EE.UU. levanta las sanciones a Turquía tras el alto el fuego

Las tropas rusas patrullan las zonas de donde se han retirado las fuerzas kurdas

Un niños vestido con la bandera turca saluda a uno de los soldados despelgados en Tal Abiad
Un niños vestido con la bandera turca saluda a uno de los soldados despelgados en Tal Abiad

Beirut / E. La voz

Este miércoles se puso en marcha la cuenta atrás de 150 horas para que las tropas rusas asistan a la retirada de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) en una franja de 30 kilómetros en toda la frontera entre Turquía y Siria. Así lo acordaron Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan en un memorando de diez puntos firmado el martes en Sochi. Con este objetivo la policía militar rusa comenzó a patrullar el área de Kobani y Manbij, dos de las ciudades símbolo de la lucha de las fuerzas kurdas contra el Estado Islámico (EI). El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aconsejó a los milicianos kurdosirios retirarse o serán «aplastados» por Turquía.

En virtud del acuerdo entre Putin y Erdogan, Turquía ha frenado de facto su ofensiva, pero Donald Trump se atribuyó el éxito del fin de la operación bélica. «Esta mañana, el Gobierno de Turquía informó a mi Administración de que van a detener los combates y hacer permanente el alto el fuego (...). Este es un resultado creado por Estados Unidos, y no por ninguna otra nación», afirmó la tarde del miércoles desde la Casa Blanca. Acto seguido anunció el levantamiento de la sanciones impuestas a Turquía por invadir el norte de Siria (invasión a la que Trump previamente había dado luz verde). 

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), que lideraron la lucha contra el Estado Islámico, son las grandes perdedoras de los intereses geoestratégicos de las grandes potencias en la posguerra Siria. Sin embargo, el comandante de las FDS, Mazlum Kobani, aseguró que Trump les ha prometido mantener «apoyo a largo plazo» a esta coalición encabezada por los milicianos kurdos de las YPG y le agradeció «los esfuerzos incansables para parar el brutal ataque turco». 

Sobre la fuga de yihadistas provocado por la ofensiva, el Departamento de Estado estadounidense admitió ayer que «más de cien» combatientes del Estado Islámico se han escapado de prisiones en Siria y se desconoce su paradero.

El presidente turco consiguió que Rusia «cediera» la zona entre Tal al Abiad y Ras al Ain a la que pretende enviar un millón de refugiados sirios que viven en Turquía. Lama Fakih, directora de la división de crisis de Human Rights Watch, recordó que con el retorno forzoso de refugiados Turquía violaría el derecho internacional que ampara a los desplazados.

El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, afirmó a la agencia Anadolu, que las tropas turcas se quedarán en la zona segura de «manera indefinida» hasta que se alcance una solución política. El presidente Bachar al Asad, que debe su supervivencia política a Moscú, rechazó «categóricamente cualquier invasión de territorio sirio bajo ningún pretexto», pero se mostró de acuerdo con el acuerdo de Sochi en términos generales. Una vez las milicias kurdas se retiren, rusos y turcos vigilarán una franja de 10 kilómetros de profundidad a lo largo de la frontera.

En el reparto del territorio sirio entre Putin y Erdogan se omitió la ciudad fronteriza de Qamishli, donde están presentas las tropas de Al Asad. En esta localidad estalló ayer un coche bomba, sin que ningún grupo reivindicará ayer su autoría.

Ankara ha justificado su ofensiva en el noreste de Siria como medida para evitar ataques terroristas en su frontera por parte de las YPG, organización a la que Turquía equipara con el Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), la guerrilla kurdoturca.

Menos preocupado parece Erdogan con el perfil de los combatientes rebeldes sirios que ha apoyado y armado. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos ha obtenido un vídeo en el que se ve a combatientes de la División Al Majd  (respaldados por Turquía) mutilando el cuerpo de una combatiente kurda al grito de «esta es una de las prostitutas que nos enviáis». En otro vídeo compartido en Twitter por las FDS presuntamente se ve a otro grupo armado proturco amenazando con decapitar a los «infieles kurdos» que capturen. 

El Centro de Estudios Estratégicos Siriacos, que representa a los cristianos sirios, afirmó en un comunicado que son «conscientes» que «el primer objetivo de los grupos fundamentalistas aliados de Turquía es matar cristianos».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

EE.UU. levanta las sanciones a Turquía tras el alto el fuego