Las carteras de la futura Comisión Europea (CE) cotizan al alza. Ya no vale con tener buenos contactos políticos o conocimientos básicos de la materia asignada. A los futuros comisarios se les exige una trayectoria intachable. A pesar de los esfuerzos de la futura presidenta de la CE, Ursula von der Leyen, por proteger la reputación de su equipo, lo cierto es que hasta siete de sus 26 candidatos podrían caer en desgracia en las próximas semanas. Algunos de ellos están siendo investigados. Otros se han visto implicados en escándalos y todos ellos tendrán que aprobar sus respectivos exámenes ante la Eurocámara, que los tiene bajo lupa.

La institución los someterá a audiencias públicas del 30 de septiembre al 8 de octubre. El escrutinio será feroz. No solo por la dudas que albergan los miembros de las comisiones encargadas de los interrogatorios. También por la costumbre de convertir estas oposiciones en una guerra entre familias políticas que siempre se salda con alguna víctima. Estos son los candidatos con más papeletas para suspender la prueba.

Agricultura

Janusz Wojciechowski. El polaco ultraconservador del PiS aspira al mando de Agricultura. Su designación ha despertado gran indignación porque la Oficina Europea de Lucha contra el Fraude (OLAF) lo investiga tras detectar irregularidades en el reembolso de los gastos de viaje durante su etapa como eurodiputado (2004-2014). Las sospechas arrojan dudas sobre su idoneidad para gestionar la cartera que hasta ahora absorbía más fondos europeos.

Transportes

Rovana Plumb. La socialdemócrata rumana está contra las cuerdas y podría perder la cartera de Transportes que se le asignó. En el 2017 se la acusó de utilizar su ministerio para interceder a favor del líder de su partido en una operación ilícita de transferencia de tierras. La Fiscalía anticorrupción no pudo actuar por su inmunidad parlamentaria.

Vecindad y ampliación

László Trócsányi. Si hay un candidato que despierta especial animadversión ese es el exministro de Justicia húngaro. Se le considera el brazo ejecutor de las leyes dictadas por el polémico primer ministro Viktor Orbán para recortar derechos y libertades en el país magiar. Con su firma dio rienda suelta a la persecución de activistas y oenegés de ayuda a migrantes. Su designación para la cartera de Vecindad y Ampliación parece un chiste de mal gusto porque es conocido el rechazo de Budapest a abrir las puertas a países como Turquía, con mayorías musulmanas.

Democracia y demografía

Dubravca Suica. La conservadora croata no despierta muchas simpatías en la Eurocámara desde que votó en contra de castigar al Gobierno de Orbán por su deriva antidemocrática. Tampoco acaban de entender muy bien cuáles serán sus competencias al frente de la vicepresidencia de Democracia y Demografía. «¿Qué significa? (…) ¿Que las mujeres podrán tener niños de forma que haya más bebés blancos, preferiblemente cristianos, para que podamos tener un mejor control sobre todos esos bárbaros que están en las fronteras», ironizó la semana pasada el líder de los Verdes, Philippe Lamberts.

Justicia

Didier Reynders. El liberal belga está de salida en el Ministerio de Exteriores de su país así que la cartera de Justicia le ha caído como un regalo del cielo. Para agenciársela tendrá que desviar la atención de la investigación que le ha abierto la policía por un supuesto caso de corrupción y lavado de dinero. Un exagente de los servicios secretos fue quien denunció el caso vinculado a la construcción de la Embajada de Bélgica en Kinsasa (capital de la República Democrática del Congo) y al alquiler de un cuartel de la policía. Reynders habría blanqueado el dinero a través de la compra de antigüedades y propiedades inmobiliarias.

Mercado interior

Sylvie Goulard. Es francesa, es liberal y también ha llamado la atención de la OLAF. La exministra de Defensa que podría hacerse cargo del mercado único fue interrogada en el marco de una investigación por un presunto fraude en la creación de empleos ficticios que se habrían utilizado para financiar de forma ilegal al partido MoDem por el que fue elegida eurodiputada.

Cohesión y Reformas

Elisa Ferreira. La última incorporación a la lista es la vicegobernadora del Banco de Portugal. La socialista, propuesta por Von der Leyen para gestionar la política de cohesión y las reformas, se enfrenta a un presunto conflicto de intereses puesto que su marido es el presidente del organismo que gestiona los fondos estructurales para el norte de Portugal. No es la primera vez que los negocios de su marido se cruzan con su trabajo.

Aunque el foco está puesto en los 26 candidatos, la propia Von der Leyen tiene asuntos pendientes. Concretamente con el parlamento alemán que investiga los desfases presupuestarios del ministerio de Defensa cuando ella era ministra.

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El Parlamento Europeo, un campo de minas para los futuros comisarios