Se agrieta la unidad demócrata por la solución de los dos estados para israelíes y palestinos

El ala más progresista vota en contra de una resolución que ignora la ocupación de los territorios palestinos


washington / e. la voz

La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó el viernes una resolución no vinculante de apoyo a la solución de dos estados como forma de resolver el conflicto israelo-palestino. Lo que hasta aquí sería una información rutinaria sobre un gesto simbólico que reafirma la posición histórica de EE.UU. adquiere matices más profundos cuando se analizan el momento y las circunstancias.

Aunque tímida, el voto puede leerse como una advertencia al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu que, imputado por corrupción y con Israel camino de unas posibles terceras elecciones en menos de un año, prometió anexionarse de inmediato el Valle del Jordán si renueva el cargo. La resolución menciona la oposición «a la anexión unilateral» de territorios. Netanyahu, uña y carne con Donald Trump, cuenta con el soporte de una Administración estadounidense que recientemente dejó de considerar ilegales las colonias israelíes en territorio palestino ocupado desde 1967. A esto último se le añade el traslado de la Embajada norteamericana a Jerusalén, el reconocimiento de los Altos del Golán sirios como territorio israelí o el ahogo económico de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina.

Tensiones internas

Por otro lado, la votación llega con meses de retraso sobre la fecha prevista, en gran medida por las tensiones internas del Partido Demócrata. Los más firmes defensores de Israel dentro del partido buscaron eliminar de la resolución que «solo» la solución de los dos estados garantiza la resolución al conflicto. Sin embargo, la mayor perturbación a la tradicional unanimidad proisraelí procede del ala más progresista, encarnada por congresistas como la neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez y, sobre todo, por el hecho de que el Congreso cuenta por primera vez en su historia con una política de origen palestino.

Rashida Tlaib, nacida en Detroit de padres palestinos, fue una de las cuatro congresistas demócratas que votaron en contra porque «la palabra ocupación ni siquiera aparece en la resolución». Tlaib añadió que el texto «no solo apoya una solución irreal e inalcanzable, una que Israel ha hecho imposible, sino que también legitima la desigualdad, la discriminación y las condiciones inhumanas». Solo cinco republicanos votaron a favor junto a la mayoría demócrata.

Trump retrasa la inclusión de los carteles mexicanos en la lista mundial de bandas terroristas

De momento, Trump echa el freno. No designará por ahora a los carteles mexicanos como organizaciones terroristas. Según el presidente estadounidense, se aplaza «temporalmente» esa designación a petición de su homólogo mexicano Andrés Manuel López Obrador. «Un hombre que me gusta y respeto», escribió Trump en Twitter. El aplazamiento llega una semana después de que el mandatario anunciara en una entrevista radiofónica su disposición a dar el paso, para alarma de México, que llegó a temer enfrentar un escenario de intervención militar de EE.UU. en su territorio. La polémica idea fue la respuesta de la Casa Blanca al asesinato de nueve miembros de una misma familia estadounidense en el estado de Sonora a comienzos de noviembre.

López Obrador, que insistió el viernes en que no aceptaría la presencia de tropas extranjeras «con propósitos militares», apreció el gesto de Donald Trump. «Agradezco que haya tenido en cuenta nuestra opinión», dijo ante un grupo de periodistas a los que aseguró que «México es un país libre, independiente, soberano». «No aceptamos la intervención, no aceptamos que ninguna hegemonía, que ninguna potencia extranjera, decida sobre lo que corresponde única y exclusivamente a los mexicanos», dijo. Horas antes se había reunido en la capital del país con el fiscal general de EE.UU., William Barr.

Consecuencias negativas

De entrar en vigor, la propuesta de Trump podría generarle consecuencias contrarias a sus intereses. Tal como apunta en The New York Times el periodista británico Ioan Grillo, autor de varios libros sobre los narcos mexicanos, muchas de las armas que se usan en México llegan de EE.UU., por lo que designar a los carteles como terroristas podría utilizarse en contra de los fabricantes de armas y despertar el rechazo del influyente lobby de las armas. Además, los jueces podrían ver con ojos más favorables la solicitud de asilo por parte de emigrantes mexicanos. Oficialmente estarían huyendo del terrorismo.

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