Por qué el ébola debería preocuparnos a todos

El virus lleva afectando a la República Democrática del Congo desde agosto del pasado año. Proteger a los niños se ha vuelto una prioridad

C. R.
La Voz

Más de 2.000 muertos. Más de 3.000 afectados. Más de 200.000 vacunas. Estas son las escalofriantes cifras que deja el brote de ébola en la República Democrática del Congo. Un brote que azota al país africano desde hace ya trece meses. Hasta el momento, el segundo más mortífero a escala mundial. La falta de respaldo de las comunidades locales y la amenaza de grupos armados han dificultado las tareas de contención de la epidemia.

Olvidada en el pasado queda ya la primera vez que este virus mortífero fue detectado. Registrado en África Occidental entre 2013 y 2016, se cobró más de 11.300 muertos. El peor brote sufrido, y que tantas portadas ocupó. Un grave problema que llegó a España de la mano de Miguel Pajares y Teresa Romero. Se fue igual de rápido que apareció.

Una enfermedad lejana para Occidente, pero demasiado cercana para los habitantes del antiguo Zaire. Presente en el país africano, casi 850 niños han contraído el virus. Cerca de 600 han perdido la vida. Así lo constata UNICEF. Un organismo que ya ha pedido a las comunidades locales que trabajen mano a mano con los equipos médicos para contener esta enfermedad.

«La noticia de que ya se cuentan más de 2.000 muertos entre los 3.000 casos detectados debería llegarnos como un grito que nos hiciese intensificar los esfuerzos para derrotar esta terrible enfermedad y poner fin al brote». Con estas contundentes palabras, el representante de la agencia de la ONU en el Congo, Edouard Beigbeder, ha expresado su parecer.

Dos objetivos busca UNICEF con su llamada a las comunidades: frenar el brote y conseguir una respuesta social y culturalmente apropiada. Modificar el procedimiento de entierro. Realizar las descontaminaciones por la noche. Escuchar. Y aprender. Así han avanzado las modalidades de operación, según explica la agencia.

No obstante, la información supone un importante aspecto en esta lucha. «Asegurándonos de que la población local está informada, comprometida e involucrada en la respuesta, tenemos más oportunidades de vencer la enfermedad», exponía Beigbeder. Trabajando en más de 6.500 escuelas, distribuyen suministros sanitarios, agua, saneamiento e higiene, kits para el lavado y termómetros. Cerca de 32.250 profesores y 928.500 estudiantes ya han recibido información sobre el ébola.

La prevención de los más pequeños, se ha vuelto una prioridad. Y es que, este brote está afectando a más niños «que cualquier otro anterior». Por ello, UNICEF ha establecido diferentes centros de cuidados. Separados de sus padres por el tratamiento, o huérfanos, llenan esos centros. Allí, son cuidados por personas que han sobrevivido al virus.

La ayuda económica internacional

El compromiso económico y la necesidad de un importante nivel de inversión frente a otras enfermedades, son fundamentales. ¿El motivo? No solo hay que tratar todos los casos, sino también localizarlos y gestionar todos los contactos necesarios

«La financiación prometida hasta el final de año corresponde más o menos a las necesidades para luchar contra el ébola, pero hasta ahora solo se ha pagado el 15 %». Antonio Guterres, secretario general de la ONU, no dudó en denunciar la situación durante su visita a la República Democrática del Congo.

287 millones de dólares. Esa es la cantidad que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que se necesitará para combatir, tan solo hasta diciembre, el brote que azota el país. Hasta el 27 de agosto, según recoge Efe, la OMS había recibido solo 45,3 millones. Una inversión insuficiente.

Para comprender la crítica del secretario general hay que exponer que, cuando el organismo declaró la emergencia internacional, tanto el Banco Mundial como la Unión Europea prometieron aportar una importante suma. Más concretamente, 300 millones de dólares y 30 millones de euros, respectivamente.

Guterres, después de viajar durante tres días a la zona afectada, se reunió con el presidente congoleño, Félix Tshisekedi, y diferentes miembros del nuevo gobierno. En esta, anunciaba la organización de una conferencia internacional para abordar los servicios sanitarios básicos en la República Democrática del Congo.

Una conferencia que tendrá lugar en noviembre, y que no solo abordará la problemática del ébola. Sarampión, cólera o malaria. Otras tantas enfermedades que, cada año, dejan más muertes. Unas muertes que podrían ser evitadas, si contasen con los medios adecuados.

«La gente muere de ébola en sus casas porque tiene miedo de ir al hospital»

Adriano Ferreiro / R.R.
MSF

Sanitarios que trabajan en la epidemia en la República del Congo cuentan su experiencia

La situación en la República Democrática del Congo no ha empeorado. Sigue siendo igual de desesperada. A los especialistas y equipos que llevan meses trabajando sobre el terreno no les ha sorprendido que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya declarado de emergencia internacional la epidemia de ébola que el país sufre desde hace un año. Estaba más que justificada.

El sentir general en el Congo es que la situación lleva empeorando desde hace varios meses, hasta llegar al descontrol en el que se encuentra sumida ahora la epidemia. El 1 de agosto, se cumplirá el primer aniversario del brote de ébola en la República Democrática del Congo. Entonces se extendía por el país de una manera lenta. Los primeros casos se dieron en zonas rurales con malas comunicaciones y de baja densidad de población. Sin embargo, en las últimas semanas se ha extendido con facilidad hasta llegar a una de las grandes ciudades del país, Goma, con un millón de habitantes. Es lo que ha desatado la alarma hasta convertir el episodio en una «emergencia internacional».

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