Leopoldo López: seis meses como huésped en la embajada española sin salida a la vista

El líder opositor no se plantea fugarse a otro país, porque «sabe que su lugar está en Venezuela»

Leopoldo López y su mujer, Lilian Tintori, en el único encuentro con la prensa tras su llegada a la embajada española
Leopoldo López y su mujer, Lilian Tintori, en el único encuentro con la prensa tras su llegada a la embajada española

Caracas / Corresponsal

Cuando cumple seis meses como huésped de la Embajada de España en Venezuela, la situación del líder opositor Leopoldo López está tan estancada como la del propio país sudamericano.

En la casa del embajador español en Caracas, Jesús Silva, López está menos limitado que en su residencia -de la que escapó hace justo 180 días-, tiene acceso a Internet sin restricciones y puede usar el teléfono. Pero «comprende que la embajada no es un lugar donde hacer actividad política, como es lógico», señaló a La Voz una fuente de la diplomacia española en Venezuela, que prefiere el anonimato.

El Gobierno español ha logrado mantener una puerta abierta de acceso con el régimen de Nicolás Maduro, y pretende que siga abierta, por lo cual «López entiende que cualquier actividad pública puede incrementar las tensiones». Así, no recibe visitas en la embajada y solo una vez desde el 30 de abril ha usado sus redes sociales. 

Fallida asonada

Seis meses después del fallido conato de insurrección militar, que tuvo entre sus objetivos liberar a López del arresto domiciliaron que cumplía desde hacía dos años, después de pasar otro par de años preso en una cárcel militar por una sentencia más que dudosa, pocos negarán que la situación de Venezuela es de «empate catastrófico», como lo calificó la fuente de la legación.

Otras fuentes diplomáticas de un país de la Unión Europea señalaron a La Voz que la propia Conferencia Internacional de Solidaridad con Venezuela, celebrada el lunes y el martes en Bruselas (Bélgica) y que reunió 150 millones de euros para atender el drama migratorio venezolano, es la certificación de que se piensa que este empate catastrófico -un equilibrio de fuerzas en el que la oposición y el régimen de Maduro no pueden derrotarse uno a otro- puede ir para largo. Al menos seis meses, según el cálculo hecho por las fuentes.

La liberación de López fue prácticamente el único logro de la confusa asonada militar de hace seis meses, por la cual varios dirigentes opositores han sido imputados, y al menos uno de ellos, el vicepresidente del Parlamento, Edgar Zambrano, pasó más de tres meses preso. Ahora está en libertad condicional.

Y aunque López tiene negada la actividad política pública por su condición de huésped en la embajada, sí mantiene una intensa agenda de contactos privados, prácticamente cotidianos, algo que tampoco puede impedir la diplomacia española, ni se ha planteado hacerlo, pues considera al dirigente un ciudadano con plenos derechos, incluso el de marcharse de la embajada cuando quiera.

De hecho, desde el entorno de López se ha desmentido, como ha afirmado el régimen de Maduro, que plantee fugarse a otro país. De hecho, se afirma que la policía política ha rebajado sustancialmente su vigilancia en la residencia del embajador español. Leopoldo López «sabe que su lugar está en Venezuela, y no se plantea salir», pese a que prácticamente toda su familia, incluyendo su esposa, Lilian Tintori, y sus tres hijos, se encuentran en España.

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