La disidencia de las FARC y Maduro incendian Colombia

El acuerdo de paz irrumpe en las elecciones locales y regionales

Maduro, en un acto de gobierno, en La Guaira
Maduro, en un acto de gobierno, en La Guaira

Bogotá / E. La Voz

La decisión de Iván Márquez y otros tres importantes excomandantes de la disuelta guerrilla de las FARC de volver a las armas, anunciada a finales de agosto, ha dado un vuelco a la política colombiana, cuando queda un mes y medio para unas elecciones locales y regionales claves. Los grupos contrarios al Pacto de La Habana, firmado en el 2016 con la guerrilla, han visto empoderado su discurso. Siguen teniendo, eso sí, muy difícil modificar los acuerdos. «Hay cierto consenso político en el Congreso para mantenerlos y cumplirlos a quienes se han acogido a  ellos. Sin embargo, la decisión de volver a las armas puede dar pie a que el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe y el actual mandatario Iván Duque insistan en la reforma de los acuerdos habaneros», comenta a La Voz José Marulanda, consultor colombiano en seguridad y defensa. «Eso tiene mucha acogida en la opinión pública. No hay que olvidar que el acuerdo fue rechazado en el plebiscito del 2016 por la mayoría de los votos», añade el analista.

Los acuerdos están blindados por la Constitución colombiana. Cambiarlos sin saltarse la ley es muy complicado. Por eso un sector del gobernante uribismo reclama la celebración de unas elecciones constituyentes para cambiar la carta magna.

Otros expertos creen que la mejor manera de combatir a los excomandantes que han vuelto a las armas es cumplir los acuerdos al pie de la letra. Márquez se escudó en el incumplimiento del pacto de La Habana para justificar su vuelta a las armas.

Criticó, de forma especial, que 150 exguerrilleros hayan aparecido muertos en extrañas circunstancias desde la firma del acuerdo. «Hay que sacar adelante lo firmado. Y desde luego, frente a las disidencias y el resto de los grupos, hay que fortalecer todo el tema de inteligencia y trabajar con gobernadores y alcaldes», apunta Hugo Acero, experto en seguridad urbana.

Escalada de tensión

Uno de los más importantes efectos que ha generado el anuncio de Márquez ha sido una escalada de tensión entre Colombia y Venezuela. Fuentes de inteligencia colocan al ex número dos de las FARC y su grupo en territorio del país vecino. «Preocupa el escenario binacional donde tanto las disidencias como el ELN (la mayor guerrilla de Colombia tras la disolución de las FARC) y las disidencias operan del otro lado de la frontera. Tienen una importante retaguardia allí y acceso a recursos provenientes de la minería ilegal y el contrabando», comenta Juan Garzón, director de la Fundación Ideas para la Paz.

El presidente Duque acusó al líder chavista, Nicolás Maduro, de estar dando cobijo a las disidencias. Caracas respondió programando unas maniobras en la frontera que incluían el despliegue de 150.000 militares, contribuyendo a aumentar la tensión.

El desbarajuste llegó a eclipsar por varios días la campaña electoral de las locales y regionales de octubre. Las dos principales plazas en liza son Bogotá y Medellín. En la capital domina las encuestas la centroizquierdista Claudia López, mientras que en Medellín se impondría el derechista Alfredo Ramos.

Un grupo de disidentes de las FARC fue culpado del asesinato de una candidata liberal a una alcaldía del departamento del Cauca. El líder de dicho grupo fue abatido por el Ejército la pasada semana. Se teme que la tensa situación haga aumentar la violencia contra los políticos. Parte de los analistas destacan, en cualquier caso, que es muy difícil que los 23 grupos de disidentes de las FARC se unan y que su capacidad militar es muy limitada.

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