Israel traslada a Gaza su pulso con Irán

El asesinato de un comandante de Yihad Islámica y su esposa en la Franja provoca una lluvia de cohetes palestinos contra territorio hebreo

Multitudinario funeral por el comandante de la Yihad Islámica, Baha Abu al-Ata, asesiando por Israel
Multitudinario funeral por el comandante de la Yihad Islámica, Baha Abu al-Ata, asesiando por Israel

Jerusalén / Colpisa

La violencia volvió a Gaza después de meses de relativa calma en los que se había respetado el último acuerdo de alto el fuego alcanzado con la mediación de Egipto. El Ejército de Israel retomó lo que denomina asesinatos selectivos y su objetivo fue Baha Abu al Ata, líder del brazo militar de Yihad Islámica, facción palestina próxima a Irán. El comandante, de 42 años, y su esposa, Alma, de 39, fallecieron el martes en un ataque contra su vivienda en la ciudad de Gaza. Y de este modo comenzó una jornada en la que el grupo palestino clamó venganza y lanzó más de 160 cohetes, algunos de los cuales alcanzaron Tel Aviv. Al menos otros cinco palestinos, dos de ellos milicianos de Yihad Islámica, murieron en las tres oleadas de bombardeos de respuesta de los israelíes por tierra y aire a lo largo del día. Según portavoces militares, los blancos alcanzados fueron instalaciones subterráneas, almacenes y campos de entrenamiento del brazo armado de esta facción palestina.

El golpe contra el grupo armado próximo a Teherán fue doble, porque al mismo tiempo que Israel anunciaba su operación en Gaza la agencia oficial Sana informó del ataque sufrido por Akram al Jouri, alto mando de Yihad Islámica refugiado en Siria, donde la organización tiene su cuartel general. Tres misiles impactaron en su vivienda en Damasco, situada en el barrio de Mezze, pero el dirigente logró salir con vida. No tuvieron la misma fortuna uno de sus hijos y otro civil, según apuntó Sana.

Abu al Ata era considerado «una bomba de relojería», según la definición ofrecida de Benjamín Netanyahu, que alertó a sus ciudadanos de que la inestabilidad provocada por esta operación «puede durar tiempo». El primer ministro en funciones insistió en que Israel no busca «una escalada, pero haremos lo que sea necesario para defendernos».

En el 2012, el asesinato de Ahmed Yabari, líder del ala militar de Hamás, marcó el inicio de la operación Pilar Defensivo. Netanyahu ofreció una rueda de prensa conjunta con el jefe del Ejército, teniente general Aviv Kochavi, y el del Shin Bet, Nadav Argaman, en la que señaló que «los terroristas se creen que pueden atacar a civiles y esconderse detrás de civiles». Israel responsabilizó a Abu al Ata «de varios ataques terroristas y de disparos de cohetes contra el Estado de Israel», según Netanyahu, y en los medios israelíes le señalaron como el culpable de que no se consolide un alto el fuego estable con Hamás. Kochavi aseguró además que «en los últimos días estaba trabajando para perpetrar nuevos ataques». El político ultranacionalista Naftalí Bennet estrenó su cargo de ministro de Defensa con esta crisis, ante la que decidió decretar el estado de «zona especial» por 48 horas para el área dentro del perímetro de 80 kilómetros de la Franja.

Estrategias diferentes

Yihad Islámica es un grupo independiente de Hamás y aunque ambas facciones han marchado de la mano en las últimas ofensivas de Israel, sus estrategias son diferentes y, sobre todo, sus responsabilidades, ya que en el caso de Hamás sus miembros son los encargados de gobernar en una Franja donde no se han curado aún las heridas de las tres guerras libradas con los israelíes desde el 2008. En las horas posteriores al asesinato del comandante Al Ata, fue Yihad Islámica la que lanzó cohetes y anoche seguía en el aire la decisión final de Hamás de unirse a la respuesta a la ofensiva de Israel o no.

El portavoz de Yihad Islámica, Musab al Brain, clamó venganza y, ante las informaciones que apuntaban a que Egipto estaba tratando de mediar contrarreloj para evitar una mayor escalada de violencia, declaró que «es prematuro hablar de mediación antes de que se haya secado la sangre de nuestros mártires». Khaled al Batsh, alto mando del grupo en Gaza, calificó el asesinato de su comandante de «declaración de guerra» y adelantó que «no permitiremos que Israel cambie las normas de enfrentamiento, Netanyahu pagará el precio y volverá a fallar».

Al Batsh recordó que Yihad Islámica dispone de combatientes y cohetes suficientes para continuar con la lucha y «defender los objetivos de la resistencia». Una forma de sacar músculo ante el enemigo y ante los gazatíes, acostumbrados a que sea Hamás quien esté al frente de las grandes operaciones contra Israel.

El asesinato de Abu al Ata pilló a todos por sorpresa e Ismael Haniya, ex primer ministro palestino y dirigente de Hamás, acusó a los israelíes de «intentar crear confusión» para romper «la unidad» entre palestinos en la Franja. Desde mediados de 2018 son diez los picos de violencia entre las facciones palestinas de Gaza e Isra, incluido el de ayer. Los repuntes anteriores se lograron contener con frágiles treguas con la mediación de Catar, las Naciones Unidas y Egipto.

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