Los diputados del DUP ya vieron en las últimas sesiones del Parlamento cómo votaban por el acuerdo de Johnson conservadores que habían persistido hasta el final rechazando el de May. Ahora, repudiando al laborista Jeremy Corbyn como simpatizante del IRA y oyen a Johnson negar cada día que habrá controles. Desean que no tenga mayoría para que se vea forzado a negociar con ellos otro acuerdo de «confianza y suministro», como se llaman en el argot político británico. Las resultados previstos en la región no tienen mayor importancia.

La BBC y otros medios apenas se han interesado por la campaña. Hay pactos entre los partidos pro-UE para favorecer la elección del mejor colocado, pero en el principio de noviembre pareció que esas alianzas tácticas iban a quebrar más el muro entre unionistas y nacionalistas.

Los partidos pequeños crecen y arañan la hegemonía del DUP y del Sinn Féin. El líder del DUP en el Parlamento disuelto, Nigel Dodds, a quien el IRA intentó matar en un hospital donde visitaba a su hijo enfermo, disputa el escaño de Belfast Norte con John Finucane, hijo de un abogado de casos del IRA asesinado en una conspiración de policías y terroristas lealistas. En esa circunscripción, lanzaron cócteles incendiarios la pasada semana a una vivienda social nueva, adjudicada a una madre católica de cuatro hijos, y colocaron en una ventana una bandera británica.

El ministro para Irlanda del Norte, Julian Smith, ha dado a los partidos un plazo hasta el 13 de enero para restaurar el Gobierno autonómico, suspendido hace tres años. Es frecuente oír quejas de norirlandeses sobre la incompetencia de los dos grandes partidos para una gobernación eficiente de la región más pobre del Reino Unido. La victoria holgada de Johnson añadiría desorientación sobre el rumbo del unionismo mayoritario.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Nadie quiere a Boris Johnson en Irlanda del Norte