Caminar y la felicidad van de la mano

Cinco mil pasos al día: receta saludable de un neurocientífico británico


Londres

Caminar erguido sobre los dos pies es una habilidad humana única. Nos permitió salir de África y llegar hasta Alaska y Australia. Liberó nuestras manos y nuestras mentes. Ponemos un pie delante del otro sin pensar, pero ¿cuántos de nosotros apreciamos las ventajas que nos brinda? En su libro Elogio al caminar, el neurocientífico irlandés Shane O’Mara nos invita a maravillarnos de los beneficios que supone poner en marcha cada día esta práctica para nuestro cuerpo y mente.

O’Mara es de los que creen que los médicos deberían recetar caminar 5.000 pasos al día, en vez de pastillas a la primera de cambio. «Se debe decir a los pacientes que salgan y caminen 5.000 pasos al día», defiende este profesor de investigación cerebral experimental en el Trinity College de Dublín, para quien caminar no solo es bueno para nuestros corazones, pulmones y estado físico, sino que, además, es esencial para una función saludable del cerebro.

Su nuevo libro es el resultado de su extensa investigación, que demuestra que caminar regularmente beneficia el estado de ánimo, la memoria y la resolución de problemas, y también puede proporcionar alivio para dolencias como la depresión y la ansiedad. Elogio al caminar celebra esta habilidad milagrosa y lo une a la última investigación, la que revela ahora cómo el cerebro y el sistema nervioso realizan la magia mecánica de equilibrarse, navegar por una ciudad abarrotada o ejecutar nuestro GPS interno.

 El número mágico «10.000 pasos al día» se remonta a una campaña de márketing realizada poco antes del comienzo de los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, en la que una compañía comenzó a vender un podómetro llamado medidor de 10.000 pasos y que tuvo un gran éxito. Ahora O’Mara reduce la cantidad recomendada, pero admite sentirse culpable si personalmente realiza menos de 12.000 al día: «No es necesario estar en un lugar salvaje y verde para caminar, y Londres es una de las mejores ciudades en el mundo para hacerlo».

Otros investigadores afirman que andar un poco menos de 9.000 pasos al día podría ayudar a proteger el cerebro de enfermedades como el alzhéimer. En el caso de O’Mara, a quien le encanta caminar, especialmente en Londres, tiene claro que a medida que nuestras vidas se vuelven cada vez más sedentarias, debemos comenzar a caminar nuevamente, ya sea subiendo una montaña, bajando al parque o simplemente yendo a la escuela y al trabajo.

Kate, una fan

En el Reino Unido, la duquesa de Cambridge, Kate Middleton, reconoce ser una fan del shinrin-yoku, la antigua práctica japonesa de caminar en el bosque, mientras que los médicos de familia de las islas escocesas de Shetland ahora prescriben caminatas regulares, una ecoterapia simple y gratuita que se puede realizar en cualquier lugar.

 Frente a la gente que piensa que tiene que invertir en equipo de senderismo o comprarse unas botas caras, O’Mara les responde con un claro «eso no tiene sentido», y les llama a ponerse un par de zapatos cómodos y la voluntad de incorporar el caminar a su rutina diaria. Y si las distancias son demasiado grandes o el tiempo es demasiado corto para caminar hacia o desde el trabajo, recomienda subir o bajar del metro o del autobús un par de paradas antes de lo habitual.

Su única precaución es la de evitar las arterias principales contaminadas de las grandes ciudades y pide que haya más calles peatonales: «Uno de los problemas de caminar en Londres es que los planificadores urbanos dan prioridad al flujo de tráfico cuando deberían pensar en las ciudades desde el punto de vista de las personas caminando».

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