En Caracas reina el Coqui, el hampón al que el régimen chavista protege

El peligroso delincuente expulsó de su zona a la Policía tras herir a cuatro agentes


caracas / corresponsal

Durante más de dos horas, un grupo de delincuentes tomaron una colina de viviendas precariamente construidas en Caracas, pusieron en jaque a la Policía e hirieron a cuatro de sus funcionarios policiales con armas largas. Estos, al final, junto con un grupo de periodistas, pudieron ser desalojados de la llamada Cota 905 con la orden de sus superiores de no volver a meterse con la banda del Coqui, que durante cuatro años ha sido el azote de los cuerpos de seguridad de la capital venezolana.

La situación puso al descubierto quiénes mandan en la capital venezolana: «Los funcionarios nos decían ‘llamen por teléfono, para que pidan apoyo’. Literalmente no tenían una sola bala, y los disparos de ellos nos silbaban alrededor. Al rato subieron tres camionetas (carros blindados) del alto Gobierno. Bajaron y nos dijeron: ‘Salgan’ y cuando llegamos adonde estábamos fuera de peligro, les dijeron a los funcionarios: ‘todos váyanse a sus comandos, aquí no ha pasado nada’». Es el testimonio de Joan Camargo, un joven periodista que quedó atrapado en el tiroteo en el que cuatro agentes sufrieron heridas de consideración.

El Coqui es el alias de Carlos Luis Revette, uno de los delincuentes más buscados en Venezuela, pero con quien el régimen de Maduro (o algunos de sus funcionarios) parecen tener una relación más de amor que de odio. Para buscarlo, en el 2015, se crearon las temidas Operaciones de Liberación del Pueblo (OLP) y las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) de la Policía Nacional, ambas criticadas por la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos.

Pero cuatro años y centenares de muertos después en operativos de la OLP y las FAES, no solo el Coqui sigue activo, sino que en la Cota 905, uno de los barrios más peligrosos de Caracas, se comenta que lo que ha hecho el Estado es eliminar a sus rivales en crímenes como narcotráfico, secuestro y robo de vehículos.

Solo la Policía científica, que aún no está controlada por completo por el régimen, intenta enfrentar al Coqui, pero aun así está limitada. «Había que ver la cara [de frustración]de los funcionarios cuando los enviaron a sus comandos», señala Camargo.

Iván Simonovis, excomisario de la policía científica huido recientemente a Estados Unidos, dijo que «los delincuentes volvieron a ganar» y aseguró que la Cota 905 es el resultado «de la alianza perversa entre el régimen y la delincuencia».

Maduro desafía a Trump mientras Guaidó habla de reconstrucción

Nicolás Maduro desafió a Donald Trump con la inauguración de una «planta de procesamiento de cajas CLAP» el mismo día en que sus hijastros, los hijos de su esposa Cilia Flores, y dos empresarios colombianos fueron sancionados por EE.UU. por corrupción con los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), cajas que llegan a los hogares más desfavorecidos con cada vez menos frecuencia.

«Señores imperialistas, prepárense para nuevas derrotas, porque los CLAP en Venezuela continúan», indicó Maduro, en referencia al mecanismo que provee una cesta de alimentos importados a cambio de lealtad política, y, según diversas denuncias, con sobreprecios que cobran los familiares del propio mandatario.

Mientras, el presidente del Parlamento, Juan Guaidó, llamó a los venezolanos en el exterior a participar en la reconstrucción del país en cuanto «cese la usurpación» de Maduro, según escribió en una columna en el diario El Nuevo Herald de Miami.

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