Un senador de origen gallego fuerza la renuncia del ministro de Defensa de Colombia

Roy Barreras desveló un caso silenciado por el Ejército: la muerte de ocho niños en un bombardeo contra los disidentes de las FARC

El ministro Botero pasa por detrás del senador Roy Barreras, durante la sesión sobre la moción de censura en el Senado
El ministro Botero pasa por detrás del senador Roy Barreras, durante la sesión sobre la moción de censura en el Senado

Sanssss / E. La Voz

«Mami, yo me voy porque me toca. No hay otra». Así se rompe una familia. Así se arrancan a críos de sus progenitores. Así se despidió de sus padres una niña que está entre los ocho menores, reclutados a la fuerza por los disidentes de las FARC, que murieron en un bombardeo del Ejército de Colombia el pasado 30 de agosto. La pequeña, habitante del municipio rural de Puerto Rico, situado en el convulso departamento de Caquetá, tenía 12 años y era la menor de cuatro hermanos, según ha contado su madre al diario El Tiempo. Su muerte había sido silenciada por el Ejército. 

Los colombianos solo sabían que 14 disidentes de las FARC habían muerto en un operativo militar. Apenas un día antes, Iván Márquez, excomandante de la disuelta guerrilla, convertida en partido político en el 2017, había anunciado su vuelta a las armas.

Pero el silencio se acabó el miércoles, cuando el senador Roy Barreras, de orígenes gallegos -sus abuelos llegaron a Colombia durante la Guerra Civil- denunció el hecho, en una sesión en la que se discutía la posibilidad de presentar una moción de censura contra el ministro de Defensa, Guillermo Botero.

«Ministro, usted le escondió a Colombia que ese día bombardeó siete niño, y quizás cuatro más, porque las pruebas forenses muestran que otros cuatro cuerpos llegaron tan despedazados, que solo pudieron identificar que tenían menos de 20 años», dijo Barreras, del Partido de la U, del expresidente Juan Manuel Santos. Horas después, la fiscalía informó que eran ocho los menores fallecidos.

El semblante del ministro, hasta entonces confiado, cambió de repente. Fue el punto y final para Botero como líder de la Defensa del país.

Todos los grupos políticos, menos el uribista Centro Democrático, del presidente Iván Duque, le dieron la espalda, y presentó su denuncia. Había estado a punto de convertirse en el primer ministro destituido por moción de censura en el Congreso en la historia de Colombia.

Botero ya había sobrevivido a una moción el pasado junio. Su mandato ha estado rodeado de polémica. En el segundo trimestre del año estalló en el país un escándalo por el establecimiento en el Ejército de un sistema de incentivos a cambio de cumplir objetivos militares. La información, desvelada por The New York Times, había vuelto a despertar en Colombia los fantasmas por las ejecuciones extrajudiciales de civiles, con el objetivo de presentarlos como guerrilleros. Son al menos unos 2.200 casos, conocidos en Colombia como «falsos positivos».

La tensión contra Botero se había acrecentado esta semana. La filtración de unos chats de WhatsApp apuntaban a la supuesta participación de un mando del Ejército en la presunta ejecución extrajudicial, el pasado 22 de abril, de Dimar Torres, un exguerrillero que se había acogido al proceso de paz. Fue un cabo quien apretó el gatillo. Botero aseguró que los soldados actuaron en legítima defensa, aunque los chats recién descubiertos y los testimonios de los testigos refutan ese extremo.

La dimisión de Botero supone un duro golpe para el Gobierno de Duque, después de que el uribismo perdiera las mayores ciudades del país en las elecciones locales del 27 de octubre.

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