Boris Johnson pone en alerta a los gallegos

Cuatro emigrantes reconocen su angustia ante los planes del nuevo primer ministro

Cuatro gallegos preocupados por el «brexit»
Cuatro gallegos preocupados por el «brexit»

Londres

Escasez de alimentos y medicinas, aumento de precios, pérdida de empleos y desórdenes públicos. El dantesco panorama de lo que ocurrirá en Reino Unido, de acuerdo a las previsiones del Gobierno británico, si el país deja la Unión Europea sin acuerdo el próximo 31 de octubre ha disparado las alarmas entre los gallegos residentes en el país.

La Voz de Galicia conversó con cinco de ellos para conocer sus inquietudes respecto a su futuro al otro lado del canal y la mayoría reconocieron estar angustiados por lo que pueda ocurrir, en especial por lo obcecado que se está mostrando el primer ministro Boris Johnson con sus intenciones de retirar al país, con o sin pacto, del club comunitario.

«Por supuesto que estoy preocupado. Yo tengo un buen trabajo y me acaban de promover recientemente, estoy aprendiendo cosas nuevas y por ahora no tengo pensado en volverme a España, pero si el brexit se da sin acuerdo puede pasar cualquier cosa», afirmó el coruñés Roi López, quien lleva cinco años en Londres y en la actualidad trabaja como gerente de una tienda de una firma americana de ropa.

«Temo que seamos tratados como números y no como personas. Por ejemplo este verano un colega de un país asiático y que trabajaba muy bien, debió salir de la empresa porque las autoridades no le renovaron el visado. A mí me angustia que trabajar duro y cumplir la ley no baste», agregó.

La vecina de Baralla (Lugo) Inés Gómez Fernández, quien en la actualidad trabaja como enfermera para un centro de salud también está angustiada por la posibilidad de perder su puesto de trabajo. «Tengo miedo a quedarme sin trabajo porque el NHS [Sistema Nacional de Salud, por sus siglas en inglés] está quebrado y no sabemos de dónde van a salir los fondos para mantenerlo si la UE no le aporta», dijo.

Problemas laborales

Pero Gómez no solo teme por su empleo actual, sino por el que aspira conseguir a futuro. «Estoy estudiando para piloto y si hay un brexit sin acuerdo, entonces la licencia de aviación británica no me valdrá para Europa, por lo que posiblemente tendría que sacarme dos y eso es mucho más costoso o me tendría que ir», comentó la lucense, quien lleva cinco años en la capital británica.

A Belén González, vecina de Leiro (Ourense) y que llegó hace dos años a Londres, le preocupa quedar desempleada, pues su trabajo depende de ayudas públicas. «Soy support worker [especie de asistente social] para personas con discapacidad y este tipo de servicios si no tienen financiación pública no se los pueden permitir todos los que lo necesitan», dijo, al tiempo que admitió que la posibilidad de que la comida y los medicamentos escaseen también la tiene intranquila.

El informe del Gobierno que contiene la llamada Operación Yellowhammer, y que esta semana fue publicado por orden del Parlamento, pronostica que entre el 50 y 85 % de los camiones con mercancías que cruzan a diario ambas orillas del canal se verán afectados por la reinstalación de controles fronterizos. Asimismo las autoridades estiman que la normalización del comercio podría demorar hasta tres meses.

Cambio de normativas

Por su parte, a Yaiza López, de Oleiros (A Coruña), la posibilidad de que el brexit sin acuerdo llegue el 31 de octubre o que se vuelva a aplazar, como ordena la ley aprobada por el Parlamento, le genera zozobra. «Estamos en una situación de incertidumbre, donde lo único cierto es que el brexit se va dar en algún momento debido al primer ministro que ahora gobierna», lamentó.

López, quien lleva siete años en Londres y trabaja en unos laboratorios médicos, admitió que le inquieta su futuro laboral. «No sé si en el caso de un brexit abrupto las equiparaciones profesionales podrían cambiar, porque seguramente se producirán nuevas normativas y no sé si voy a perder el registro que me permite trabajar aquí», dijo, al tiempo que agregó: «Tampoco sé si voy a necesitar de un sponsor para obtener un visado a futuro».

Para toda regla hay una excepción, reza el refrán y el chef Alejandro Tome parece serlo. «No estoy preocupado, no creo siquiera que vaya a ocurrir, pues pareciera que lo están demorando», dijo natural de Noia (A Coruña) cuando se le preguntó si temía por las consecuencias de un divorcio de la UE sin acuerdo.

Como prueba de lo confiado que está en su futuro personal y en el del Reino Unido comentó que está comprando una casa en Londres. No obstante, reconoció que el asunto sí lo está afectando laboralmente, aunque de manera colateral. «Se está haciendo difícil contratar a gente para trabajar en hostelería. Ya no hay tanta gente como antes, sobre todo de la Europa del Este», dijo.

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