El Gobierno maltés, al borde del abismo por el crimen de la periodista Daphne Caruana

Muscat se aferra a su cargo pese a las implicaciones de su Gobierno en la muerte en 2017 de la reportera por destapar la corrupción en la isla

Los malteses se echaron a la calle para demandar justicia tras fel asesinato de la periodista
Los malteses se echaron a la calle para demandar justicia tras fel asesinato de la periodista

Roma / colpisa

¿Cuánto vale la vida de un periodista? En Malta, 150.000 euros. Ese es el precio que el empresario Yorgen Fenech, uno de los más ricos del país, habría pagado al intermediario Melvin Theuma, un taxista con vínculos criminales, para que se los entregara a los tres sicarios que mataron a la reportera Daphne Caruana Galizia, según una investigación de Reuters. Pensaron dispararle con un fusil de precisión, pero finalmente los asesinos acabaron con su vida el 16 de octubre del 2017 poniéndole una bomba en su coche. Trataban así de impedir que la periodista siguiera destapando los sobornos que Fenech habría pagado a varios miembros del Gobierno de La Valeta a cambio de millonarios contratos públicos.

Dos años después, aquel crimen ha provocado una grave crisis política en este pequeño país situado en el centro del Mediterráneo que podría costarle el puesto al primer ministro, Joseph Muscat. Aunque los medios locales lo colocaban la noche del viernes al borde de la dimisión, Muscat se aferra al poder.

La situación para Muscat se ha vuelto insostenible con seis manifestaciones en su contra en los últimos diez días y dos protestas más convocadas este fin de semana. Incluso tuvo que soportar que le lanzaran huevos, un gesto que recuerda a la lluvia de monedas por parte de los ciudadanos enfadados que marcó la caída de Benito Craxi en Italia en 1993 por el escándalo de corrupción de Tangentopoli.

La posible salida de Muscat se produciría después de que el pasado martes presentara su dimisión su jefe de Gabinete, Keith Schembri, que supuestamente habría participado en el plan para asesinar a Caruana Galizia. El mismo día también dejaron su puesto otros dos miembros del Ejecutivo: el ministro de Turismo, Konrad Mizzi, que habría recibido los sobornos de Fenech, y el titular de la cartera de Economía, Chris Cardona. Tanto Fenech, el polémico empresario, como Schembri, la mano derecha del primer ministro, fueron detenidos e interrogados en los últimos días, pero ambos fueron luego puestos en libertad. El arresto de Fenech la semana pasada después de que fuera delatado por el intermediario en el asesinato de la periodista desató las primeras manifestaciones contra el Gobierno. Cuando ayer salió de de los juzgados varios ciudadanos indignados le gritaron «mafia» y «asesino».

El empresario recusó ante el tribunal al jefe de policía encargado de la unidad de homicidios por mantener supuestamente «lazos estrechos» con Schembri, al que acusa de ser el instigador del delito. La madeja en que se entrelazan los intereses de los implicados parece darle la razón a los hijos de Caruana Galizia, que en su investigación para tratar de esclarecer el crimen han declarado que Malta se ha convertido en una «isla mafia».

La inquietante deriva en que ha entrado este país de la Unión Europea genera preocupación en Bruselas, que anunció el envío de una misión de Parlamento Europeo para comprobar «la independencia del sistema judicial y las severas acusaciones de corrupción al más alto nivel», según comentó el europarlamentario alemán Sven Giegold.

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