Turquía abre un nuevo frente de guerra en el norte de Siria

Erdogan lanza una ofensiva aérea y terrestre contra las fuerzas kurdas, que deja un saldo de muertos de al menos 8 civiles y 18 combatienes

Turquía suma a sus fuerzas regulares cerca de 14.000 paramilitares del antiguo Ejército Sirio Libre
Turquía suma a sus fuerzas regulares cerca de 14.000 paramilitares del antiguo Ejército Sirio Libre

Beirut \ E. La Voz

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lanzó ayer la ofensiva militar en el norte de Siria contra las milicias kurdas de las Unidades de Protección Popular (YPG). La artillería y los cazas turcos atacaron las localidades fronterizas de Tal Abyad, Qamishli, Ain Issa y Ras al Ain y, según el centro de operaciones de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), habría ocho bajas civiles y otros cuatro resultaron heridos, incluido un menor de 16 años.  El Ejercito turco asegura haber matado al menos a 109 miembros de las milicias kurdas y hecho un número de prisioneros que no especifica, pero oenegés en la zona rebajan esa cifra a 18 combatienes fallecidos.

Después de varias horas de bombardeos aéreos y artilleros, unidades terrestres del Ejército turco, apoyadas por milicias sirias, penetraron en territorio sirio. «Hay un gran pánico entre la gente de la región», afirmó el portavoz de las FDS, Mustafá Bali, a través de Twitter.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), lideradas por los milicianos kurdos sirios de las Unidades de Protección Popular (YPG), han asegurado que han repelido un intento de las fuerzas militares turcas y sus aliados rebeldes sirios para entrar en la localidad de Ain Issa, en el norte de Siria. Las FDS, que han sido el principal aliado de las fuerzas militares estadounidenses en la lucha contra Estado Islámico en el norte de Siria, dominan una amplia franja de territorio en el noreste de Siria. Según fuentes kurdas sirias, los milicianos de las FDS han conseguido «detener el avance de las fuerzas» de la ofensiva lanzada por Turquía y han causado «bajas en sus filas».

 Turquía suma a sus fuerzas regulares cerca de 14.000 paramilitares del antiguo Ejército Sirio Libre, rebautizado por Erdogan como Ejército Nacional Sirio a quienes lleva años entrenando, armando y pagando. Las FDS cuentan con 70.000 combatientes. 

Donald Trump calificó de «mala idea» la ofensiva turca, a pesar de que fue su decisión de retirar las tropas de EE.UU. lo que dio vía libre a la operación contra las fuerzas kurdas. «Si sigue adelante será el mayor error de su presidencia», afirmó el senador republicano Lindsey Graham, en medio de la intensificación de las críticas de los republicanos.

Erdogan anunció en Twitter la operación Fuente de Paz con el objetivo de «prevenir la creación de un pasillo de terror en la frontera meridional» de Turquía, preservar la integridad territorial de Siria y liberar «a las comunidades locales de las garras de los terroristas» en alusión tanto a los yihadistas del EI como a las YPG, que Ankara califica de grupo terrorista por sus vínculos con el Partido Kurdo de los Trabajadores (PKK). El mismo argumento que usó en anteriores operaciones contra los kurdos, pese a que no hay presencia de yihadistas en el territorio controlado por los kurdos.

Erdogan pretende expulsar a las fuerzas kurdas y establecer una «zona de segura» en territorio sirio a lo largo de su frontera para enviar a dos millones de refugiados sirios que residen en Turquía. En el nordeste de Siria viven 758.000 civiles y en todo el norte la cifra asciende a 6 millones de personas que se teme sean desplazadas a consecuencia de la ofensiva. Según informan periodistas kurdos a través de redes sociales, los civiles de las zonas bombardeadas buscaban ayer refugio en Kobane.

El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Junker, urgió a Turquía detener la operación militar y advirtió que la UE no ayudará a financiar la creación de a «zona segura». El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia el jueves para abordar la ofensiva turca, a petición de  Francia, el Reino Unido, Alemania, Bélgica y Polonia, los cinco países de la Unión Europea que se sientan actualmente en ese órgano.

En marzo las FDS declararon el fin del dominio territorial del Estado Islámico, pero desde entonces han alertado del peligro de que se reagrupe. En la madrugada del miércoles, una célula de EI atacó el barrio de Al Basil en Raqa según fuentes de las FDS.  La ofensiva turca complica la gestión de los centros de detención con 12.000 miembros del EI y 70.000 mujeres afiliadas al grupo terrorista y menores. Según el comunicado de la Casa Blanca, Turquía se haría cargo de los detenidos de EI, pero este extremo no ha sido confirmado por Ankara.

