Von der Leyen se atasca en el objetivo de formar un Gobierno paritario para la Unión Europea

A menos de dos meses para cerrar su equipo en la Comisión, solo 8 de los 19 candidatos son mujeres

Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea
Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea

Bruselas / Colpisa

El plácet ajustado (por apenas nueve votos de diferencia) que el Parlamento Europeo otorgó a Ursula von der Leyen para presidir el Ejecutivo comunitario hasta el 2024 conlleva el pago de una factura muy elevada. Aquel 16 de julio en el que se consagró como nueva líder de la UE, la alemana definió su plan de mandato en un discurso robusto, con momentos vibrantes, verde, federalista y de marcado carácter social. Fue algo más que un guiño a socialistas y demócratas para conseguir su respaldo; fue una declaración de objetivos trufada de promesas concretas que la colocan bajo la lupa de una Eurocámara renuente. Entre los compromisos que adquirió y que le permitieron lograr un suficiente raspado, figura uno de ejecución inmediata que ya ha entrado en un repecho pronunciado: el de diseñar su equipo de gobierno con «plena igualdad»; con el mismo número de mujeres que de hombres.

«La Comisión dará ejemplo, formando un colegio de comisarios plenamente igualitario. Al final de mi mandato, garantizaré que se haya cumplido la plena igualdad en todos los niveles de gestión: no aceptaré menos», aseguraba aquel 16 de julio, antes de subrayar que no estaba dispuesta a acatar sin más las nominaciones que le pusieran encima de la mesa. «Si los Estados no proponen candidatas a comisarías suficientes, pediré otros nombres», reforzó.

El objetivo es complejo si se tiene en cuenta la evolución histórica: desde 1958 ha habido 183 comisarios y solo 35 de ellos eran mujeres, es decir, menos del 20 %. Las capitales de la UE son las que nominan a cada uno de ellos, y del Ejecutivo saliente, el de Jean Claude Juncker, solo nueve son mujeres. Y eso que superó la media histórica al conseguir un ratio del 33 %, que se ha elevado hasta el 42 % si se pone el foco solo en las vicepresidencias (ellas han ocupado tres de las siete).

Hasta llegar a ese escenario, el luxemburgués no lo tuvo nada fácil. De hecho, debió afear en el 2014 una lista inicial en la que las aspirantes apenas eran dos: la italiana Federica Mogherini (Alta Representante de Exteriores de la UE) y la búlgara Kristalina Georgieva, que asumió Presupuestos y Recursos Humanos.

La elección de Von der Leyen como primera presidenta de la Comisión Europea ha abierto una nueva etapa. Eso es innegable. Supone un hito que responde a la realidad social de los tiempos. Como también lo es el hecho de que los jefes de Estado y de Gobierno aplicasen la paridad en el pacto del último Consejo Europeo, el del nombramiento de los cuatro cargos top de la UE.

De aquella maratoniana cumbre de principios de julio salió, además del nombre de Von der Leyen para el Ejecutivo, el de Christine Lagarde para tomar el timón del Banco Central Europeo (BCE); el belga Charles Michel, como relevo de Donald Tusk en el propio Consejo Europeo, y el español Josep Borrell, nominado para las carteras de Defensa y Exteriores.

Sin consecuencias

Pero desde sus centros de poder, hoy los líderes no están actuando de la misma manera a la hora de señalar con su dedo a quienes han de representarles en la Comisión. No existe obligación legal de cumplir con el requisito de la paridad. No hay nada escrito en los tratados. Así que incumplirlo no acarrea consecuencias. Hasta la fecha, diecinueve de los Veintiocho Estados miembros (27, a partir del 31 de octubre, si se consuma el brexit) han elegido a su comisario. Y de ellos, solo ocho son mujeres -y eso contando a la exministra de Defensa de Angela Merkel, que cubre la cuota de representación de Alemania-. A ella se suman Margrethe Vestager (Dinamarca), Mariya Gabriel (Bulgaria), Vera Jourovà (República Checa), Jutta Urpilainen (Finlandia), Kadri Simson (Estonia), Helena Dalli (Malta) y Stella Kyriakides (Chipre). De la lista, repiten tres (Vestagher, Gabriel y Jourovà).

España (con Borrell), Grecia (que ha propuesto a Margaritis Schinas), Holanda (Frans Timmermans), Eslovaquia (Maros Sefcovic), Eslovenia (Janez Lenarcic), Hungría (László Trócsányi), Letonia (Vladis Dombrovskis), Austria (Johannes Hahn), Irlanda (Phil Hogan), Luxemburgo (Nicolas Schmit) y Polonia (Krzysztof Szczerski) tendrán hombres en el equipo de Von der Leyen.

Para que la futura presidenta germana superase su primer test de Gobierno -y con el enfoque más estricto-, solo tres de los nueve países que aún no han elegido a su candidato tendrían que optar por un hombre. El resto, por mujeres. Y no está tan claro que llegue a darse la carambola.

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