La UE se prepara para otra cumbre de emergencia sobre el «brexit»

Londres y Bruselas, al borde un acuerdo que podría alargar las negociaciones una semana más

El ministro irlandés, Simon Coveney, saluda a Barnier a la llegada al Consejo de Exteriores
El ministro irlandés, Simon Coveney, saluda a Barnier a la llegada al Consejo de Exteriores

Bruselas /cOLPISA

Ese punto de no retorno que se auguraba para el brexit en la cumbre europea que se celebrará este jueves y el viernes en Bruselas ya no está tan claro. Arrecia un Consejo Europeo de emergencia, otra cumbre extraordinaria pisando ya el día 31, la fecha que se mantiene hoy en vigor para la salida de Reino Unido de la UE. El optimismo y la frustración que sistemáticamente encadena este embrollo desde hace más de dos años se van a mantener hasta el final. La cuestión es cuándo y dónde está ese final. El negociador europeo, Michel Barnier, lo establecía anoche. ¿Su intención? Poder informar de un acuerdo a los embajadores de los Veintisiete y verificar que este cumple con todas las garantías de cara a la cumbre programada. Fuentes británicas, de hecho, mantenían que Bruselas y Londres estaban «a punto» de alcanzarlo y que tendría que plasmarse en un borrador anoche. Esa era la clave a la que también se refería el francés: que las ahora «buenas intenciones» de Downing Street tomasen forma «en un texto legal». Pero, al mismo tiempo, tampoco descartaba la posibilidad de saltar una semana más para cerrar detalles, que la salida del Reino Unido pudiera dilatarse más allá del 31 de octubre (previa solicitud de prórroga por la parte británica, algo que se decidiría en un pleno en Westminster el sábado) ni por supuesto el colapso definitivo de las negociaciones.

En síntesis, dos palabras: «posible» y «difícil». Las utilizó Barnier (la última con un «créanme» que reforzaba la épica del reto) para definir la fase final de unas conversaciones que desde el pasado fin de semana se desarrollan contrarreloj, con especial intensidad y dentro del ‘túnel’, como se conoce en la jerga bruselense al cerrojazo informativo. El acuerdo es «posible» y «difícil», explicó en una jornada en la que no le quedaba más remedio que dejar entrar algo de luz en ese túnel. Porque tenía que dar detalles a los ministros y secretarios de Estado de Asuntos Europeos de la UE, reunidos en Luxemburgo. «El acuerdo es cada vez más difícil pero todavía es posible conseguirlo esta semana», precisaba. Una espiral de emociones en la que también había entrado Steven Barclay, su interlocutor británico: «Las conversaciones continúan y debemos dejar espacio. El acuerdo aún es muy posible».

La nueva propuesta

En este tramo aparentemente definitivo de las intensas reuniones, según la información filtrada a la prensa británica, todo pivota sobre una fórmula en el mar de Irlanda que evitaría la frontera física en la isla. Un control aduanero aguas adentro que mantendría a Irlanda del Norte bajo las normas comunitarias si la mercancía que proviene del resto del Reino Unido va a pasar al territorio europeo y bajo las británicas si el transporte tiene como destino su región. Y todo con unos sistemas de control y vigilancia complejos, con alta carga tecnológica, cuya eficacia genera muchas dudas en Bruselas y que, al mismo tiempo, desentierra una solución (la frontera en el mar) que Theresa May rechazó en su día, que el hoy premier Boris Johnson juzgó en aquel momento como «inaceptable» y que genera urticaria al sector duro del partido tory y a sus socios norirlandeses del DUP.

La cuestión es que sin ese «texto legal» no es descartable que Barnier recomiende a los líderes esperar un poco más para no enterrar la opción de cerrar el brexit con un trato. Lo otro, el caos o divorcio traumático, nunca será inducido desde Bruselas. Un escenario (otro voto de confianza) que conduciría a la convocatoria de una cumbre extraordinaria para una fecha inmediatamente anterior a ese día 31 (se ha llegado a barajar el martes 29). Una señal similar mandó el responsable de Exteriores irlandés, Simon Coveney, quien confiaba en que se pudiera cerrar un «informe positivo» que abriera la posibilidad de que las negociaciones prosiguieran después de la cumbre ya programada de esta semana.

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