Ante el cambio de rumbo de la Administración Trump, los kurdos miran hacia el régimen de Bachar al Asad y no descartan una alianza. «Nos veremos forzados a estudiar todas las opciones disponibles», afirmó Badran Jia Kurd, un alto cargo kurdo, a Reuters, en referencia a conversaciones con Damasco y Moscú. El Gobierno sirio respondió invitando a los kurdos a regresar a «la nación», según el corresponsal de Colpisa.

El presidente iraní, Hasán Rohaní, aliado del régimen de Al Asad, afirmó que para garantizar la estabilidad, «la mejor solución» es que la seguridad en la frontera entre los dos países la garantice «solo el Ejército sirio» y las tropas estadounidenses abandonen la región según la agencia de noticias iraní Mehr.

Claves del conflicto en la franja fronteriza siria 

r. Paíno

La ofensiva de Turquía contra los kurdos sirios es un ejemplo más de la complejidad de la guerra siria y los intereses encontrados de sus distintos actores. Estas son algunas claves. 

¿Quiénes son los YPG?

Las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), de tendencia marxista, se crearon en el 2004 para defenderse de los abuso de Damasco, pero no se dieron a conocer hasta el inicio de la guerra en el 2011. Con el paso del tiempo se convirtió en el grueso de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) -que incluye también a grupos árabes y asirios cristianos-, alianza clave en la derrota del Estado Islámico (EI). La aguerrida tropa de mujeres y hombres de las YPG fueron la fuerza de choque contra los yihadistas que EE.UU. evitó ser, restringiendo su presencia en tierra a 2.000 militares de apoyo. La lucha tuvo un coste de 11.000 bajas en sus filas. Con el repliegue ordenado por Trump se sienten traicionados. La minoría kurda, oprimida durante décadas por el régimen de Damasco, aprovechó la guerra para conformar una autonomía de facto en la zona fronteriza con Turquía, a la que llaman Rojava, constituida por tres cantones: Afrín, Yazira y Kobane. A diferencia de los de turcos o iraquíes, los kurdosirios no piden la independencia y quieren permanecer dentro de Siria. 

¿Cuál es la relación de Ankara con el YPG?

Turquía considera a la milicia siria de las YPG como una extensión del ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), un grupo que libra una sangrienta guerrilla en territorio turco desde 1984. Los aliados occidentales consideran «terrorista» al PKK, pero no a las YPG.

¿Cual es el objetivo de la ofensiva de Turquía?

Ankara siempre ha temido que el establecimiento de una entidad autónoma kurdo-siria en su frontera avivase las pretensiones separatistas en su territorio. Ha lanzado dos operaciones contra los kurdo-sirios: Escudo del Éufrates, en el 2016 (ocupando un área fronteriza que va desde Azaz a Yarabulu) y Rama de Olivo, en el 2018, contra el enclave fronterizo de Afrín, controlado ahora por los rebeldes sirios pro-turcos.

¿Qué es la «zona segura» y que quiere hacer en ella?

Es una franja de tierra de 32 kilómetros de ancho y 480 de largo, a lo largo de la frontera, que Ankara quiere controlar para asentar a 2 de los 3,6 millones de refugiados sirios que acoge. Su plan es construir 140 pueblos de unos 30.000 habitantes cada uno.

La retirada de las tropas de EE.UU. de Siria enfurece a los republicanos

carlos pérez cruz

Trump defiende los lazos comerciales con Turquía para justificar su resolución

Puede que el presidente Donald Trump cuente con el respaldo casi unánime de los republicanos en la negación de sus posibles abusos de poder, en su tendencia a dar pábulo a todo tipo de teorías conspirativas o en calificar de caza de brujas la fiscalización de su presidencia, pero, con la decisión de retirar las tropas estadounidenses del norte de Siria, esa unanimidad, casi norcoreana, se ha hecho pedazos.

La «gran e inigualable sabiduría» de la que el presidente presumía el lunes en Twitter es motivo de desolación e ira tanto en el ámbito militar como en su propio partido, que ha saltado con inusitada vehemencia. Uno de sus máximos valedores en el Congreso, el senador Lindsey Graham, aun subrayando lo mucho que le gusta Trump, calificaba de «irresponsable» y «corta de miras» una decisión que traiciona a la población kurda del norte de Siria, aliada fundamental de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico (EI).

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