LONDRES / CORRESPONSAL

El diputado argentino Jorge Taiana no estaría en el Congreso de su país ni habría llegado a ocupar el Ministerio de Exteriores durante los Gobiernos de los Néstor Kirchner y Cristina Fernández de no ser por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), organismo que en 1979 visitó al país sudamericano, que en esa época era gobernado por una férrea dictadura militar y expuso ante el mundo los abusos que sufrían los miles de disidentes detenidos como él.

La CIDH, adscrita a la Organización de Estados Americanos (OEA), pero que opera con independencia de ella, celebra este año el 60 aniversario atenta a las intenciones de algunos de los Estados que la fundaron por domesticarla. «La CIDH ha sido fundamental porque es la única institución independiente de la región que trabaja el tema de los derechos humanos y eso le ha permitido denunciar las violaciones ocurridas en las últimas seis décadas», afirmó desde Buenos Aires el exsecretario de la instancia, Santiago Cantón, quien agregó: «La CIDH ha denunciado los abusos cometidos por Gobiernos democráticos de derecha o de izquierda o por dictaduras, porque su vara de medir no ha sido política».

La CIDH es una especie de Fiscalía a la que organizaciones de la sociedad civil de América pueden presentar denuncias por violaciones a las garantías fundamentales. Y, tras investigar los señalamientos, si no consigue un arreglo amistoso con el Estado denunciado, puede presentar el caso ante la Corte Interamericana, con sede en Costa Rica.

Tras asegurar que miles de personas como Taiana hoy están vivas en la región gracias a informes o medidas cautelares que emite la Comisión, Cantón aseveró que la contribución de la instancia ha sido enorme.

«El tema de los derechos de propiedad de los pueblos indígenas fue planteado hace dos décadas por la Comisión. Por decisiones de la Comisión, y luego de la Corte, México y Chile, por ejemplo, reformaron sus constituciones y Argentina ha enjuiciado a los militares que torturaron y desaparecieron personas durante la dictadura militar», agregó. 

No todo son halagos

Pese al balance positivo que ofrece Cantón, no todos están satisfechos con la labor del organismo. Uno de sus más fieros críticos fue el fallecido Hugo Chávez, quien en el 2010 dijo: «Es un cuerpo politizado, utilizado por el imperio (EE.UU.) para agredir a Gobiernos como el venezolano». La misma tónica usó tres años después el boliviano Evo Morales, quien soltó: «Yo veo a la CIDH como otra base militar».

¿Por qué de las críticas? El hecho de que la Comisión tenga su sede en Washington es una, pero para Cantón el motivo fundamental es su independencia. En el 2018, el organismo recibió 2.957 denuncias y la mayoría de las 261 que admitió a trámite no están dirigidas contra los países críticos sino contra México o Colombia. Sin embargo, los cuestionamientos forzaron en el 2012 a la CIDH a reformar su reglamento para darle a los Estados más herramientas para defenderse.

España, con 400.000 euros, fue en el 2018 el tercer país no miembro de la OEA que más fondos aportó al funcionamiento del organismo.

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La Comisión Interamericana cumple 60 años como guardián de los derechos humanos en Latinoamérica