Trump cancela las negociaciones con los talibanes en el último momento

El presidente anunció a través de Twitter en fin de los contactos tras el atentado en Kabul en el que falleció un soldado estadounidense


Jerusalén / Colpisa

El acuerdo final de paz entre los talibanes y Estados Unidos tendrá que esperar. Después de meses de intensas negociaciones en Doha (Catar), que han transcurrido de forma paralela a un incremento de violencia en Afganistán, Donald Trump anunció vía Twitter la suspensión de las negociaciones tras conocer que los insurgentes fueron los autores del atentado del jueves en Kabul en el que murieron uno de sus «grandes soldados y otras 11 personas». El presidente estadounidense canceló también una cumbre «secreta» que planeaba realizar en Camp David con los líderes del movimiento afgano, un gesto que habría sido muy simbólico ya que se trata de un escenario muy ligado a otros procesos de paz y porque está a punto de cumplirse el 18 aniversario del 11-S, el macro atentado yihadista que llevó a George Bush a lanzar la invasión de Afganistán.

«Si no pueden acordar un alto el fuego durante estas importantes conversaciones de paz, e incluso han sido capaces de matar a 12 personas inocentes, entonces probablemente no tengan el poder necesario para negociar un acuerdo significativo. ¿Cuántas décadas más están dispuestos a luchar?», se preguntaba Trump en las redes sociales.

Los talibanes respondieron también vía Twitter y su portavoz en Doha, Suhail Shaheen, desveló: «Hace unos días finiquitamos un acuerdo con la parte estadounidense, su contenido fue subrayado por los dos equipos y fue entregado al lado catarí. Todos estaban satisfechos, se acordó que sería anunciado por el Gobierno de Catar». Por este motivo calificaron el anuncio de Trump de «sorprendente» y el portavoz del grupo en suelo afgano, Zabihulá Muyahid, aseguró que «los estadounidenses sufrirán más que nadie por haber cancelado las negociaciones». En este 2019 ya han muerto 16 soldados estadounidenses en combate.

La puerta abierta

Ante la decisión de Trump de cancelar todo el proceso debido a la muerte en atentado del soldado Elis A. Barreto Ortiz, Muyahid recordó a los «cientos de afganos muertos bajo martirio debido a los ataques de Estados Unidos y sus aliados» y reprochó al dirigente republicano «falta de entusiasmo» e «inexperiencia» para liderar un proceso que estaba a punto de poner fin a una guerra de 20 años en la que ya han muerto casi 3.500 miembros de las fuerzas internacionales, 2.300 de ellos estadounidenses. Los portavoces insurgentes no cerraron la puerta al acuerdo y señalaron: «Seguimos en la misma posición y esperamos que Estados Unidos vuelva a ella».

Su estrategia en las últimas semanas ha sido la de incrementar la oleada de ataques sobre el terreno, con una ofensiva en Kunduz y atentados en Kabul, para presionar al máximo antes de la firma del acuerdo. Una estrategia habitual en los conflictos armados. Uno de los puntos principales del pacto, filtrado a los medios, consiste en la retirada de 5.400 de los 14.000 hombres que Washington tiene desplegados en Afganistán, en un plazo de 20 semanas, a cambio de que los talibanes ofrezcan garantías de que no volverán a dar cobijo en el país a grupos que supongan una amenaza para Estados Unidos, como Al-Qaida. La exigencia número uno de la insurgencia en este proceso es la misma que mantiene desde el 2018: paz a cambio de la retirada de fuerzas extranjeras.

En el aire El secretario de Estado de EE UU, Mike Pompeo, declaró a las cadenas ABC y CNN que ahora queda en el aire la decisión de retirar a esos 5.400 hombres y pidió un «compromiso significativo» a los talibanes para reanudar las conversaciones. De lo contrario amenazó con una «mayor presión militar», aunque la fuerza no ha funcionado a lo largo de las últimas dos décadas.

El proceso de paz consistía en negociaciones directas entre los talibanes y el enviado de Washington, Zalmay Khalilzad, que se desarrollaban en Catar. El Gobierno afgano estaba al margen porque los insurgentes le consideran «una marioneta» en manos de Washington. Ante el colapso del proceso, el presidente del país, Ashraf Ghani, alzó la voz para pedir un mayor protagonismo y recordar la importancia de «formar un Gobierno legítimo y fuerte tras las próximas elecciones presidenciales para poder seguir adelante con el proceso de paz». Los afganos están llamados a las urnas el 28 de septiembre, en unos comicios que, si no hay un cambio de opinión de última hora de Trump, volverán a celebrarse bajo la amenaza talibán y de otros grupos como el Estado Islámico.

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