El primer presupuesto de Von der Leyen reserva un 20 % para apoyar a los países en crisis

La dotación para la Eurozona no se conocerá hasta la aprobación de las cuentas de la UE

Ursula Von der Leyen
Ursula Von der Leyen

Bruselas / E. La Voz

A medianoche el portugués Mário Centeno, hizo un curioso anuncio a través de su cuenta de Twitter. Con un «Habemus acuerdo sobre el instrumento presupuestario para la zona euro», el presidente del Eurogrupo informó de la fumata blanca a la que había llegado la reunión de ministros de Economía y Hacienda de los países de la Eurozona en Luxemburgo.

El presidente del Eurogrupo ha insistido en que este instrumento (BICC) no es un fondo de cohesión, sino que se trata de una ayuda complementaria para que los países de la Eurozona puedan desarrollar algunas reformas o inversiones. Dicho de otro modo, una ayuda fiscal para el crecimiento y la competitividad. El luso ha insistido en que todos los Estados miembros recibirán financiación, recuperando como mínimo un 70 % del dinero que hayan invertido.

La ministra de Economía y Hacienda en funciones, Nadia Calviño, ha rechazado confirmar las cifras que se estaban barajando (17.000 millones de euros para los próximos siete años) y ha indicado que la «dotación final dependerá de la negociación del Marco Financiero Plurianual (MFP) 2021-2019». La gallega, consciente de que tendrá una dotación poco significativa en sus comienzos, lo ha defendido diciendo que lo «más importante es que permite tener un elemento jurídico operativo para ser reforzado y escalable en el futuro». Como ejemplo de posible utilidad de estos fondos ha puesto el refuerzo para la educación y formación profesional en España.

Principios de solidaridad

Con los criterios de asignación los ministros sí han llegado a un acuerdo. El 80 % de los recursos responderán a «principios de solidaridad, relacionados con la población y la renta per cápita». De este modo, se reservaría el 20 % restante para aquellos países que estén en una situación económica complicada, una reclamación que España y otros países como Francia han defendido con ahínco frente a sus homólogos del Norte.

El comisario de Economía, Pierre Moscovici, ha expresado su deseo de que las discusiones sobre el MFP y un posible acuerdo intergubernamental complementario «brinden los recursos necesarios para permitir que tenga un impacto significativo».

Se prevé que los Estados miembros financien el 25 % de sus proyectos, pero haya un ajuste de la cofinanciación reduciéndolo a la mitad para los países en dificultades. La ministra se ha mostrado satisfecha con el logro y ha indicado que el 20 % de la reserva anteriormente indicada podría usarse, entre otras cosas, para compensar estas reducciones. «Los países endeudados no deben de ponerse en mayor peligro por los presupuestos», ha insistido Centeno.

El comisario parece estar en línea con el luso. Ha aprovechado la cita para felicitar al gobierno de Centeno, porque Portugal «ha sido una de las historias de éxito económico más claras en la Unión Europea». De este modo, ha compartido con el presidente del Eurogrupo la necesidad de evitar decisiones presupuestarias procíclicas, alentar la inversión en materia de investigación y transición climática y abogar por políticas fiscales prudentes, en los países donde la deuda pública sigue siendo elevada.

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