El alto el fuego turco en Siria queda en papel mojado

Los combates entre fuerzas aliadas de Ankara y los milicianos kurdos no cesaron en la localidad de Ras al Ain

Combatientes sirios respaldados por Turquía trasladan vehículos blindados hacia la frontera siria
Combatientes sirios respaldados por Turquía trasladan vehículos blindados hacia la frontera siria

Beirut / E. La Voz

El alto el fuego de cinco días anunciado el jueves por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, y el presidente turco, Tayyip Erdogan, nace muerto. Aunque el dirigente de Turquía negó este viernes que sus tropas sigan atacando a las milicias kurdas, varias fuentes locales siria confirmaron que los enfrentamientos no cesaron en Ras al Ain, epicentro de la ofensiva lanzada por Ankara, y dejaron al menos siete civiles muertos y otros 21 heridos. 

El acuerdo fija que el Ejército turco implemente una zona segura de la que deben retirarse las Unidades de Protección Popular (YPG), que lideran las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). A cambio la Administración Trump se compromete a no imponer más sanciones a Turquía. Sin embargo, poco después Erdogan aseguró que acepta que tropas del régimen de Bachar al Asad retomen el control del noreste de Siria, siempre que garanticen que no queden milicias kurdas en la zona.

Trump definió el viernes el alto el fuego como «un resultado fantástico». Más comedido, el comandante de las FDS Mazloum Abdi, en declaraciones a Ronahi TV, precisó que el alto el fuego se refiere solo a la zona entre Tall al Abiad y Ras al Ain y advirtió que «ni la ocupación turca ni sus planes de cambio demográfico serán aceptados». Turquía pretende despejar una franja de 32 kilómetros de milicias kurdas para enviar allí a un millón de refugiados sirios que viven en Turquía, algo a lo que se oponen las autoridades kurdas.

Este alto el fuego es una versión light del mecanismo de seguridad que ya existía por el que las tropas americanas patrullaban la frontera y las milicias kurdas se retiraron de una franja de 5 kilómetros. La diferencia es que Erdogan pide una zona de 32 kilómetros (el acuerdo no determina la superficie de esa zona) y en vez de tropas estadounidenses, sobre el terreno hay tropas rusas y del régimen de Al Asad, tras el acuerdo al que llegaron la FDS con Damasco tras la abrupta retirada de las tropas de EE.UU. 

Siwan, una vecina de Al Hasaka, localidad que ha acogido a los miles de desplazados de la zona fronteriza, se mostró preocupada por las condiciones del alto el fuego. «Si las fuerzas turca entran, nos da miedo», sintetiza. Más contundente fue la joven kurda, Soulnar Mohamed de la ciudad fronteriza de Al Malika: «El alto el fuego es una puñalada por la espalda a los que han luchado contra el terrorismo del Estado Islámico (EI)», en referencia a las FDS, y lo calificó de «un intento de salvar la imagen de EE.UU. y Turquía».

También en la frontera, en el municipio de Qamishli, el kurdo Ahmed Berro pidió que «las potencias europeas apoyen al pueblo que ha luchado contra el terrorismo de EI y que no nos dejen en manos de los radicales», en referencia a los rebeldes apoyados por Ankara. 

Asesinato a sangre fría

El secretario general de Amnistía Internacional, Kumi Naidoo, ha condenado el «asesinato a sangre fría» de la política kurda Hevrin Khalaf y ha recordado que «Turquía es responsable de parar estos crímenes de guerra y violaciones cometidas por fuerzas bajo su control».

Khalaf fue ejecutada el 12 de octubre por miembros del grupo Ahrar Al Sharqiya, uno de los grupos rebeldes apoyados por Ankara. La autopsia reveló un disparo en la cabeza a una distancia entre 40 y 75 centímetros, cuatro tiros en la espalda, contusiones y un desprendimiento de un trozo de cabellera, lo que según el forense apunta a que fue golpeada, arrastrada por el pelo y después ejecutada.

Amnistía Internacional ha documentado «serias violaciones y crímenes de guerra, incluyendo ejecuciones sumarias y ataques ilegales que han matado y herido civiles».

La Luna Media Roja Kurda denunció el viernes que los rebeldes apoyados por Turquía les impidieron entrar a Ras al Ain para tratar a los heridos y pidieron un corredor humanitario para acceder a ellos.

El alto el fuego negociado entre Ankara y Washington expira el martes, justo el día que Erdogan se reúne con el presidente ruso Vladimir Putin, cuyas tropas controlan ahora el norte kurdosirio. 

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