La delfina de Angela Merkel se lanza a la conquista del este de Alemania

Kramp-Karrenbauer se enfrenta a una serie de comicios regionales con los índices más bajos de popularidad y entre críticas


Berlín | Corresponsal

Con el regreso a casa de Angela Merkel y el fin de la pausa estival en Alemania, arrancó la fase decisiva para el Gobierno de coalición. De aquí a finales de año, el SPD decidirá si continúa con la alianza que tanto le ha perjudicado o la rompe para intentar regenerarse en la oposición. Algo que parece probable, dada el maratón de elecciones regionales que se celebrarán este otoño en el este del país.

Unos comicios vitales para los socialdemócratas, que tienen todas las papeletas para despeñarse el 1 de septiembre en Brandemburgo. Pero también para la CDU de Annegret Kramp-Karrenbauer, conocida como AKK, que se la juega en Sajonia. Allí los sondeos conceden a los cristianodemócratas el 28% del respaldo, apenas tres puntos por delante de la formación ultraderechista AfD, con un 25%.

Un par de semanas antes una encuesta llegó a situar a los ultras en cabeza en esos dos estados federados y en Turingia, que tiene cita con las urnas el 27 de octubre. En todo el este de Alemania ha calado con fuerza el discurso antiinmigración de AfD, que ha sabido capitalizar el descontento de unos ciudadanos mucho más pobres que sus compatriotas de la parte occidental, que se sienten víctimas de un proceso de reunificación incompleto.

«30 años tras la caída del Muro resulta imposible justificar la diferencia de salarios, de desempleo y de pensiones. Contra semejante desigualdad no ayudan los argumentos simplistas, sino el trabajo intenso», afirmaba el jefe de la CDU en Sajonia, Michael Kretschmer. Con él y otros representantes conservadores del Land se reunió el pasado lunes AKK en Berlín, después de que a finales de junio la líder del partido recibiera una queja por escrito.

Los correligionarios sajones de la delfina de Merkel, que al igual que el resto de los miembros del Gabinete, salvando la canciller, nació y creció en el oeste, le reprochaban ignorar la brecha que aún existe entre las dos Alemanias. Asimismo, le achacaban a AKK una gestión de las redes sociales «vergonzosa» -a raíz de la polémica desatada por un famoso youtuber- y una «oleada incontrolada de refugiados, responsable de la inseguridad ciudadana».

La tensión se hizo más patente tras el encuentro de Kretschmer y Putin, rechazado por AKK, y después de que algunos conservadores del este defendieran al exjefe de los servicios de inteligencia, Hans-Georg Maaßen, despedido el pasado verano por sus vínculos con la ultraderecha. De ahí que la potencial candidata para ocupar la cancillería cuando se retire Merkel, previsiblemente en el 2021, haya centrado ahora sus esfuerzos en Sajonia.

«Tenemos una meta común, y es que Michael Kretschmer se mantenga como primer ministro en el Land», aseguró AKK tras la reunión del lunes para exhibir unidad en el inicio de campaña. La pregunta es hasta cuándo durará la armonía pues la próxima disputa ya está sobre la mesa y gira en torno a la idea de abandonar el carbón como fuente de energía antes del 2038, que no convence a los estados orientales, cuyo mercado laboral depende de ello. 

Críticas como ministra

Para colmo, AKK, que en julio fue nombrada nueva titular de Defensa para sustituir a Ursula von der Leyen, ha empezado con mal pie. A la delfina de Merkel se le acumulan las críticas, después de haber propuesto reconocer la labor de los soldados dejándoles usar el transporte público de forma gratuita cuando van de uniforme, en vez de ocuparse de los problemas realmente acuciantes de la Bundeswehr: la falta de personal y la escasez de material.

Otra decisión que ha calentado los ánimos entre las filas democristianas es que AKK se haya llevado a tres de sus asesores más cercanos al ministerio de Defensa. Tampoco la población parece satisfecha con ella. En el último sondeo Kramp-Karrenbauer pierde tres décimas porcentuales y, con un 0,4, se coloca en el penúltimo lugar de la lista de políticos alemanes mejor valorados. Mientras, su mentora se mantiene estable en el primer puesto.

El vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, luchará por presidir el SPD 

A dos semanas de que concluya el plazo para presentar candidaturas, la carrera por la presidencia socialdemócrata alemana por fin se anima. Tras varios anuncios por parte de figuras casi desconocidas, ayer fuentes del SPD revelaron que el vicecanciller y ministro de Finanzas, Olaf Scholz, luchará por sustituir a Andrea Nahles, quien dimitió en junio como jefa del partido.

Por ahora se trata del primer peso pesado que opta a un cargo considerado maldito, pues ha vivido diez relevos en las últimas dos décadas y aún así no ha logrado frenar la constante sangría de votos a ambos espectros del tablero político.

Scholz y el resto de los aspirantes deberán formalizar su candidatura antes del 1 de septiembre, para luego hacer campaña en conferencias regionales. El 26 de octubre se publicará el resultado de la consulta entre los cerca de 440.000 miembros del SPD, que se llevará a cabo a lo largo del mes.

La designación oficial de la nueva presidencia, que podría ser bicéfala, la realizará la cúpula durante el congreso federal de la formación el 6 de diciembre. La titular de Familia, Franziska Giffey, uno de los miembros más conocidos del Gobierno de Merkel, descartó presentarse y prometió dimitir si la Universidad de Berlín le retira el doctorado por presunto plagio.

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