Tareq Maroui, sirio residente en Turquía: «Si me deportan, mi vida se acabó. Tendré que servir con los militares en Siria cuando me devuelvan a sus manos»

Espera conseguir un visado humanitario para irse a Francia

Tareq Maroui cree que el Gobierno turco ha usado a los sirios para su beneficio político
Tareq Maroui cree que el Gobierno turco ha usado a los sirios para su beneficio político

redacción / La Voz

Tareq Maroui (25 años) se marchó a Turquía en el 2015, cuando el Estado Islámico controlaba en Siria e Irak un territorio equivalente en superficie al Reino Unido. Estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Damasco, pero, desencantado con la situación de Oriente y sin ver solución para los problemas en la zona, dejó los estudios y se marchó en busca de una vida mejor. Vivió en Estambul, pero tuvo que marcharse al sur del país mediterráneo por miedo a que la Policía lo arreste y lo deporten a Siria. 

-¿Por qué cree que el Gobierno turco les quiere expulsar?

-El Gobierno nos ha usado para servir a su propósito. Una vez que ha visto que no servíamos para nada, nos expulsan. Mucha gente se queja de nosotros. Yo estoy trabajando y algunos turcos se molestan y me llaman mala persona por ser sirio, diciendo que venimos aquí sin educación y esas cosas. No quieren conocer sirios. Es como en cualquier lugar del mundo, hay buenos y malos sirios y buenos y malos turcos. Pero basta solo un sirio malo para que piensen que todos lo somos. Tienen miedo. Dicen que les quitamos el trabajo.

-¿Cómo está viviendo estos momentos como sirio?

-Estoy atrapado en el sur. No puedo volver a Estambul por lo que dicen en las noticias. Si me cogen, puede que me deporten. No tengo la certeza de que me vaya a pasar algo, pero lo más probable es que me deporten.

-¿Cuál es su situación actual?

-Soy ilegal aquí. Mis papeles han expirado y no puedo costearme la renovación. Cuestan mucho dinero, unos 500 euros, y solo los puedo conseguir en Estambul, así que no puedo volver. Los tengo que sacar con el consulado sirio y es muy corrupto. Siempre tienen la agenda llena, y si quieres concertar una cita, tienes que pagar. Si pagas, te atienden; si no, no.

-¿Cómo puede evitar que le cojan?

-Yéndome a una ciudad pequeña como en la que vivo. Evito las grandes ciudades porque hay más policías y más riesgo.

-¿Qué opciones tiene para resolver tu situación?

-Esperar a que me den un visado humanitario para irme a Francia [los visados humanitarios se expiden cuando el Estado miembro de que se trate lo considere necesario, por razones humanitarias o de interés nacional o debido a obligaciones internacionales, según el Código de Visados Schengen]. Y si me deportan, mi vida se acabó. En cuanto las autoridades turcas me entreguen a los militares sirios, tendré que servir con ellos en el Ejército.

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