La derecha amenaza el legado de Mujica y Tabaré en Uruguay

El Frente Amplio, contra las cuerdas por primera vez en 15 años

Ningún histórico del FA acompañó a Martínez en la tribuna
Ningún histórico del FA acompañó a Martínez en la tribuna

Buenos Aires / E. La Voz

Las elecciones de este domingo han puesto en jaque al Frente Amplio (FA), que ha gobernado Uruguay ininterrumpidamente durante los últimos 15 años. Daniel Martínez, exalcalde de Montevideo y candidato a la presidencia de la formación izquierdista, se impuso en las urnas, con el 40,6 % de los votos, pero su máximo rival, Luis Lacalle Pou, del centroderechista Partido Nacional, es el máximo favorito de la mayoría de analistas para ganar en la segunda vuelta, que se celebrará el próximo 24 de noviembre, y convertirse en presidente del país sudamericano.

Lacalle se hizo con el 29,71 % de los votos, pero consiguió, en la misma noche electoral, los apoyos de los candidatos Ernesto Talvi (liberal, Partido Colorado), que logró el 12,8 % de los votos, y del exmilitar Guido Manini (ultraderecha, Cabildo Abierto), que registró el 11,3 % de los sufragios.

Los tres candidatos juntos suman más del 53 % de los votos, complicando mucho la reelección del Frente Amplio.

«La fuerza más importante de Uruguay se llama Frente Amplio. Esta es una apuesta de certezas, a la estabilidad, a los cambios graduales, no una a los ajustes con un destino de incertidumbre», declaró Martínez, después de conocer los resultados de las elecciones. Pero varios hechos ocurridos en la noche del domingo denotaron el golpe electoral que acababa de llevarse el FA.  

Sin líderes históricos

Por un lado, Martínez no estuvo acompañado en la tribuna por ninguno de los líderes históricos del partido. El candidato realizó, además, un discurso calmado, y habló antes que su rival en las urnas, cuando tradicionalmente el último discurso lo da el ganador.

La popularidad del Frente Amplio se ha visto afectada por el desgaste, después de 15 años en el poder. También por el crecimiento de la violencia en el país, espoleada por el narcotráfico. En el año 2018 fueron asesinadas 414 personas en Uruguay, frente a los 283 homicidios que se registrados el año anterior.

Otro factor que explica el descenso de popularidad de la formación izquierdista es un mercado laboral con mayor inestabilidad que en épocas anteriores. «Uruguay dio una señal que hay que interpretar de manera rápida. El mensaje es de una alternancia plural, no es de un partido solo, es de un país con responsabilidades de muchos», señaló, por su parte, el candidato Lacalle Pou, último eslabón de una dinastía de políticos.

El aspirante centroderechista a la presidencia tiene como una de sus prioridades reducir el déficit fiscal del 4,9 % que registra el país sudamericano, rebajando el gasto del Estado.

El FA también ha perdido las mayorías que durante tres lustros mantuvo tanto en la Cámara de Diputados, como en el Senado. «Soy consciente de que, probablemente, tenga que salir a militar de vuelta unos días», admitió el expresidente José Mujica (2010-2015), que se ha alternado el poder en Uruguay con Tabaré Vázquez, de orígenes gallegos.

Por otro lado, este domingo también se votaba un referendo que planteaba una reforma de la Constitución para permitir que los militares vigilasen las calles ante el aumento de la violencia. La opción fue rechazada, al haber recogido el apoyo del 46 % de los electores, pero ese número también muestra la gran importancia que ha adquirido la situación de seguridad en el país para los uruguayos. 

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