Los barcos de rescate de inmigrantes elevan el desafío a España e Italia

Dos buques de oenegés esperan puerto seguro para desembarcar a las 300 personas que llevan a bordo

El Ocean Viking rescató este sabado en aguas internacionales, frente a las costas de Libia, a 85 personas, cuatro de ellas niños
El Ocean Viking rescató este sabado en aguas internacionales, frente a las costas de Libia, a 85 personas, cuatro de ellas niños

Redacción / La Voz

El desafío de las oenegés que rescatan a migrantes en aguas del Mediterráneo se elevó ayer ante la negativa de España e Italia de autorizarles un puerto seguro para desembarcar a los más de 300 rescatados. El Open Arms recogió del mar en la madrugada de ayer a 39 inmigrantes, con lo que en su cubierta se acumulan 160 personas, entre ellos cuatro menores y tres mujeres embarazadas. El Ocean Viking, buque gestionado por Médicos Sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterráneo, lleva a bordo a más de 160 tras auxiliar en apenas 24 horas frente a las costas de Libia a dos embarcaciones, una con 80 y otra con 85 migrantes y refugiados.

El barco de Open Arms no solo se mantiene firme en su exigencia de que Italia o Malta le abran un puerto seguro, sino que además continúa con sus labores de rescate en el Mediterráneo. «Ningún político evitará que protejamos la vida humana en el mar», advirtió ayer desde la isla de Lampedusa Oscar Camps, fundador de la oenegé española. Lo hizo en una rueda de prensa que compartió con el actor estadounidense Richard Gere, quien el viernes transportó víveres hasta el barco. La situación se convirtió este sábado en más rocambolesca si cabe, ya que las autoridades maltesas anunciaron su intención de acoger a los últimos 39 rescatados al considerar que la operación de salvamento se llevó a cabo en aguas bajo su jurisdicción. Pero el Open Arms insiste en que desembarquen los 160, informa Colpisa.

«La situación se deteriora día a día, y no podemos evacuar a 39 personas y decirles a las otras 121 que ellas no salen», justificó Camps antes de destacar que las personas a bordo se encuentran «al límite». Aunque todas reciben asistencia sanitaria, preocupa aún más la psicológica, especialmente en aquellos migrantes que en Libia fueron esclavizados, torturados o violados.

Mientras los migrantes esperan un destino, los Gobiernos español e italiano mantienen su pulso ante una Unión Europea que rechaza intervenir sin una petición oficial de alguno de los socios comunitarios. Para Matteo Salvini, Madrid es responsable de los migrantes en tanto y cuanto el barco que los rescató es de bandera española.

La vicepresidenta Carmen Calvo, en cambio, recordó ayer que la ley internacional obliga a acoger a los náufragos en los puertos más cercano. No parece, no obstante, que el ministro del Interior italiano vaya a dar su brazo a torcer, más aún en un momento en el que hace bandera su política de mano dura con la inmigración para alcanzar la jefatura del Gobierno ante un eventual adelanto de las elecciones en su país. Lo dejó claro ayer con su cuestionable ironía: «¿Por qué estos pobres migrantes no pueden ser llevados a Ibiza y Formentera? Así al menos aprovechan y se divierten» .

Al Open Arms le queda la posibilidad de poner rumbo a España, aunque es algo que de momento no contempla.

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