Salvini tiene prisa por ser primer ministro italiano y exige acelerar los procesos

La Liga quiere que los italianos voten cuanto antes para desalojar a Conte del Gobierno


Roma | Corresponsal

La moción de censura propuesta por la Liga de Matteo Salvini para derrocar al Gobierno de coalición presidido por Giuseppe Conte se presentó ayer en el Senado, tal y como había anunciado la noche del jueves. «Demasiados noes hacen daño a Italia, que por el contrario necesita volver a crecer y volver a votar rápidamente. Quien pierde el tiempo perjudica al país y solo piensa en la poltrona», afirmaban desde el partido de Salvini.

La intención del líder ultraderechista es acelerar los procesos para dejar constancia de que el Gobierno ya no tiene los apoyos necesarios y, por tanto, convocar comicios de inmediato. Así, Salvini ha exigido a los parlamentarios -ahora de vacaciones- que regresen a Roma para poder someter a sufragio cuanto antes la moción de censura, que él pretendía llevar a votación ya el próximo martes 13. Una ilusión sin visos de realidad. La única fecha fijada es la del lunes, día en que los portavoces de los grupos parlamentarios están convocados por la presidenta del Senado Elisabetta Caselatti, para decidir a fecha de la votación de la moción, que probablemente se fijará en torno al 20 de agosto.

Conte quiere que Salvini explique en el Parlamento la retirada de su apoyo y solo entonces dimitirá, ya que es improbable que encuentre aliados para formar nuevo Gobierno. A partir de ahí el presidente de la República, Sergio Mattarella, dará inicio a una rápida ronda de consultas con los partidos para constatar la falta de mayoría parlamentaria, y solo entonces se convocarán las elecciones para la segunda mitad de octubre.

Salvini quiere plenos poderes

Salvini quiere gobernar en solitario. «Pido a los italianos plenos poderes», dijo el jueves en un discurso de claro sabor electoral, mientras ayer expresaba su temor a una alianza entre el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el Partido Democrático (PD), a fin de evitar que Italia vaya de nuevo a las urnas y formar un Gobierno «Conte bis». «Escucho tonos similares entre el PD y Di Maio. Sería increíble que hubiera un Gobierno así», apuntó. La idea enfureció a Luigi Di Maio que replicó llamándole «bufón» mientras lo acusaba de difundir noticias falsas «para esconder la traición al contrato de Gobierno y al país».

El M5E esperaba la llegada del 9 de septiembre para debatir en el Parlamento una de sus reformas estrella: el recorte de 345 parlamentarios. Ahora Di Maio intenta adelantar la fecha de esta votación. Si no se aprueba, será un arma electoral del M5E para atacar al resto de partidos.

Salvini, que llegó al Gobierno en minoría frente al M5E, que le doblaba en votos, en tan solo un año se ha hecho con el poder, desbancando a sus socios en los sondeos. Ha sido el protagonista, opinando e interviniendo en todos los asuntos del Gobierno, y yendo más allá de sus competencias como ministro del Interior. Desde su ministerio ha explotado electoralmente el tema de la inmigración, que le ha dado una enorme popularidad.

El Partido Democrático y Forza Italia ya se preparan para los nuevos comicios

Las posibles elecciones de octubre serán un reto para el mayor partido de la oposición, el Partido Democrático, de centro izquierda, que aún está cerrando las heridas dejadas por el discutido liderazgo de Matteo Renzi. Para el actual secretario y presidente de la Región Lazio, Nicola Zingaretti, «el Gobierno ha fallado. Y ahora escapan porque no son capaces de preparar los Presupuestos: han prometido todo a todos y tiene una deuda del 135 % [del PIB]».

Para presentarse como alternativa de gobierno, Zingaretti primero tiene que poner orden dentro de casa y, por ello, hizo un llamamiento a Renzi, que se había planteado la salida del partido, para trabajar unidos: «Eres un gran recurso. No podemos permitir que vuelvan al poder los que ganaron el 4 de marzo». Lo más importante ahora es buscar un candidato que se enfrente a Salvini y sea capaz de aglutinar los votos de los partidos a la izquierda del PD.

Aunque Silvio Berlusconi mostró su satisfacción por el fin de un Gobierno que nunca le gustó, Salvini no parece dispuesto a volver a la antigua coalición con Forza Italia, con la que se presentó en las elecciones del 2018. Además, en las filas de Berlusconi hay ruptura total con el recién nacido movimiento Cambiamos, del gobernador de Liguria, Giovanni Toti, que el jueves fue expulsado del partido. La intención de Salvini de acudir solo a las urnas y después establecer posibles alianzas no ha gustado a Giorgia Meloni, de Hermanos de Italia, quien con el 7% que le auguran las encuestas, tendría en su mano dar a Salvini un Gobierno nacionalista con mayoría absoluta.

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