Chile celebrará un referendo para cambiar la Constitución de Pinochet

El proceso constituyente, que se abrirá con la consulta en abril, aspira a lograr la paz social que diluya las protestas

Disturbios en Chile
Disturbios en Chile

Redacción / Efe

La Constitución heredada de Augusto Pinochet tiene los días contados. Partidos de todo el espectro político de Chile llegaron a un acuerdo ayer de madrugada para llevar a referendo, en abril del 2020, una nueva Carta Magna que sustituya al texto aprobado en 1980, en época de dictadura. «Esta es una noche histórica para Chile y la democracia», dijo el presidente del Senado, Jaime Quintana, al anunciar el pacto, firmado después de un mes de protestas antigubernamentales que han dejado al menos 22 muertos y 2.200 heridos.

«Hoy tenemos un acuerdo por la paz social y la nueva Constitución, con el cual empezaremos a construir nuestro nuevo pacto social. Hemos tenido días difíciles. Todos hemos escuchado, todos hemos aprendido. Gracias a todos quienes lo hicieron posible», declaró el ministro del Interior, Gonzalo Blumel.

El plebiscito incluirá dos partes. En la primera se preguntará a los chilenos si quieren sustituir la Carta Magna de 1980. Todo apunta a que así será, ya que el 80 % de los ciudadanos del país sudamericano abogan por una nueva Constitución, según las encuestas.

Tras esa cuestión, los chilenos deberán pronunciarse sobre qué tipo de órgano debiera redactarla: una convención mixta constitucional o una Asamblea Constituyente.

La comisión mixta estaría formada, a partes iguales, por congresistas en ejercicio y por nuevos delegados elegidos específicamente para esa labor. Es la opción preferida por el Gobierno. En la Asamblea Constituyente -por la que apuesta la oposición- todos sus integrantes serían electos para crear el texto.

Los comicios para elegir a los constituyentes, sea cual sea la respuesta de los chilenos, tendrían lugar en octubre del 2022, coincidiendo con las elecciones locales y regionales. 

Plazo de hasta un año

El acuerdo establece un plazo de nueve meses a un año para que la comisión o la asamblea elaboren una nueva Constitución, que deberá ser ratificada posteriormente en un nuevo referendo por sufragio universal y voto obligatorio. Solo el Partido Comunista, minoritario en Chile, ha rechazado el acuerdo.

La creación de una nueva Carta Magna era una de las principales peticiones de los chilenos que han protestado durante semanas ya que, sin cambiar la Constitución de 1980, es difícil ver realizados algunos de sus reclamos sobre educación, sanidad o pensiones. El objetivo es iniciar el camino hacia la construcción de un nuevo modelo político, económico y social mas justo.

No está claro, por el momento, que el anuncio de un nuevo texto constitucional vaya a acabar con las masivas manifestaciones, que volvieron a explotar durante la jornada de huelga general del martes y prosiguieron el jueves con una movilización masiva que finalizó en violentos disturbios.

Otro de los reclamos de quienes protestan es la dimisión del presidente, Sebastián Piñera, cuya popularidad se ha desplomado al 15 %. El líder chileno ya ha dejado claro que no piensa renunciar. «Somos responsables de muchas de las injusticias, inequidades y de los abusos que los chilenos nos han señalado», añadió Quintana, del centro izquierdista Partido por la Democracia, al anunciar un acuerdo que supondrá la creación de la primera Constitución chilena en tiempos de democracia.

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