«¡Estás despedido!»: las seis salidas más polémicas del Gobierno de Trump

Bolton es el último de una larga lista de cesados al estilo del «reality show» que protagonizó el ahora presidente de EE.UU.

Pompeo y Bolton, durante una visita de Trump a Canadá
Pompeo y Bolton, durante una visita de Trump a Canadá

Washington / Efe

El presidente Donald Trump ha convertido los despidos y renuncias de su Gobierno en un auténtico reality show, en el que sus protagonistas no saben si siguen o no en la Administración hasta que el mandatario se decide a enviar un mensaje en Twitter.

La expectación que rodea los despidos es un fiel reflejo del popular programa The Apprentice (El aprendiz), que lanzó a Trump al estrellato televisivo al grito de «¡Estás despedido!». Estos son los seis finalistas en la carrera por las renuncias y despidos con más polémica:

JOHN BOLTON

El halcón que superó en beligerancia al presidente. A Trump le bastaron dos tuits para deshacerse el martes de su asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, un halcón con fama de intervencionista. «Informé anoche [del lunes] a John Bolton de que ya no se requieren sus servicios en la Casa Blanca», anunció Trump en Twitter.

En sus 17 meses en la Casa Blanca, Bolton disparó la tensión con Irán y aumentó la presión contra lo que bautizó como la «troika de la tiranía» en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

La relación entre Trump y Bolton llevaba meses deteriorándose debido a la frustración del presidente con respecto a la falta de resultados en la estrategia hacia Venezuela. Sin embargo, la gota que colmó el vaso fue la oposición del asesor presidencial a las negociaciones de Trump con los talibanes.

ALEX ACOSTA

Una salida forzada por un escándalo sexual. Alex Acosta, secretario de Trabajo durante más de dos años y el único hispano del Gobierno de Trump, se vio forzado a dimitir debido a su papel en el escándalo del magnate Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual de menores y que se suicidó el pasado 10 de agosto mientras estaba en prisión.

Cuando era fiscal federal en Miami, en el 2008, Acosta negoció con Epstein un acuerdo extrajudicial que le permitió esquivar un juicio por supuestamente abusar sexualmente de varias adolescentes en una de sus mansiones, en Palm Beach (Florida).

En este caso, Trump elogió a Acosta, pero dijo que entendía que no quisiera convertirse en una «distracción» dentro de su Gobierno.

JAMES MATTIS

El general que cayó con honor. Si una renuncia ha impactado en el ajedrez mundial esa ha sido la del general James Mattis, secretario de Defensa entre enero del 2017 y el mismo mes del 2019. Mattis presentó su dimisión en diciembre del 2018 después de no haber podido persuadir a Trump para que mantuviera las tropas estadounidenses en Siria.

La carta en la que Mattis anunció su salida tuvo un gran impacto mediático. En ella, el general hizo una férrea defensa del sistema de alianzas de EE.UU. en el mundo y opinó que Washington debe «tratar a sus aliados con respeto», así como ser «resuelto e inequívoco» con sus competidores, como China y Rusia.

Esa carta no le hizo ninguna gracia a Trump, quien forzó a Mattis a abandonar el Pentágono antes de tiempo. Tuvo que salir el 1 de enero, en vez de a finales de febrero, como tenía previsto.

JEFF SESSIONS

Del amor al odio. Como ocurrió con Mattis, Trump también pasó del amor al odio con Jeff Sessions, precursor del movimiento populista que colocó al magnate a la Casa Blanca y que ejerció como fiscal general entre enero del 2017 y noviembre del 2018.

El presidente guardaba un gran rencor a Sessions por su decisión de apartarse de la investigación sobre los supuestos vínculos ente Rusia y su campaña para las elecciones del 2016. Trump llegó a decir que de haber sabido que iba a apartarse no le habría elegido para liderar el Departamento de Justicia.

En un sinfín de ocasiones, Trump recurrió a Twitter para insultar a Sessions: le llamó «muy débil» y se burló de su «vergonzoso» comportamiento.

JAMES COMEY

Enterarte por televisión de tu despido. James Comey, el defenestrado director del FBI, se enteró de que Trump le había despedido cuando se encontraba en un acto privado con agentes del FBI en Los Ángeles (California). De repente, las televisiones de la sala se iluminaron con los rótulos de CNN: «Comey sale de la Administración».

En ese momento, Comey pensó que era una broma y soltó una risa antes de confirmar que la Casa Blanca había informado a los medios antes que a él.

Sin embargo, luego, Comey se cobró su venganza y aireó ante los medios y el Congreso algunos de los trapos sucios de Trump. Por ejemplo, aseguró que el mandatario le había presionado para que cerrara la investigación sobre su entonces asesor de seguridad nacional, Michael Flynn, una de las figuras claves de la trama rusa.

JOHN KELLY

El general que se cansó de intentar poner orden. Kelly llegó a la Casa Blanca en julio del 2017 con la complicada misión de poner orden en un Ala Oeste marcada por las luchas de poder. Logró imprimir algo de disciplina al entorno de Trump, pero no al propio mandatario, que siguió con su estilo caótico y sus anuncios a golpe de tuit.

La relación entre ambos llegó a un pico de tensión después de que Kelly criticara a Trump ante un grupo de legisladores, lo que provocó la ira del mandatario. El resultado fue un anuncio del presidente a la prensa: «John Kelly se irá hacia finales de año». Y así fue. 

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