Johnson busca el apoyo de su partido para ejecutar el «brexit» el 31 de octubre

Los conservadores inician su reunión anual entre fuertes medidas de seguridad


LONDRES / E. LA VOZ

Cerrar las heridas que ha dejado la combativa estrategia para el brexit que ha puesto en marcha desde que en julio llegó al 10 de Downing Street, pero sobre todo afinar los detalles para la venidera campaña electoral. Estos serán los principales objetivos que perseguirá el primer ministro británico Boris Johnson con la convención anual que los tories iniciaron ayer en la ciudad inglesa de Manchester. La salida de la UE ocupará parte de la agenda de los cuatro días de sesiones.

Pero los conservadores también quieren hablar de futuro y por ello tienen previsto dedicar casi dos terceras partes del tiempo a hablar de las infraestructuras que el Reino Unido necesita, el combate contra el crimen, cómo lograr el crecimiento mediante las nuevas tecnologías y el medio ambiente; y por supuesto a hablar de reducciones de impuestos.

La conferencia de este año será distinta a las anteriores por varios motivos. Por un lado, el partido en el Gobierno -que hace unas semanas vivió un cambio de liderazgo tras la renuncia de Theresa May- no ha terminado aún de digerir el haber perdido la mayoría en la Cámara de los Comunes tras una rebelión en contra de las intenciones de Johnson de llevar adelante un brexit a cualquier coste y a la cual él respondió con la destitución de 21 diputados emblemáticos, como Nicholas Soames, nieto del venerado Winston Churchill. Asimismo, siguen buscando superar el varapalo que supuso el fallo del Supremo que anuló la polémica suspensión de las actividades legislativas. 

Complicada situación

La revuelta tory ha puesto al Ejecutivo en la complicada situación de ver cómo ninguna iniciativa suya es aprobada, ni siquiera una inocua como la solicitud de receso de tres días en las sesiones del Parlamento para facilitar a los conservadores celebrar esta convención. Por esta razón está previsto que sea el secretario de Asuntos Exteriores, Dominic Raab, quien el miércoles comparezca en la sesión de control al Gobierno, mientras Johnson clausura la convención.

Otra razón que hará a esta cita diferente es que la misma podría interrumpirse abruptamente si se materializa la amenaza opositora de presentar un voto de no confianza (moción de censura) contra el jefe del Gobierno, lo cual obligaría a los diputados conservadores a regresar a Londres.

Aunque Johnson desea que el partido se unifique en torno a su figura y el brexit, no pretende hacer concesiones. Por ejemplo, no tiene pensado modificar el discurso agresivo y hasta pendenciero que ha utilizado en los últimos días, sin importarle las acusaciones de «incitar al odio» que ha recibido. «Creo que he sido un modelo de moderación», dijo ayer en una entrevista en la BBC.

Boris Johnson tampoco tiene previsto dar marcha atrás con su decisión de expulsar a los rebeldes, sin importar el malestar que esta medida generó, y sigue generando, dentro de la formación.

«El partido al que me uní como estudiante es irreconocible para mí», denunció el exministro de Economía, Philip Hammond, uno de los sancionados por Boris Johnson, quien instó al premier a no escuchar a sus asesores «radicales». El encuentro conservador se celebra bajo fuertes medidas de seguridad, pues grupos civiles y de izquierda han convocado manifestaciones.

Un acuerdo para la salida depende del «sentido común» de la UE, según el primer ministro

El primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, señaló ayer que las posibilidades de alcanzar un acuerdo con la Unión Europea en torno al brexit dependen del «sentido común» de los países del bloque. «Si sospechan o piensan que hay una posibilidad realista de que Reino Unido puede ser mantenido en el seno (de la UE), eso arrebata claramente mucha de nuestra libertad de negociación», ha sostenido.

Asimismo, ha descartado presentar nuevamente ante el Parlamento el Acuerdo de Retirada negociado entre la UE y su predecesora, Theresa May. «La discusión sobre el brexit se alarga desde hace demasiado», ha reconocido, al tiempo que ha defendido que «la mejor manera» para poner fin a los «exacerbados ánimos» en torno al asunto pasa por concretar el brexit el 31 de octubre, informa Europa Press.

Posible nueva prórroga

El ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, señaló ayer que Berlín está abierto a otorgar al Reino Unido otra prórroga para su salida de la UE, si bien bajo determinadas condiciones. «Si Reino Unido solicita un nueva prórroga, la analizaremos de forma constructiva», manifestó Maas. «Estamos persiguiendo un objetivo claro y es el de alcanzar un acuerdo con Reino Unido», ha agregado.

El ministro de Exteriores alemán ha recalcado que está claro, sin embargo, que una prórroga más allá de la fecha de salida previamente acordada para el 31 de octubre tiene que estar «asociada a una perspectiva» de cómo continuar.

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