Argentina incrementa «la grieta» y avista una posible quiebra económica

Las elecciones primarias del domingo marcan un nuevo rumbo de incertidumbre

El golpe en los mercados fue mayor de lo esperado y el peso argentino se derrumbó
El golpe en los mercados fue mayor de lo esperado y el peso argentino se derrumbó

Buenos Aires / E. La Voz

«La grieta» es un término implantado por uno de los periodistas referentes del país, Jorge Lanata, para referirse a la división de la sociedad argentina. Una definición que hoy está más latente que nunca por el arrecio de la crisis económica, la confrontación de dos sistemas políticos en las antípodas y el resultado de unas primarias con tinte de primera vuelta. La Argentina de Macri confronta con la de Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof de cara a las elecciones presidenciales de octubre.

El mapa de votación de la nación argentina se vistió de celeste el pasado domingo, el color bajo el que concurre el Frente de Todos, y marcó una clara victoria para Alberto Fernández frente al amarillo de Juntos por el Cambio del actual presidente. Al día siguiente, el lunes, el golpe de realidad en los mercados fue mayor de lo esperado: el peso se derrumbó, llegó a situarse en 61 dólares, pero tras una intervención del Banco Central que vendió 105 millones de dólares se situó en 57,30. Ayer, una nueva intervención con venta de otros 50 millones situó a su divisa en 58.

Calma tensa

El ambiente en la City porteña está enrarecido, una calma tensa. Fuentes cercanas a la Bolsa de Comercio se refieren a la situación como una posible quiebra en octubre indiferentemente de lo que suceda en las elecciones.

En la jornada de ayer, la bolsa produjo un rebote favorable del 8 por ciento. Algo irreal, pero habitual, y que no implica que durante esta semana no vaya a seguir en caída, según las mismas fuentes. Alberto Fernández, candidato a la Casa Rosada, que aún tendrá que corroborar en unas elecciones vinculantes el apoyo recibido en las elecciones consultivas, no despierta la confianza de los mercados.

En una de sus declaraciones aseguró que «Bolsonaro es un misógino y racista» respondiendo a las declaraciones previas del presidente brasileño. Una confrontación más para Argentina, que puede hacer tambalear al Mercosur, del que ambos países son los principales sustentos. Por su parte, el oficialismo continúa en la idea fija de mantener el mismo Gabinete y la línea de apoyo internacional.

Fernández se refirió tras las elecciones al «fin de la grieta» con su llegada. Es parte de su estrategia política para aferrar a esos votantes que ya ha recibido. Pero la comunicación entre ambos líderes políticos es inexistente.

«La grieta» existe y probablemente más que nunca en un país con tantas realidades distintas, que tiene que dirimir entre dos políticas completamente diferentes. Incluso, el propio kirchnerismo se ha situado en un lado de «la grieta» juntando a la mayor parte del peronismo. Del otro, Macri y Pichetto que ha resultado una fórmula sin mucho rédito político. En medio, se sitúa el partido de Consenso Federal, que con dos millones de votos podría ser una de las claves para el 27 de octubre.

La otra clave será la gente que no acudió a votar. En un país con una fragilidad económica absoluta, muchas realidades sociales diferentes -la vista de la capital argentina no es la del resto del país que tienen unas formas de vida opuestas- y a las puertas de un posible viraje político, la única certeza es la incertidumbre.

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