Donald Trump publica la foto del perro que propició la muerte del líder del Estado Islámico

Unos calzoncillos largos usados sirvieron para comprobar la identidad de Al-Bagdadi mediante pruebas de ADN


Colpisa | Nueva York

Abu Baker al-Bagdadi murió «como un perro» pero se deshicieron de su cuerpo como si fuera un buen musulmán. El jefe del Estado Mayor Mike Milley aseguró que cumplieron «adecuadamente» con el rito musulmán de darle sepultura en 24 horas, solo que sus restos no fueron enterrados, sino arrojados al mar como los de Osama bin Laden.

De ese modo se evita la glorificación del terrorista, papel este que ha pasado al perro que le dio caza, «precioso y con mucho talento», dijo el presidente Donald Trump, que ha hecho pública la foto del sabueso.

La anécdota es esperpéntica. El can, cuyo nombre se mantiene en secreto para que no se pueda identificar a los miembros de la Unidad Delta a la que había sido asignado, resultó herido en la explosión pero se recupera favorablemente y «sigue en la escena». Trump tuiteó su foto y lo elevó a las portadas de los periódicos, donde a falta de policías o bomberos se le rinde culto. El mandatario, único inquilino de la Casa Blanca sin perro en más de un siglo, le ha invitado a la residencia presidencial «tan pronto como pueda». De los detalles sórdidos de su primer divorcio con Ivana Trump se sabe que no es amante de los perros, pero sí del show.

El lunes tuiteó la «confirmación» de que «las tropas estadounidenses han acabado con el reemplazo de Abu Baker al-Bagdadi». Los medios estadounidenses se rascaban la cabeza intentando averiguar de quién se trataba. Más tarde el Pentágono admitió que se trataba de una muerte ya anunciada el lunes por el general Abdi Mazloum, de las Fuerzas Democráticas Sirias: la de Abu Hassan al-Muhajir, portavoz del Estado Islámico, a por quien la fuerzas estadounidenses fueron el domingo, horas después de dar caza a Al-Bagdadi. Para mayor humillación del califa, el general kurdo contó a la NBC que uno de sus informantes había proporcionado a la Inteligencia estadounidense uno de sus «calzoncillos largos usados», que luego sirvió para corroborar su identidad con pruebas de ADN, junto a una muestra de su sangre previamente extraída, cuyo origen no ha sido desvelado.

Ese mismo informante describió con detalle la casa donde se encontraba el líder del Estado Islámico, el número de habitaciones y hasta de guardas en cada planta, lo que facilitó el operativo en el que participaron ocho helicópteros y «menos de cien hombres», dijo el Pentágono. El hecho de que estuvieran en la escena durante dos horas recogiendo aparatos y documentos habla de la tranquilidad de las tropas, que tenían dominado el campamento sin temor a un ataque.

Tras la locuacidad con la que Trump anunció la captura del líder terrorista y la gran cantidad de información recogida en la escena, el Pentágono se apresuró a poner en marcha diferentes operativos, antes de que a los implicados les disese tiempo a cambiar de ubicación. Dos hombres habrían sido capturados con vida, además de dos mujeres y once niños. Todos ellos están siendo interrogados para obtener la mayor cantidad de datos posible con los que asestar nuevos golpes mientras haya tropas estadounidenses en Siria.

Una narración exagerada

Según la NBC, tanto la Casa Blanca como los militares «agonizan» sobre los detalles que pueden compartir con el comandante en jefe, por temor a que este los delate y comprometa las operaciones en marcha. Eso podría explicar que fuese el último en tuitear sobre la muerte de Al-Muhajir, al que consideraba en línea para suceder a Al-Bagdadi.

Extraoficialmente, fuentes del Gobierno confiesan a los medios de comunicación que la vivaz narración de un magnate adicto a la televisión, que triunfó con un 'reality show', contiene errores, exageraciones y grandes dosis de imaginación. Por ejemplo, ninguno de los que vio la operación en remoto «tan clara como si estuvieses viendo una película», dijo el mandatario, recuerda que el líder del EI saliera corriendo «llorando y gimoteando».

Fuentes del Pentágono dijeron a 'The Washington Post' no haber oído «esos sonidos» ni saber de dónde los sacaba el comandante en jefe, al que se vio saliendo de su club de golf a la misma hora en la que empezó la operación. La foto de Trump posando con sus generales en la Situation Room, tomada presuntamente mientras lo veía en directo, tiene estampada en los metadatos la hora en la que acabó, según reveló el fotógrafo de Obama en la Casa Blanca Pete Souza, lo que indica que fue un montaje posterior.

Trump también dijo el lunes, durante un acto con jefes de policía, que «decenas de miles» de luchadores del EI han sido capturados, cuando el Pentágono estima que el número total es de 10.000. Una exageración que remató con una descarnada dosis de sinceridad: «No queremos ser los policías del mundo pero nos vamos a quedar con el petróleo», afirmó. El Pentágono admite que no tenía planes para eso, pero se apresura a elaborarlos.

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