Erdogan provoca a Trump y bombardea un puesto estadounidense en Siria

Turquía asegura haber tomado la primera ciudad en la franja kurda, Ras al Ain


jerusalén / colpisa

Turquía logró su primera gran victoria militar en la ofensiva Manantial de paz al hacerse con el control de Ras al Ain, localidad fronteriza de unos 30.000 habitantes en la que se desplegó el Ejército Nacional Sirio (ENS), formado por facciones islamistas que combaten a las órdenes de Ankara. El plan de Recep Tayip Erdogan avanza pese a las críticas internacionales y los llamamientos de Estados Unidos a «interrumpir» la operación.

Esta apelación no llega al norte de Siria, donde el Ejército turco llegó incluso a bombardear un puesto de observación estadounidense próximo a Kobane la madrugada de ayer. «La explosión ocurrió a unos cientos de metros de un lugar en el que los turcos saben que estamos desplegados», informó el Pentágono sobre un incidente entre dos Estados miembros de la OTAN en el que no hubo heridos. Tras el anuncio, el Centro de Coordinación y Operaciones Comerciales de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) indicó que «las fuerzas estadounidenses regresaron a su posición en la colina Mishtanur».

Pese a que la operación en el norte de Siria recibió la luz verde de Donald Trump, desde Washington insisten en la posibilidad de imponer «sanciones muy fuertes» a Ankara para «disuadir a Turquía de cualquier ampliación de su ofensiva militar», apuntó el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

El líder turco fue tajante al afirmar que «nada nos detendrá, no importa lo que digan». Las palabras de Washington no paran los bombardeos y por eso los exaliados de EE.UU. en la lucha contra el Estado Islámico (EI) volvieron a pedir a Washington «que cierre el espacio aéreo a la aviación turca». En menos de una semana ya han perdido Ras al Ain y otras catorce localidades, y el próximo objetivo turco es Tal Abyad.

Irán se ofrece para mediar

Las FDS, lideradas por las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) a las que los turcos consideran «terroristas» por sus vínculos con el PKK, recordaron que «nuestros aliados nos habían garantizado protección [...] pero inesperadamente y sin aviso nos abandonaron y, en una decisión injusta, retiraron sus tropas de la frontera turca».

En el cuarto día de ofensiva y con poco margen de maniobra ante el poderío militar turco, reclamaron a Trump que «asuma su obligación moral y a respete sus promesas». Las FDS centran su esfuerzo en intentar detener el avance turco y por ello «asegurar los centros de detención de yihadistas del EI ya no es una prioridad, el mundo puede hacerse cargo de ellos si realmente le importan», declaró Redur Xelil, alto mando de las FDS.

El viernes cinco presos del EI escaparon de una prisión de Qamishli tras un bombardeo y el grupo yihadista atentó con un coche bomba en la ciudad.

Irán, uno de los países clave en la guerra de Siria por su apoyo firme desde primera hora a Damasco, movió ficha diplomática para intentar resolver el caos generado por la retirada de EE. UU. El ministro de Exteriores, Javad Zarif, apeló al acuerdo de Adana que Ankara y Damasco firmaron en 1998, por el que los sirios se comprometieron a no cobijar al PKK en la zona fronteriza, y se ofreció como mediador. Los sirios se mostraron dispuestos a aceptarlo, pero Ankara puso como condición que Damasco recupere el control de todo el noreste del país, ahora en manos de las FDS.

Los ministros de Asuntos Exteriores de la Liga Árabe reunidos en El Cairo acordaron este sábado tomar represalias contra Turquía.

«No podemos aguantar más, llevamos 9 años de masacres»

Alicia medina

Erdogan bombardea un puesto estadounidense en Siria

El miércoles Erdogan inició el ataque. Esa tarde, Fadiya, de 47 años, abandonó junto a sus dos hijos su casa de Ras al Ain. «Cuando las bombas empezaron a caer, nos fuimos» resume.

Fadiya no esconde su resentimiento hacia la comunidad internacional. «Después del precio que hemos pagado por eliminar la amenaza terrorista [EI], nuestro pueblo ha perdido muchos hijos… y ahora nos echan de nuestra tierra y nuestra casa».

Ras al Ain está en el epicentro de los combates. Tres días de ofensiva se han cobrado la vida de al menos 16 civiles y herido a otros 53, según el Centro de Información de Rojava. El objetivo de Erdogan es desplazar a los combatientes kurdos, que Ankara considera terroristas (y Washington, hasta ahora, aliados en la lucha contra Estado Islámico) a una franja en el norte de Siria donde enviar a dos de los 3,6 millones de refugiados que viven en Turquía. Pero la ofensiva está creando más desplazados.

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