Barreras al éxodo venezolano en Sudamérica

Más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país, según la ONU


Bogotá / E. La Voz

Más de cuatro millones de venezolanos han abandonado su país, según la ONU. Cuatro millones de almas obligadas a escapar de la crisis económica, social y política que vive su patria para poder sobrevivir. Gran parte de ellos han emigrado a otros países de Sudamérica, desbordados en los últimos años ante el éxodo de los venezolanos. La mayoría de esos Estados están optando ahora por endurecer sus políticas migratorias ante la avalancha de desplazados.

Chile, donde viven al menos 288.000 venezolanos, comenzó el 22 de junio a pedir visado de turismo o humanitario a los venezolanos que quieran entrar en su territorio. El permiso humanitario permite trabajar, se expide por un año y es prorrogable.

«La solicitud de visado consular, igual que se le exige a ciudadanos cubanos, dominicanos y haitianos, es para facilitar la integración de los migrantes venezolanos y no generar expectativas falsas respecto a las posibilidades de inserción en Chile. El país está intentando ordenar y regular sus flujos migratorios», comenta a La Voz Lorenzo Agar, experto chileno en migración y doctor en Sociología de la Universidad de Chile. Sin embargo, varias oenegés han denunciado que la nueva exigencia está creando un tapón en las fronteras del país, donde unos 400 venezolanos permanecen bloqueados.

Hasta el 22 de junio podían entrar a Chile mostrando tan solo su DNI. La decisión del Gobierno de Sebastián Piñera tomó a muchos por sorpresa, y están intentando pedir el permiso mientras acampan en la carretera. El Instituto Nacional de los Derechos Humanos (INDH) chileno denuncia que muchas personas habrían decidido cruzar ilegalmente una frontera minada durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Tras los pasos de Perú

El país austral siguió el camino que había dado tan solo una semana antes el vecino Perú, donde viven más de 800.000 venezolanos. Lima comenzó a exigir pasaporte y visado al migrante proveniente del país petrolero desde el 15 de junio. La medida es un mazazo para cientos de miles de venezolanos. Los pasaportes escasean en su país y el trámite de obtención del documento

-incluidos, en muchas ocasiones, los sobornos- es muy caro. «Esta barrera hará que muchas familias y personas se vean en dificultades, en especial quienes tienen parientes que ya ingresaron a Perú», comenta Carlos Aramburu, profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Católica de este país.

Brotes de xenofobia

«La exigencia del visado y el pasaporte es una reacción al malestar y la creciente xenofobia de ciertos sectores de la sociedad peruana hacia estos ciudadanos», cree Aramburu. Altos funcionarios peruanos han vinculado el aumento del crimen en ciertas zonas del país a la llegada de venezolanos. «Se debe recurrir a las propias redes de migrantes para garantizar la idoneidad moral de los recién llegados y sin duda deportar a quienes realizan actos ilegales», reclama Aramburu. También pide una estrategia regional para organizar la migración venezolana.

El Tribunal Constitucional de Ecuador, por su parte, estudia la legalidad del paquete de regulaciones migratorias propuestas por el Gobierno el pasado marzo. Colombia, en cambio, es el país que más venezolanos recibe -más de 1,3 millones, según la ONU- y uno de los que menos trabas pone a su entrada.

La OEA pronostica que el número de migrantes venezolanos podría duplicarse para finales del año 2020.

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