El Partido Comunista chino se pone como objetivo en su cita anual reforzar el control político

El país afronta la guerra comercial con EE.UU., las revueltas de Hong Kong y la desaceleración económica

El presidente chino, Xi Jinping
El presidente chino, Xi Jinping

pekín / e. la voz

El órgano de gobierno del Partido Comunista chino celebra su reunión anual para definir su hoja de ruta en un momento en que el país se enfrenta a graves desafíos como la guerra comercial con EE.UU., la desaceleración de la economía o las revueltas en Hong Kong. Sin embargo, parece que el refuerzo del control del partido en las áreas de gobierno será el tema central del conclave.

El cuarto plenario del 19.º Comité Central del Partido Comunista chino (PCCh), nombre oficial de la reunión de la élite política china, se celebra en Pekín hasta el próximo jueves. Congrega a 370 altos cargos, se lleva a cabo con absoluto secretismo a puerta cerrada y, por descontado, sin acceso a la prensa.

Al finalizar se darán a conocer las directrices acordadas. Otros años la agenda económica a implementar ha centrado la reunión, pero en esta cita las medidas políticas pueden ser las protagonistas. La agencia oficial de noticias Xinhua anunció, en un comunicado, que el presidente Xi Jinping presentó un informe de trabajo preliminar en que destacaba como asunto importante «mantener y mejorar el sistema de socialismo con características chinas y avanzar en la modernización del sistema y la capacidad de gobernanza de China».

Un mensaje que aleja la posibilidad de cualquier reforma o apertura y que muestra la decisión de Xi Jinping de fortalecer el control del partido en todos los órganos de gobierno de la administración. Es posible también que se anuncien medidas para modernizar la gestión pública o ajustar las relaciones entre los gobiernos locales y el central. 

Medidas contra la pobreza

En un momento en que las protestas de Hong Kong exigiendo democracia han dado la vuelta al mundo, China está interesada en reivindicar los éxitos de su sistema político, que ha logrado sacar centenares de millones de ciudadanos de la pobreza en un tiempo récord. Pekín exhibe la estabilidad y el orden de su sistema autoritario, frente a las democracias occidentales, que sus medios de comunicación muestran asediadas por el brexit, los populismos y los disturbios callejeros.

A pesar de ello, la ralentización de la economía inevitablemente estará en el debate. En el tercer trimestre el PIB ha crecido un raspado 6 %, el nivel más bajo de las últimas tres décadas. Y especialmente las provincias del sur están notando la caída de las exportaciones debido a la guerra comercial con Estados Unidos. Los dirigentes del PCCh son muy conscientes de que la estabilidad y la legitimidad del partido se sustentan en el desarrollo de la economía, que ha conseguido mejorar sustancialmente el nivel de vida de la población.

Es difícil pensar que Xi Jinping pueda tener alguna oposición interna dentro del PCCh para imponer sus decisiones. Se ha convertido en el dirigente que acumula más poder desde Mao y el año pasado se eliminó el límite de mandatos abriendo la puerta a que se mantenga en la presidencia más allá del 2022.

Los plenarios del Comité Central, cada año en otoño, son la reunión más importante del máximo órgano de gobierno. Las decisiones del plenario se refrendan durante el pleno anual del Parlamento que se celebra en marzo. Y la gran cita de la política china por excelencia son los congresos del partido, que tienen lugar cada cinco años.

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